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A de LGBTQIA+

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A de LGBTQIA+

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Área LGTBI+ de Anticapitalistas | El 6 de abril es el Dia Internacional de la Asexualidad, una de las letras más olvidadas del activismo queer y que, a menudo, cuestionada y patologizada desde la norma alosexual, romántica y patriarcal de la atracción y el deseo. Frente a ello, el activismo asexual diverso impulsa esta fecha en el calendario LGBTQIA+ para tejer red, visibilizarse, sensibilizar y construir puentes de solidaridad.

 

¿Qué significa la A?

De forma automática, activistas queer y LGBTQIA+ invocamos en nuestros espacios un conjuro de siglas en las que distintos expresiones de género y sexualidad somos apeladas, entre ellas la A sin pensar de quién estamos hablando. Y sí, detrás de la A se encuentra el colectivo asexual en toda su diversidad.

La asexualidad –o también nombrado espectro asexual o ace – es una orientación sexual que se caracteriza por no sentir atracción sexual hacía otras personas o sentirla de manera poco intensa, poco frecuente, bajo circunstacias determinadas o, incluso, fluctuar entre sentirla y no sentirla. Hablamos de un paraguas amplio donde habitan diferentes formas de experimentar la asexualidad, como son las personas grisexuales, las cuales no se sitúan en el extremo de no sentir atracción sexual y sentir atracción sexual. Así, ser una persona ace complejiza nuestra comprensión de la atracción sexual normativa y nos hace cuestionarnos las bases del modelo sexual capitalista cisheteropatriarcal. 

Así, la asexualidad supone una amenaza a un modelo sexual mercantilizado que hace de la atracción una cuestión central en la comprensión de la sexualidad y que difumina las fronteras de esta con la percepción del deseo, la forma de relacionarnos afectivamente y el comportamiento sexual que experimentamos. Todo esto se relaciona estrechamente con las violencias que percibimos las disidencias de cuerpo, género y sexualidad:

  • El 42,3% de las personas asexuales han recibido sugerencias o intentos de tratar de “curar” su asexualidad, mediante terapias de conversión.
  • El 61,5% no se reconocen públicamente como tal por miedo a la patologización.
  •  El 24% no ha salido del armario con nadie o lo ha hecho con una sola persona.
  •  El 56,4% ha mantenido y/o mantiene relaciones sexuales sin consentimiento. 

Cada uno de estos datos ponen encima de la mesa violencias que atraviesan la vida de las personas aces. Visibilizan la patologización ante un sistema que considera el aspectro asexual una forma de enfermedad –física y/o mental– que debe ser revertida en base a la medicalización. Exponen las violencias que implica salir o no del armario, maximizando el miedo a explicar nuestras vivencias una vez nos identificamos como tales en el espacio público. Muestra la brutalidad detrás de la negación asexual que implica forzarnos y ser forzadas a adaptarnos a la norma sexual hegemónica que hace del acto sexual y de la atracción el pilar central de una relación afectiva.

 

Asexuales visibles y organizades

Recoser las alianzas dentro del movimiento LGBTQIA+ pasa por ser capaces de reconocer las brechas de visibilidad entre unes y otres, y empezar a escucharnos y acompañarnos entre nosotres. En la lucha por la liberación sexual, las personas ace no somos nuevas –estuvimos presentes apoyando a nuestras compañeres frente a las normas hetero, cis y endosex –, y tenemos mucho a aportar y mucho a construir: la liberación sexual también es recuperar la libertad de sentir o no atracción sexual, de decidir si queremos mantener o no relaciones sexuales. 

Ante un capitalismo cisheteropatriarcal que hace del sexo, de las relaciones sexuales y la atracción sexual un espacio de lucro y desposesión, hace de la mercantilización una forma de asimilación y despolitización, que deshistoriza y desocializa gran parte de las luchas queer. Es ahí, desde esta brecha, que las invisibles tenemos el potencial de cambiarlo todo. 

Las personas ace, pues, estamos aquí para gritar que queremos nuestras identidades no son objetos a mercantilizar, ni nuestras orientaciones un circuito más del capital. Que necesitamos espacios seguros desde donde tejer alianzas en base a nuestros deseos y nuestros afectos, en base a la diversidad y la multiplicidad de vínculos a construir. Que estamos aquí, visibles y organizades, para defender un terreno común LGBTQIA+ revolucionario e internacionalista por el que vamos a dar la batalla hasta vivir vidas que merezcan la alegría ser vividas.



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