Ahora el proyecto en solitario de Zahara es el que copa estos días las portadas por el inminente lanzamiento de su nuevo disco, ‘Puta’, hoy toca hablar de _juno, el proyecto que ha creado a pachas con Martí Perarnau (que es también miembro de su banda, así como cabecilla de Mucho). Se trata de un escape, de un exilio para estos dos viajeros cuya alianza, que inició la canción ‘Hoy la bestia cena en casa’, se saldó con _BCN626 (2020), un disco intimista de pop electrónico influido por Caribou, James Holden y Pink Floyd, y que tiene toques de M83 y algo de lynchiano.

La seductora voz de la jienense y la fina y elegante electrónica del catalán, que comparten de manera equilibrada letras, instrumentación e interpretación, se entrelazan en algo nuevo e ineludiblemente bello que en los últimos meses ha cogido fuerza sobre el escenario.

-El proyecto _juno nace ajeno a las leyes del mercado de la industria musical. ¿Cómo os sentís cuando no hay presiones de discográficas ?

-Aunque soñamos con una libertad plena, ser completamente ajenos a la industria musical es imposible; nacemos en un sistema y hay que claudicar con ciertos preceptos sistémicos. La música es como la vida misma. No obstante, es cierto que llevamos muchos años en esto, y cuando montamos _juno lo hicimos con la idea de seguir únicamente nuestras propias reglas. Editamos nuestros discos sin el paraguas de las grandes discográficas, por lo que toda la presión que existe es puramente artística, y existe porque nos marcamos caminos creativos muy concretos y exhaustivos.

-Parece que no habéis montado _juno como una anécdota…

-Somos unos auténticos freaks de la música, y cada proyecto o disco que hacemos lo hacemos poniendo toda la vida en ello, así que la idea de montar un proyecto como _juno fue para ir a muerte con él.

-¿Creéis que el sonido del disco se ha contagiado al ritmo de trabajo? ¿Qué referentes sonoros manejáis?

-Cuando estábamos construyendo estas canciones, teníamos en mente generar una electrónica doméstica. Pretendíamos hacer música electrónica que sonara pequeña y hogareña. Escuchamos mucho el Vespertine de Bjork (precisamente ese disco se iba a llamar Domestika). Leímos en una entrevista cómo Bjork con su portátil sampleó y procesó elementos que tenía en casa, y nos pareció superinspirador. Finalmente su disco no se llamó así, y nuestra electrónica casera cobró vida propia y dejamos que siguiera su camino libremente. Escuchamos mucho también a Billie Eillish, Sufjan Stevens y a Thom Yorke.

-¿Cuál es la génesis de _juno? ¿Cómo se creó el proyecto?

-Tras la gira de Astronauta, la conexión entre nosotros fue tal que decidimos empezar a hacer sesiones de composición para nuestros discos. Lo que descubrimos fue que lo que íbamos creando no era ni para Mucho ni para Zahara. Entendimos que tenía una entidad propia y que teníamos que respetarla. Seguimos haciendo canciones sabiendo que queríamos tener un disco y que una vez estuviera todo lo compartiríamos con el mundo.

-¿Cómo os ha afectado la pandemia en vuestra vida y en vuestra carrera, la incertidumbre de no saber qué pasará?

-El efecto de la pandemia ha sido devastador en todo el ámbito musical y cultural. Nuestras respectivas giras se tuvieron que cancelar. Hace unos años los músicos renunciamos a vivir de nuestros discos porque solo nos dejaron la opción de vivir del directo, y ahora con la pandemia se ha evidenciado lo abandonado que está el sector. Ahora ya no se puede vivir ni de los conciertos ni de los discos. Lo único que podíamos hacer era música, y eso fue lo que hicimos:por un lado estaba Puta [del que Martí Perarnau es productor] y, por otro, Hay alguien en casa [último disco de Mucho].

-_juno no es ‘Zahara’, no es ‘Mucho’, y al mismo tiempo es las dos cosas. Vuestro primer disco lleva por título _BCN626. ¿Qué habéis plasmado en él?

-Queríamos hablar sin tapujos de la intimidad. Escribir despojándonos del ego y que fuera verdaderamente al 50%: todas las canciones están compuestas, grabadas y producidas al pachas. Para nosotros esa era la esencia fundamental del proyecto.

-¿Por qué ese título?

-Es el título de la primera canción que compusimos, y nos daba la sensación de que todas las demás sucedían dentro de esas cuatro paredes, dentro de esa habitación de hotel. Nos gustaba la idea de geolocalizarlas, como si de aeropuertos se trataran, y además con el número de la habitación de ese hotel; que solo con el título sintieras esa intimidad que hay en las canciones.

-El primer tema que compusisteis juntos, ‘Hoy la bestia cena en casa’, desvelaba una faceta muy política que continúa con’ Merichane’ ¿El arte tiene más valor cuando se vincula a la realidad social y política de su época?

