Una zona de bares en Cataluña. / EP

La comunidad catalana registra 48.000 contagios en solo un día, récord absoluto en toda la pandemia

A pesar de que las cifras no mejoran y que la curva de la sexta ola sigue aún en ascenso, el Govern de Cataluña ha decidido este martes en su reunión semanal levantar el toque de queda nocturno, en vigor desde hace un mes. De tal manera, que la prohibición de circular por la calle de una a seis de la mañana en la mayoría de las poblaciones catalanas, incluidas las cuatro capitales de provincia, acabará este próximo 21 de enero y la Generalitat no pedirá una nueva prórroga de esta medida al Tribunal Superior de Justicia.

En cambio, sí solicitará permiso para seguir aplicando el resto de restricciones que vulneran derechos fundamentales, como las limitaciones de aforo en comercios y gimnasios y la prohibición de las reuniones de más de 10 personas. Cataluña mantendrá además el cierre del ocio nocturno. Todas estas medidas serán revisadas a partir del viernes que viene de manera semanal y no de forma quincenal como desde el inicio de la última fase de las restricciones, que se inició a principios de las vacaciones de Navidad.

El Govern empieza a suavizar las medidas, a pesar de que la sexta ola no ha llegado al pico y sigue creciendo de manera desbocada: en las últimas 24 horas se han registrado 48.000 nuevos contagios en Cataluña, récord absoluto durante la pandemia. Un total de 101 personas han perdido la vida en un día y 529 están en la UCI. Según el Gobierno catalán, es cuestión de días que la curva llegue a su pico. «Las cifras no son buenas, hay récord de contagios, pero el toque de queda ya no es útil», ha justificado la portavoz de la administración catalana, Patricia Plaja. «El toque de queda ha funcionado, pero ya no lo consideramos necesario», ha reiterado. Una de las razones que ha llevado al Departamento de Salud a avalar el levantamiento del toque de queda ha sido, según Plaja, que las hospitalizaciones graves no están creciendo tanto como apuntaban la peores previsiones. «No hemos llegado al pico de la sexta ola, pero sí hay una cierta desaceleración», ha rematado.



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