A 30 años del atentado terrorista contra la sede de la Embajada de Israel en Buenos Aires, que dejó 29 muertos, hoy se realizará un acto en la esquina de Arroyo y Suipacha, el solar donde se encontraba el edificio demolido por el ataque, presidido por el ministro de Justicia, Martín Soria, y una delegación de alto nivel enviada por el Gobierno de Israel.

A las 15, hora en la que una bomba derrumbó el edificio sobre sus cimientos el 17 de marzo de 1992, se recordará a las víctimas y los representantes de Israel renovarán el pedido de Justicia y volverán a culpar a Irán y a la milicia armada Hezbollah por el atentado. Fue el primero de la historia argentina, antes de que la violencia volviera resurgir con el l atentado a la AMIA, dos años después, con mayores daños y pérdidas de vidas.

La delegación israelí estará encabezada por el viceprimer ministro Gideon Saar, que a su vez también ocupa el cargo de Ministro de Justicia de su país. El funcionario participará del acto en la plaza seca erigida en el lugar del ataque y junto a familiares de las víctimas. Ante funcionarios del Gobierno -están confirmados el ministro Soria, el vicecanciller Pablo Tettamanti y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri- volverán a pedir Justicia.

El viceprimer ministro Saar será recibido por el presidente Alberto Fernández antes del acto, y también visitará el Congreso, donde lo recibirá el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y se reunirá con dirigentes de Juntos por el Cambio, según fuentes de la organización de la visita.

“El atentado en la embajada de Israel, tanto como el de la AMIA, son dos heridas abiertas para la sociedad israelí y especialmente para el Ministerio de Asuntos Exteriores. Seguimos esperando justicia, sabemos quienes fueron los responsables, quiénes mandaron a los terroristas desde Teherán, y quiénes lo llevaron a cabo: la organización terrorista Hezbollah”, afirmó Lior Jaiat, vocero de la Cancillería israelí, a LA NACION.

“Cada año que pasa no dejan de estar en nuestras mentes las vidas perdidas y la certeza de que los responsables no están ante la Justicia. Como diplomático que fui durante varios años en Argentina, recuerdo a los muertos y a los heridos. Para el gobierno iraní todos somos blancos del terrorismo”, agregó.

Además de Saar, hablarán Miri ben Zeev, viuda de Eli ben Zeev, uno de los funcionarios israelíes que murieron en el atentado, un representante del gobierno arentino y la embajadora de Israel en el país, Galit Ronen.

El año pasado fue el excanciller Felipe Solá quien representó al Gobierno en el acto recordatorio, que como el de 2020 se llevó a cabo en formato virtual. El canciller Santiago Cafiero, quien lo reemplazó en septiembre, podrá estar presente, antes de que el sábado parta a Oriente Medio -irá a Emiratos Árabes Unidos y a Arabia Saudita- para una misión comercial, junto a una delegación de empresarios y gobernadores.

El renovado pedido de justicia se relaciona con una causa judicial paralizada hace décadas. En diciembre de 1999, la Corte Suprema -tomó el caso desde sus inicios por ser de su competencia originaria- dictaminó que “el atentado cometido contra la embajada de Israel en la Argentina fue organizado y llevado adelante por el grupo terrorista denominado Jihad Islámica, brazo armado del Hezbollah”.

También dispuso que la causa debía seguir abierta para encontrar y enjuiciar a los culpables del ataque, algo que más de veinte años después aún sigue pendiente, más allá de que el actual ministro de la Corte Ricardo Lorenzetti afirmara en 2015 que “la sentencia por la causa de la embajada de Israel fue consentida por las partes, de manera que nosotros no podemos como tribunal modificar lo que ya ha sido aceptado y es cosa juzgada”, dijo el entonces presidente del alto tribunal.

El señalamiento de Israel a Irán como autor intelectual de los atentados incomoda al gobierno argentino y llega en momentos en los que la invasión de Rusia a Ucrania reconfigura parte del tablero político. Irán, aliado de Moscú, es hoy una fuente de petróleo alternativo ante el embargo de Estados Unidos contra Vladimir Putin. Mientras el primer ministro israelí Naftali Benett intenta mediar para frenar el conflicto (se reunió con Putin) el gobierno iraní intenta aprovechar esa circunstancia favorable y ya ha pedido a Estados Unidos que, a cambio de un acuerdo sobre su programa nuclear, levante sanciones contra dos acusados y buscados por Interpol por el atentado a la AMIA.

Ellos son el excanciller de Irán Ali Akbar Velayati y el actual vicepresidente Mohsen Rezai, cuya presencia en el reciente acto de reasunción de Daniel Ortega como presidente de Nicaragua motivó un escándalo diplomático y el renovado pedido de renuncia de la oposición contra el embajador Daniel Capitanich, quien estuvo en el mismo acto y no dio aviso a la cancillería.



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