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El alcohol y el cannabis (marihuana) son las sustancias psicoactivas más consumidas en el mundo, siendo el cannabis la sustancia ilegal más detectada en gente al volante en España (7.5%). En otras naciones, la preponderancia de esta droga también es notable.

 

Estas sustancias tienen un efecto negativo en el sistema visual, un sistema imprescindible para una tarea altamente visual como es la conducción de vehículos.

 

Científicos del departamento de Óptica de la Universidad de Granada (UGR) en España han examinado hasta qué punto ambas sustancias afectan negativamente a la visión y a la conducción. Para ello, analizaron el efecto de la ingesta de dos dosis de alcohol sobre la visión y sobre la conducción, utilizando para ello un simulador de conducción compuesto por tres monitores panorámicos, volante, pedales, palanca de cambios y el software correspondiente.

 

En este estudio, los participantes consumieron, en dos sesiones diferentes, 300 y 450 ml. de vino tinto granadino con un contenido en alcohol del 13,5%. La tasa de alcoholemia promedio alcanzada por los participantes para ambas dosis fue de 0,19 y 0,33 mg/l, respectivamente, estando esta última por encima del límite legal para conducir en España (0,25 mg/l). Además, también se estudió el efecto del cannabis en fumadores de marihuana. Tanto la tasa de alcoholemia como el consumo de cannabis fueron controlados con los dispositivos que normalmente usa la Dirección General de Tráfico (DGT).

 

Los resultados visuales obtenidos por el equipo de Sonia Ortiz Peregrina reflejaron que tanto el alcohol como el cannabis producen un deterioro de la sensibilidad al contraste (capacidad para distinguir contraste claro-oscuro) y de la estereopsis (visión en profundidad), así como un aumento de la difusión de la luz en el interior del ojo, favoreciendo la sensación de velo luminoso en la percepción visual. En general, estos resultados visuales fueron peores para los sujetos que consumieron cannabis que para los que consumieron alcohol.

 

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Las bebidas alcohólicas, al igual que la marihuana, alteran procesos mentales, empeorando la capacidad visual de la persona. (Ilustración: Amazings / NCYT)

 

Estas dos sustancias también afectaron negativamente a la capacidad para conducir, sobre todo a la estabilidad de la posición del coche en la vía y al uso del volante, de modo que tras consumo de estas sustancias hubo una mayor variación en la posición del vehículo en la vía respecto del centro de la misma, así como una mayor fluctuación en los giros del volante.

 

La capacidad para conducir se vio más afectada por el consumo de alcohol que por el de cannabis, especialmente cuando la concentración estaba por encima del límite legal para conducir en España (0.25 mg/l). Además, se vio una relación entre los resultados de visión y los resultados de conducción bajo el uso de estas sustancias, lo que indica que aquellos sujetos que tenían peores resultados de visión tras el consumo de alcohol o cannabis, condujeron peor.

 

Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de concienciar a los conductores sobre el peligro que conlleva el consumo de ciertas sustancias como el alcohol o el cannabis en la conducción.

 

El nuevo estudio se titula “Comparison of the effects of alcohol and cannabis on visual function and driving performance. Does the visual impairment affect driving?”. Y se ha publicado en la revista académica Drug and Alcohol Dependence. (Fuente: UGR)

 

 

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