MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) –

   Este 12 de junio se cumple el centenario del nacimiento de Luis García Berlanga, una de las figuras clave del cine español, convertido también en el gran símbolo de la cinematografía nacional. Sus películas, llenas de sarcasmo, humor negro e ironía, fueron la crónica con la que representaba a la España de la doble moral, la falsa modestia y la corrupción política. Su filmografía contiene obras imprescindibles del séptimo arte como ‘Bienvenido, Míster Marshall’, ‘Los jueves, milagro’, ‘Plácido’ o 100 años del nacimiento de Luis Gª Berlanga: 5 de sus clásicos imprescindibles.

   Con motivo de su centenario, el cine español está de celebración. Prueba de ello es el homenaje que recibió en un acto en el que se desveló el contenido que el director valenciano depositó en la caja 1034 de la Caja de las Letras del Cervantes en 2008, dos años antes de su muerte, incluyéndose su nombre entre los reconocidos artistas, escritores e intelectuales que pueblan el recinto. “Gracias a símbolos como este, el reconocimiento a los cineastas se hace justo“, declaró el presidente de la Academia de Cine, Mariano Barroso, en un comunicado.

   El contenido de la caja era, precisamente, un guion inédito que continuaría la llamada ‘Trilogía nacional’, con el título ‘¡Viva Rusia!’ y que forma parte de la exposición dedicada a su vida y obra ‘Berlanguiano. Luis García Berlanga 1921-2021’, que está disponible hasta el 5 de septiembre en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

   Además, esta efeméride llega meses después de que el adjetivo ‘berlanguiano’ fuese incorporado al diccionario de la Real Academia Española, mostrando la importancia de la filmografía del realizador en la sociedad y la cultura española. A lo largo de sus más de 60 años en la profesión, trabajó con reconocidos intérpretes como Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Pepe Isbert, Amparo Soler Leal, José Sacristán, Concha Velasco, Emma Penella o Manuel Alexandre.

   En el aniversario de su nacimiento, he aquí una selección de cinco películas imprescindibles del maestro español, en riguroso orden cronológico. Quizás no estén todas las que son, pero sí son todas las que están.

BIENVENIDO, MÍSTER MARSHALL (1952)

   Es considerada la gran obra maestra del cine español. Presentada en la Selección Oficial del Festival de Cannes, donde obtuvo el premio a la mejor comedia y una mención especial al mejor guion, ‘Bienvenido, Míster Marshall’ es el retrato perfecto de la sociedad española de inicios de los 50, cuyo tono satírico y crítico con el régimen franquista logró sortear la censura.

PLÁCIDO (1961)

   Junto con ‘Bienvenido, Míster Marshall’, es una de las obras absolutas del genio valenciano. Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa y presentada en la Selección Oficial del Festival de Cannes, ‘Plácido’ es una sátira en la que Berlanga retrata la hipocresía y la falsa caridad de un grupo de burgueses durante las fiestas navideñas, los cuales acogían a los más necesitados en sus casas bajo la campaña “Siente a un pobre a su mesa”. El mejor exponente del sello berlanguiano.

EL VERDUGO (1963)

   Ganadora del Premio FIPRESCI del Festival de Venecia, ‘El verdugo’ fue una apuesta valiente de Berlanga contra la pena de muerte, recreando en su trama las propias contradicciones que vivía la sociedad española de inicios de los 60, conocida como la del desarrollismo. Rodada en exteriores de Madrid y Palma de Mallorca, el filme estuvo inspirado en hechos reales.

LA ESCOPETA NACIONAL (1978)

   Primera entrega de la llamada Trilogía Nacional, protagonizada por la familia Leguineche. Ambientada en el invierno de 1972, en los albores del fin del régimen franquista, Berlanga realiza un esmerado y ácido retrato de los últimos años de la dictadura, mostrando los máximos exponentes de su decadencia a través de una cacería en la que participan un empresario catalán con ambiciones y un aristócrata en horas bajas.

LA VAQUILLA (1985)

   Berlanga ofreció su personal visión de la Guerra Civil Española en ‘La vaquilla’, en la que mostró, desde la mirada ácida que ofrece la comedia negra, que, en un enfrentamiento fratricida, solo hay vencidos.



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