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El ministro Bolaños anunció con bombo y platillo lo que había conseguido sacar a la Iglesia Católica y que, si analizamos con minuciosidad, vemos que son minucias y poco logro y que en el fondo nuevamente la Iglesia Católica vuelve a ganar, pues los objetivos que se marcaron en la investidura no sólo no se van a cumplir sino que se ha humillado los acuerdos y lo que es peor, se van a mantener los privilegios de la Iglesia Católica y, con esa minucia de acuerdo, la Iglesia tapa sus irracionalidades, sus “robos” e incluso su no querer actuar con rotundidad y por tanto tapar sus acciones de pederastia. Total, una escenografía circense que sólo supone una cortina de humo que oculta los temas más importantes a resolver en la relación Iglesia- Estado y que se pactó en los acuerdos de investidura, como eran la denuncia y derogación de los Acuerdos de 1979 con la Santa Sede para así avanzar en el laicidad del Estado y con ello conseguir una mayor libertad de conciencia. Uno de los puntos que Bolaños enfatizó como un logro que había sacado es el de ICIO, esto es un impuesto que la Unión Europea ya resolvió hace unos años y que cuestionó que España no lo hubiese hecho ya con la Iglesia Católica, y ahora el señor Bolaños en un ejercicio circense y falaz, apunta en el escrito que se da como acordado. De risa. Pues ya se debería haber cumplido y exigido a la Iglesia su cumplimiento de lo que el ICIO indica. En pocas palabras, el mismo circo que se montó cuando la normativa comunitaria prohibió que la Iglesia estuviera exenta de pagar el IVA y que se escenificó en su momento como si de una “renuncia” altruista se tratara. Para reírse. O mejor dicho para llorar, pues como siempre la Iglesia Católica se sale con la suya y gana. El acuerdo al que se ha llegado con la Iglesia Católica no es ninguna renuncia, ni se necesita del beneplácito del Vaticano “con su asenso” como indicó Bolaños, sino que realmente es aplicar lo que la Unión Europea indicó.

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