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Hay hoteles en los que están prohibidos los niños y restaurantes en los que no te dejan comer solo. Son algunos de los asuntos que hemos ido contabilizando este verano. Construcciones en apariencia pequeñas de la historia. Hace poco, no sé si lo he contado aquí, solicité al camarero de un bar que bajara la música porque no se podía hablar, a lo que replicó muy serio:
–Es el concepto.
No entendí muy bien si el concepto era la existencia misma de la música atronadora o su utilidad para evitar que la gente conversara. Es un peligro que las personas hablen porque a veces se entienden y con el entendimiento se acaba la polarización, en la que vivimos tan a gusto. En todo caso, resulta inútil luchar contra el concepto porque el concepto es la unidad básica del conocimiento, pertenece al tuétano de la cuestión, tanto si se trata de ser como de no ser. Así es como están las cosas, las tomas o las dejas. Si quieres cenar en un restaurante en el que no te permiten entrar solo, llévate al niño expulsado del hotel exclusivo para adultos. O llévate al perro, a lo mejor con el perro te ofrecen una mesa antes que con un niño. Tienes que ir poniendo remedios todo el rato aquí o allá. Vivimos en modo de supervivencia.
Más contabilidad: este año se están ahogando muchos veraneantes en las piscinas, en el mar, donde quiera que se bañen, sin contar con los migrantes que se hunden en el Mediterráneo y que ya no nos duelen porque los damos por amortizados. Coincide esta plaga, curiosamente, con la moda del apneísmo, un raro deporte que consiste en no respirar, principalmente bajo el agua. Cuesta entenderlo, pero es el concepto. El Papa, por su parte, intentó restar importancia al asunto de la pederastia en la Iglesia aludiendo a la violencia familiar. Bergoglio sabe. Por cierto, que, al volver de Portugal, en al avión, unos jóvenes católicos que venían de escuchar a su Santidad cantaron el Cara al sol y corearon el grito de guerra de Vox y del PP: «que te vote Txapote». El retiro espiritual, lejos de humanizarlos, había acentuado en ellos su pensamiento anticristiano. Viene a ser lo que se llama interiorizar el concepto. El concepto Txapote ha llevado a Feijóo a la ruina política (económicamente, en cambio, va muy bien con esos tres o cuatro sueldos y la vivienda gratis total). Septiembre, más que un mes, es un concepto y está a la vuelta de la esquina. A ver de qué nos trae.
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