Antonio Sevillano. / r. c.

El entrenador andaluz fue uno de los españoles repatriados desde Wuhan hace dos años, cuando se comenzó a conocer el nuevo virus

Daniel Roldán

Vivir fuera de casa, sobre todo si es a miles de kilómetros de los tuyos, curte. Si el país de destino tiene una cultura tan diferente a la propia como China, el proceso de maduración se acrecienta; si la estancia coincide con una pandemia, la situación se convierte en algo inolvidable. «A pesar de todo, de todas las circunstancias, ha sido una experiencia bastante constructiva tanto en lo personal como en lo profesional», asegura Antonio Sevillano. Aterrizó en China en el otoño de 2019 para ocuparse de la cantera de un equipo que había contratado a una serie de entrenadores españoles para dar un salto de calidad. Ese club es el Wuhan Three Towns.

Tres meses después, vivió el confinamiento de una ciudad de 11 millones de habitantes; el 31 de enero de 2020, entró en el Hospital Gómez Ulla (Madrid) junto a un grupo de españoles procedentes de la ‘zona cero’ del virus y salió sano quince días más tarde; un mes después comenzó su encierro español, como el resto del país; volvió a Wuhan para la nueva temporada, donde también pasó una cuarentena. «Llevo tres o alguna más», cuenta. En China, además, el confinamiento para los recién llegados era de 14 días; pero si el destino definitivo era otra provincia que la de llegada, había que sumar otros 14 días a la cuarentena.

Unas medidas extremas que el Gobierno de Pekín decidió tomar desde el principio de la pandemia para atajar de raíz los contagios y que ahora continúan. Ayer cerró Shenzhen, una ciudad de casi 13 millones de habitantes al noreste del país, ante la aparición de varios casos de ómicron.

Fuera de esta situación, «se respira normalidad». «Todo el mundo lleva su mascarilla puesta y va con el código QR a todas partes. Te lo exigen en todos los lugares y en los transportes públicos», recuerda Sevillano.

En los campos de fútbol, igual que en España: la temporada pasada todos los equipos vivieron en burbuja. «Las vacunas se están poniendo. Ahora la tercera, para completar la pauta», resume Sevillano, que ahora se encuentra en España formándose, «viendo mucho fútbol, haciendo cursos y aprendiendo idiomas», para encarar una nueva etapa profesional. «Todo lo acontecido en China ha sido una experiencia de vida», apunta Sevillano, que da por cerrada la aventura asiática a pesar del ascenso del primer equipo a la Superliga, la primera división.



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