La agencia sanitaria de la ONU destaca que la mayoría de las infecciones fueron debidas a la variante ómicron. Pese a que el número de muertes se mantiene estable desde octubre, se advierte que no debe permitirse que el “virus tenga vía libre, ni ondear una bandera blanca”.

 

La Organización Mundial de la Salud alertó recientemente de que la semana del 3 al 9 de enero se produjeron 15 millones de nuevos casos de COVID-19 en todo el mundo, el mayor número de casos notificados en una sola semana. Una cifra que la agencia de la ONU calificó “a la baja”.

 

El doctor Tedros Adhanom Ghebreyesu, director de la Organización, destacó en rueda de prensa que el incremento de infecciones por coronavirus lo provocó mayoritariamente la variante ómicron de la enfermedad, que está desbancando con rapidez en todos los países a la variante delta.

 

Pese a este aumento de contagios, el número de muertes semanales notificadas se mantiene estable desde octubre con una media de 48.000 muertes a la semana.

 

Aunque aparentemente ómicron provoca una infección menos grave que la variante delta, Tedros advirtió sobre la peligrosidad del virus, especialmente para las personas no vacunadas.

 

“Casi 50.000 muertes a la semana son 50.000 muertes de más. Aprender a vivir con este virus no significa que podamos, o debamos, aceptar este número de muertes. No debemos permitir que este virus tenga vía libre ni ondear una bandera blanca, especialmente cuando tantas personas en todo el mundo siguen sin vacunarse”, especificó.

 

Con relación a la desigualdad mundial de inmunizaciones resaltó que más del 85% de personas en África todavía no han recibido una sola dosis de la vacuna, por lo que denunció que “no se podrá acabar con la fase aguda de la pandemia si no se cierra esta brecha”.

 

Pese a los avances del mecanismo COVAX, que en los próximos días llegará a los 1000 millones de vacunas suministradas, 90 países todavía no han conseguido alcanzar el objetivo previsto por la Organización para 2021 de vacunar al 40% de su población, y 36 de ellos han inoculado a menos del 10% de su población.

 

COVAX es parte de un esfuerzo global sin precedentes para suministrar vacunas a cada país participante, con el fin de proteger a las personas en mayor riesgo de presentar formas graves de COVID-19 y salvar vidas. COVAX está codirigido por Gavi, la Alianza para las Vacunas, la Organización Mundial de la Salud y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante las Epidemias (CEPI), y trabaja en asociación con UNICEF, el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud, así como con el Banco Mundial, organizaciones de la sociedad civil, fabricantes y otros.

 

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Un técnico de laboratorio hace una prueba de COVID-19 en Nueva Delhi, India. (Foto: UNICEF / Srishti Bhardwaj)

 

El virus va en camino de convertirse en endémico, pero aún no lo es

 

Ante la pregunta de si durante la próxima primavera se podría pasar a una situación endémica de la enfermedad, la doctora Maria Van Kerkove, la epidemióloga que lidera la respuesta de la Organización, respondió que el virus “está en camino de convertirse en endémico”, pero que dependerá de múltiples factores y de nosotros y recordó que todavía estamos en medio de la pandemia.

 

“Con los niveles de transmisión que vemos ahora, con la intensidad de la propagación que vemos, con el nivel de impacto que estos casos están teniendo en nuestros servicios médicos esenciales, en las tasas de hospitalización que están aumentando en varios países (…) el gran volumen de casos está realmente poniendo una gran carga en nuestros sistemas de salud. Así que el impacto que estamos viendo es realmente muy sustancial”, afirmó.

 

Respecto a la evolución del virus y las más que posibles próximas variantes destacó un escenario de imprevisibilidad.

 

“No tenemos la misma previsibilidad que tenemos con la gripe, donde tenemos un patrón estacional típico. Puede que lleguemos a eso con la COVID-19, pero aún no lo hemos conseguido. Así que somos cautos a la hora de hacer predicciones muy firmes sobre lo que puede ocurrir porque cada país está afrontando esta pandemia de forma diferente en cuanto a su estrategia, en cuanto a la aplicación de sus medidas de control, en cuanto a su ajuste de esas medidas de control y lo que necesitamos es una renovación colectiva”, destacó.

 

La nueva oleada no será suave para América

 

En clave regional, la directora general de la Organización Panamericana de la Salud indicó que la variante ómicron ya se encuentra en 42 países y territorios de todas las subregiones del continente con una transmisión comunitaria generalizada en alguno de ellos.

 

Carissa Etienne confirmó que ómicron va camino de convertirse en la cepa dominante en esta región y que ha provocado un aumento de las reinfecciones, incluso entre quienes poseen todas las pautas de vacunación.

 

“Esta nueva oleada de infecciones no será ‘suave’ para nuestros sistemas sanitarios, ya que la variante ómicron ya está poniendo a prueba a nuestro personal sanitario y limitando la atención a otras enfermedades. En los Estados insulares más pequeños, algunos hospitales ya estaban sobrecargados por los casos de la variante delta, y ahora más hospitales se enfrentan a la perspectiva de verse desbordados por los casos”, alertó.

 

Las infecciones por COVID-19 en América casi se duplicaron al pasar de 3,4 millones el 1 de enero a 6,1 millones el 8 de enero.

 

La mayor cantidad de nuevos casos se produjo en Estados Unidos, mientras que Belice y Panamá registraron la mayor incidencia de coronavirus en Centroamérica.

 

Ecuador, Perú y Brasil también experimentaron un aumento significativo de nuevos casos. En Brasil crecieron las hospitalizaciones. En Argentina y Paraguay, las infecciones experimentaron un ascenso de casi un 300% durante la última semana.

 

Las mujeres embarazadas no corren un mayor riesgo de contraer el coronavirus

 

Con relación al tratamiento clínico contra la COVID-19 durante el embarazo, el parto y el periodo postparto, el doctor Tedros destacó que las mujeres embarazadas no corren un mayor riesgo de contraer la COVID-19, pero que en caso de infectarse corren un elevado peligro de padecer la enfermedad en una forma más grave.

 

“Por eso es vital que las mujeres embarazadas de todos los países tengan acceso a las vacunas para proteger sus propias vidas y las de sus bebés. También pedimos que se incluya a las mujeres embarazadas en los ensayos clínicos de nuevos tratamientos y vacunas”, solicitó.

 

Añadió que es “muy rara” la transmisión del virus de madre a hijo en el útero o durante el parto y que no se ha identificado ningún virus activo en la leche materna.

 

Igualmente, mostró su preocupación por los informes de que en algunos países se separa a las madres de sus bebés recién nacidos, “lo cual es innecesario y puede ser perjudicial para la salud y el bienestar de los recién nacidos durante los cruciales primeros días tras el nacimiento”.

 

“Todas las mujeres tienen derecho a un embarazo y un parto seguros y satisfactorios, y necesitan una atención materna respetuosa y de alta calidad”, recalcó. (Fuente: Noticias ONU)

 

 



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