-El arte siempre es político. Cualquier gesto en nuestras vidas es político: no se puede despojar la vida de la política y por lo tanto no se puede despojar el arte de contenido. El arte es político, pero además puede tener o no contenido político. No es mejor por tenerlo, es una decisión personal. El acto de no decir nada también es en sí mismo un acto político. Particularmente creemos que el pop es un caballo de Troya precioso para introducir contenidos o reflexiones políticas, precisamente porque no suele hacerlo y puedes estar bailando mientras te cuestionas aspectos de la vida.

-En las imágenes sois un chico y una chica en una cama, y en algunas de vuestras canciones incitáis al amor pero también al deseo, a lo carnal. ¿Hemos superado el ‘juntos para siempre’?

-No lo sé. Solo hablamos del amor y del deseo desde donde lo sentimos en ese momento. Pensar en si eso va a ser así siempre o si cambiará no sirve de mucho.

-¿Cómo os organizáis? La gira de uno, de otro, el proyecto en común… ¿Realmente se puede crear un proyecto nuevo y ser libres?

-Se puede gracias a que los tres proyectos los trabajamos con Pink House Management, que nos apoyan y entienden, y ellos como mánagers son igual de libres que nosotros como artistas. La música es lo que nos lleva a estar aquí y es a lo que nos dedicamos prácticamente todo el día. Podemos tocar un día, ensayar otro, componer en otro momento…, no deja de estar todo conectado.

-¿Habéis vuelto a componer para cada uno al margen de _juno? ¿Habéis notado la diferencia?

-Es muy diferente hacer canciones juntos, porque ahí intentamos entender la mente del otro, y cada uno aporta algo intentando que la canción sea mejor, no que su idea resalte más. En nuestros proyectos en solitario prima lo que cada uno quiere contar y expresar, y ahí no se comparte ni se discute, solo se hace (incluso cuando es un disco de Zahara donde Martí produce), al final quien decide ahí es Zahara. En el caso de Mucho, es un proceso completamente caótico que nada tiene que ver con el de _juno.

-La espiritualidad y la fantasía parece que están muy presentes en el disco. ¿Qué os atrae de estos temas?

-No sabemos que nos atrae algo hasta que vemos que está expresado. En este disco no buscábamos contar nada en concreto, sino que las canciones nacieran de la libertad, la búsqueda y la experimentación. Ha sido una vez terminado el disco cuando nos hemos dado cuenta de que lo onírico estaba tan presente.

-¿Por qué habéis optado por el secretismo y crear un hype en redes sociales, en lugar de explicar quiénes erais desde el principio?

-No queríamos decir que teníamos un grupo antes de tener el disco hecho. Nos parecía más interesante tener el proyecto y luego anunciarlo. Fue casi un año de componer, grabar y producir en secreto, por lo que cuando llegó el momento de hacerlo público nos dimos cuenta de que podíamos hacer lo que quisiéramos, puesto que nadie esperaba nada. Contar con esa falta de presión o de expectativa nos hizo querer jugar al misterio, y fue divertidísimo.

-¿Cómo ha evolucionado _juno desde que empezó?

-Este disco nunca se tocó, sino que fue produciéndose mientras se creaba, así que tuvimos que inventarnos la manera de llevarlo al directo. En los conciertos hemos descubierto que todo está vivo, que nuestra electrónica está en continua evolución y aprendizaje. Y sentimos que las nuevas canciones que ya estamos creando serán fruto de eso.

-La canción ‘_Aseguradora de Incendios’ es impresionante. Encierra una frase gloriosa que es «olvidar es más difícil que vivir».

-Muchas gracias. Es una frase que significa tantas cosas que nos encanta ver cómo cada persona la hace suya.

-Llevar todo esto tan minuciosamente grabado al directo no debe ser sencillo, ¿no?

-No es nada sencillo, pero sí que es muy divertido. Vivimos en un precipicio constante donde, aunque no lo parezca, todo sucede en directo. Cuando todo va bien es mágico, pero la casa se puede derrumbar en cualquier momento. Nos gustan mucho los nuevos retos y nos encanta arriesgar en la música.

-Pregunta inevitable. ¿De dónde sale el nombre del proyecto? ¿Qué significado habéis querido darle?

-A Zahara le encantaba este nombre de diosa romana, que además es el nombre del sintetizador que más habíamos usado. Es, además, el nombre de la sonda de Júpiter. Nos pareció un nombre precioso y que conectaba con la música que queríamos hacer. En directo, de hecho, tocamos con dos junos.

-¿Qué se van a encontrar los asistentes al concierto de _juno?

-Un viaje musical total de una hora y cuarto aproximadamente. Tocaremos el disco íntegro, pero además, hemos adaptado dos canciones que nos encantan de otros artistas. Las partes instrumentales son elásticas, y en ellas jugamos con nuestras máquinas hasta que lloran con nosotros.



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