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El Bibby Stockholm es la enorme embarcación en la que el Gobierno británico del primer ministro conservador, Rishi Sunak, quiere alojar temporalmente a 500 solicitantes de asilo en el Reino Unido. Una prisión flotante construida en 1976 y que ya fue utilizada por Países Bajos hace dos décadas para alojar a los migrantes irregulares. Esta semana ha llegado a su destino: el puerto de Portland, en Dorset, donde permanecerá durante 18 meses.
La barcaza es el buque insignia del último plan del Gobierno británico para detener la llegada de pateras a su territorio. El primer ministro ha justificado la polémica medida asegurando la necesidad de frenar la inmigración irregular y recortar gastos. Más de 150.000 personas esperan en Reino Unido a que su petición de asilo sea tramitada. El alojamiento de muchos de ellos, en hoteles repartidos por todo el país, cuesta seis millones de euros diarios, según datos del Ministerio del Interior británico que recoge la BBC.
«A partir de la próxima semana, unos 50 solicitantes de asilo serán trasladados al barco como parte de un plan cuidadosamente estructurado para incrementar el número de personas abordo a lo largo de los próximos meses», han asegurado desde Downing Street. Serán en total unos 500 adultos varones, según los planes anunciados el pasado abril por Interior con el objetivo de rebajar la presión sobre el actual sistema.
La nueva y controvertida Ley de Inmigración Ilegal
El Bibby Stockholm tiene tres plantas, 222 camarotes dobles con baño y televisión, además de gimnasio, una cantina, lavandería y servicio wifi. La llegada de la enorme embarcación se ha topado con muchas críticas y objeciones por parte de varias ONG, por las condiciones en las que vivirán, y de los residentes, que temen el posible impacto de esa medida en los servicios locales, como la sanidad. A cambio, el Ayuntamiento de Dorset recibirá alrededor de dos millones de euros durante el año y medio que la embarcación estará en el puerto.
Un dinero con el que podrá «financiar los servicios locales, como policía y sanidad pública, apoyarlos y minimizar el impacto en la comunidad, y habrá seguridad 24 horas 7 días a la semana», señalan fuentes del Gobierno. Porque en teoría, los migrantes no están retenidos en el barco, si no que podrán entrar y salir, aunque habrá un libro donde quedarán registrados sus movimientos.
La nueva y controvertida Ley de Inmigración Ilegal de Rishi Sunak se aprobó el pasado martes. Es su bandera electoral de cara a los comicios del año que viene. La nueva ley es ya una realidad, aunque la justicia ha confirmado la ilegalidad del plan de deportaciones a Ruanda, pendiente de la decisión del Tribunal Supremo. Más de 45.000 personas cruzaron el Canal de la Mancha en 2022. Sunak es inflexible: con la ley pretende disuadir esos viajes y evitar que los migrantes que lleguen de forma ilegal soliciten asilo en Reino Unido. Los que sean detenidos serán enviados de regreso a su país o a otro más seguro y se les prohibirá volver a Reino Unido.
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