Se acostó líder el Real Madrid tras sentir que no podía fallar. Una posición irreal por los tres partidos por jugar por un Atlético de Madrid que exhibe seguridad y espera rival por el título. Para dar el paso los de Zinedine Zidane recuperaron la mentalidad perdida en el Martínez Valero. Han comprobado que cualquier atisbo de relajación es castigado, cuesta puntos y el Celta exigió que fuesen, ante todo, equipo.

Es la mutación que ha provocado Eduardo Coudet en un grupo de futbolistas que pasaron de la depresión a la exhibición de confianza. Le insufló valentía y los resultados respaldaron la idea de un técnico que solo tuvo que ver la calidad de la que dispone de centro del campo hacia adelante para invitar a la valentía. Así se mostró en el Di Stéfano, pese al golpe encajado nada más iniciarse el duelo. Adueñándose del balón y buscando el premio con la tranquilidad que le da su actual situación. Duró en el partido el tiempo que su gran referente estuvo sobre el césped. Un percance muscular dejó fuera de combate a Iago Aspas.

Al Real Madrid le vienen bien ese tipo de rivales. Se atasca ante planteamientos defensivos pero cuando siente que tiene que defender, unir líneas y encontrar espacios para correr, se mueve como pez en el agua. Así encontró el gol que desniveló el encuentro a los seis minutos. La genialidad de Nolito dejó al goleador de moda ante Courtois, pero Aspas perdonó. Nacho, que ocupaba el vacío de Sergio Ramos, salvó el tanto y lanzó un contragolpe letal.

Necesita Marco Asensio sentirse trascendente. De nuevo titular por delante de Eden Hazard, cuyo regreso al once está tardando más de lo esperado, explotó su velocidad, recortó y puso un centro con música a la cabeza de Lucas Vázquez. El gallego no perdonó con todo para marcar a placer y rubricar con gol el mejor de sus momentos en el Real Madrid, justo cuando todos pensaban que era su última temporada y desde el 1 de enero puede firmar con cualquier equipo.

No encontró mayor trascendencia ofensiva el Celta pese a su dominio tras el lamento de la oportunidad perdida. Obligó al equipo de Zidane a mantener la intensidad más alta, pidió una mano de Mendy dentro del área -pegada al cuerpo y sin intención- y solo se acercó al empate con un centro de Denis que desvió Santi Mina cercano al poste.

Más efectivo que nunca el Real Madrid sacó máximo provecho de sus disparos a puerta. Acarició el gol Carvajal, de la misma manera que marcó al Granada, enganchando un mal despeje con volea desde la frontal, pero la sentencia llegó tras la reanudación. Se lesionó Aspas en una entrada de Nacho y de nuevo el Celta pagó caro un error. En esta ocasión en salida de balón, con Modric atento para el robo y pillar desprotegido al rival. Lucas apareció y devolvió el regalo a Asensio, que vuelve a sonreír.

Su repunte positivo complica el regreso de Hazard. En otros momentos había vuelto directo a la titularidad pero el actual Zidane premia lo que funciona y el belga dispuso de 16 minutos de intrascendencia. Perdonó la goleada Karim Benzema, tras pase al espacio de Kroos y cruzar en exceso su disparo más una ocasión clara en el último suspiro. Por un día el Real Madrid no necesitó sus goles para carburar.

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