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A las 11.58 horas de este lunes 11 de septiembre, en medio del acto conmemorativo por los 50 años del golpe de Estado, se hizo un minuto de silencio en la plaza frente al Palacio presidencial de Chile. A esa hora exacta, medio siglo atrás, las Fuerzas Armadas bombardearon La Moneda, dando inicio a los 17 años de dictadura de Augusto Pinochet. Entre el millar de invitados figuraban familiares de desaparecidos, víctimas de torturas y autoridades nacionales e internacionales. El acto estuvo marcado por la figura de Salvador Allende, que se suicidó aquel fatídico día; por el Plan de Búsqueda de los más de mil desaparecidos que presentó el Gobierno del presidente de izquierdas Gabriel Boric y por la necesidad de que todas las fuerzas políticas se comprometan con que nunca más la violencia sustituya la democracia. La derecha se restó de la ceremonia.

Tras el solemne minuto de silencio explotó un cántico entre los invitados y los cientos de simpatizantes de la Unidad Popular que se agolpaban a las afueras: “¡Compañero Salvador Allende! ¡Presente, ahora y siempre!”. A la ceremonia acudieron los expresidentes socialistas chilenos Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, quien fue ovacionada cada vez que se la nombró. Además, el mandatario de Colombia, Gustavo Petro; el de Bolivia, Luis Arce; el de Uruguay, Luis Calle; y el de México, Andrés Manuel López Obrador, entre otras autoridades. También acudieron personalidades extranjeras como la activista argentina Estela de Carlotto, presidenta de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo; el juez español Baltasar Garzón; y el exguitarrista estadunidense de Rage Against The Machine, Tom Morello, quien recordó al cantautor chileno Víctor Jara, asesinado a golpes y balas por la dictadura en 1983. “El espíritu de Víctor Jara vive en cada acorde que toco”, dijo.

En representación de la familia del derrocado mandatario socialista, la senadora Isabel Allende ofreció un discurso en el que recordó el último encuentro con su padre y su legado: “Luchador social e intérprete de los anhelos de justicia social, en una trayectoria política de décadas, que terminó consecuentemente y con dignidad a pocos metros de aquí”. En primera fila se veían emocionadas las ministras de Defensa, Maya Fernández, nieta de Allende; y la ministra del Interior, Carolina Tohá, hija del ministro de Interior y Defensa de Allende José Tohá, asesinado en 1974.

La senadora también criticó las voces que responsabilizan al Gobierno de Allende sobre el quiebre democrático. ”Hemos visto con dolor, con preocupación, que se promueva un revisionismo histórico. Se ha intentado invertir las responsabilidades de la tragedia que vivimos en los últimos 17 años más oscuros en nuestra historia (…) Los verdaderos responsables son quienes quebraron la institucionalidad, bombardearon este palacio, persiguieron, torturaron, asesinaron y desaparecieron a miles de chilenos”.

Sobre el escenario, madres y hermanas de víctimas de desaparición forzada, que son parte de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, interpretaron una pieza de la Cueca sola, el baile tradicional chileno en pareja. Otro momento emotivo fue cuando la poeta chilena Elvira Hernández recitó: “Los arrojaron al mar y no cayeron al mar. Cayeron sobre nosotros”. Es una referencia a lo ocurrido en dictadura.

Chile ha llegado a esta conmemoración en un clima de fuerte polarización política y sin consenso sobre el 11 de septiembre de 1973. En los últimos meses, parte de la derecha más dura ha reivindicado la figura de Pinochet y ha justificado el golpe, asegurando que era “inevitable” porque la democracia ya estaba rota en el último periodo de Allende. “No es separable el golpe de Estado de lo que vino después. Desde el mismo momento del golpe de Estado se violaron los derechos humanos”, afirmó el presidente Boric en su discurso. “Nos rebelamos cuando nos dicen que no había otra alternativa. ¡Por supuesto que había otra alternativa! Y el día de mañana cuando vivamos otra crisis, siempre va a haber otra alternativa que implique más democracia y no menos”, añadió.

Presentación de la 'Cueca sola' durante la conmemoración.
Presentación de la ‘Cueca sola’ durante la conmemoración.Cristian Soto Quiroz

Boric destacó a los expresidentes de Chile, el democristiano Eduardo Frei y los socialistas Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, que fueron parte de la Concertación, conglomerado que gobernó entre 1990 y 2010, y Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022), de la derecha tradicional, quienes suscribieron el Compromiso Santiago por la protección de la democracia y los derechos humanos.

Es un acuerdo al que también se adhirieron los mandatarios o jefes de Estado extranjeros, entre ellos Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil; Guillermo Lasso de Ecuador; Pedro Sánchez de España; Michael D. Higgins de Irlanda; Luis Abinader de República Dominicana; Gustavo de Petro de Colombia y Andrés Manuel López Obrado de México, además del presidente del Consejo Federal Alemania Frank-Walter Steinmeier y el primer ministro de Portugal António Costa. “Es en la diversidad y entre quienes piensan distinto con quienes podemos construir una sociedad mejor”. “También me atrevo, en esta conmemoración, a reforzar el aprendizaje y la reflexión de las fuerzas progresistas y de izquierdas sobre nuestros propios procesos. La democracia es el único camino para avanzar hacia una sociedad más justa y humana y es, por lo tanto, un fin en sí mismo no meramente instrumental y la violencia política no cabe dentro de ella”, apuntó Boric,

Los zapatos de Allende

Por la calle Morandé 80, específicamente donde está la puerta del palacio presidencial por donde fue sacado el cuerpo del presidente Allende, Boric inauguró el sábado 10 una instalación que se titula El caminar de un demócrata, que exhibe a través de una vitrina los zapatos que llevaba puestos el mandatario socialista el día del golpe de Estado.

Los zapatos del expresidente Salvador Allende.
Los zapatos del expresidente Salvador Allende.Cristóbal Venegas

Durante la conmemoración, decenas de sus partidarios, la mayoría con claveles rojos en sus manos, hicieron fila para poder fotografiarse con los zapatos de Allende. El lugar, además, es especialmente simbólico y triste y, este 11 de septiembre, un lienzo con los rostros de sus colaboradores más cercanos, que lo acompañaron en La Moneda mientras sucedía el bombardeo, fue extendido por en Morandé 80.



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