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A finales de los 80, principios de los 90, irrumpía en los supermercados y en las estanterías de los supermercados un nuevo tipo de bebidas que, según sus creadores y distribuidores, tenían la capacidad de aumentar nuestros niveles de energía así como mejorar nuestro rendimiento físico. 

Desde ese momento el número de este tipo de bebidas se han ido incrementando y su consumo es muy habitual sobre todo en las personas más jóvenes. Pero ¿hasta qué punto las bebidas energéticas son saludables

Con el fin de responder a esta pregunta, los especialistas de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha llevado a cabo un informe con el fin de aclarar, desde un punto de vista científico todas las cuestiones que rodean a la conveniencia o no de consumir este tipo de bebidas energéticas. 

Un alto contenido en cafeína

La cafeína es el principal componente natural de productos como el café, el cacao, el té o el guaraná. Pero este compuesto se añade de forma artificial a otros productos, como por ejemplo las bebidas energéticas.

Se trata de una sustancia natural que tiene muchos beneficios, siempre y cuando se consuma de forma moderada y racional.  

Según la normativa que regula estas bebidas, se consideran bebidas con alto contenido en cafeína aquellas que aportan más de 15 miligramos de esta sustancia por 100 mililitros de bebida, cantidad que debe ir indicada en el envase. 

Como explican desde la AESAN, las bebidas energéticas que encontramos en el mercado contienen 32 mg de cafeína/100 ml. Según esto y estableciendo una equivalencia con el café, tomar una lata de 250 ml contiene 80 mg de cafeína y equivaldría a tomar un café expreso. Una lata de 330 ml contendría 102,6 gramos de cafeína, equivalente a 1,32 cafés expreso, y tomar 500 ml de estas bebidas, que tiene 160 mg de cafeína, sería como tomar 2 cafés expreso. 

¿Mucha cafeína? Pues parece que sí, porque los expertos advierten que un consumo excesivo de esta sustancia puede tener efectos perjudiciales para la salud: 

  • “Un consumo regular de cafeína puede causar dependencia física moderada a partir de 100 mg/día”, explican desde la AESAN. Pero no solo eso. También se puede ocurrir que el organismo genere una tolerancia a esta sustancia, “creando la necesidad de consumir una dosis mayor que la inicial para conseguir un efecto similar al original”.
  • Tomar cafeína en exceso también puede provocar alteraciones del sueño. Un aspecto especialmente preocupante en la población adolescente, uno de los principales grupos de consumo de las bebidas energéticas. 

Los expertos señalan que el consumo de más de 60 miligramos de cafeína en adolescentes de entre 11 y 17 años puede alterar el descanso de los más jóvenes.

El consumo excesivo de cafeína provoca alteraciones del sueño.


  • Pero hay más. Además del sueño, consumir más de 160 miligramos de cafeína (el equivalente a 500 mililitros de una bebida energética) puede tener “efectos psicológicos y alteraciones comportamentales y trastornos cardiovasculares”.

Esto solo con estos productos, pero no hay que olvidar que a estos efectos se sumarían los que provocan el consumo de otros alimentos que contienen cafeína de forma natural como el café, el té, el chocolate, el guaraná, etcétera. 

A todos los efectos negativos que tiene el exceso de consumo de cafeína hay que sumarle un elemento más presente en las bebidas energéticas: el azúcar. Y es que tomar este tipo de bebidas “pueden contribuir a exceder la ingesta diaria recomendada de azúcares simples (50 g al día según la recomendación de la OMS) ya que una lata de 250 ml aporta entre 27,5 y 30 g y el envase de 500 ml entre 55 y 60 g.

Recomendaciones de los expertos sobre el consumo de bebidas energéticas

Teniendo en cuenta todos estos datos los especialistas de la AESAN aportan una serie de recomendaciones para consumir las bebidas energéticas de forma responsable y segura. 

  • La primera de las recomendaciones es evitar que niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia las consuman. Tampoco las deben tomar aquellas personas que padezcan hipertensión, problemas cardiovasculares o alteraciones del sueño. 
  • Otra cuestión importante es no combinar las bebidas energizantes con alcohol. Estudios recientes demuestran que estas combinaciones pueden provocar “estados subjetivos alterados que, entre otros efectos, incluyen una disminución de la percepción de intoxicación etílica”, explican desde la AESAN.
  • No son las bebidas indicadas para los deportistas. La deshidratación que provoca el deporte no es cubierta con estos productos, sino con “agua o, en su caso, a través de bebidas isotónicas”. 
  • En personas de bajo peso, los efectos adversos resultado de consumir cafeína en exceso pueden ser más acusados. 
  • Por último, si, a pesar de todo lo visto, vas a tomar bebidas energizantes no lo hagas de forma habitual y consume la menor cantidad posible. 

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