El Secretario General de la Confederación Regional Empresarial Extremeña (CREEX), Javier Peinado, ha asegurado que el Gobierno “no está siendo honesto” en el planteamiento de prórroga de los ERTE, al incumplir el compromiso adquirido de que la prórroga se hiciese en las mismas condiciones.

“El Gobierno lleva 14 meses con prórrogas de tres o cuatro meses, y el compromiso era que al concluir el plazo se renovarían como estaban, pero ahora plantea una vuelta de tuerca, cambiar las reglas de juego con modificaciones que atentan contra la lógica: que haya más exoneración de cuotas para los trabajadores que se incorporan que para los que siguen o entran en ERTE. ¿Qué sentido tiene esto? Si una empresa reincorpora a trabajadores es porque entiende que está alcanzando cierta normalidad y carga de trabajo, que va mejor; si, en cambio, tiene que recurrir al ERTE es porque aún tiene problemas para absorber los empleos, ¿por qué se penaliza a estas últimas?”, ha apuntado.

Para el dirigente de la única organización que representa a todo el tejido productivo extremeño, la propuesta del Gobierno es ‘el mundo al revés’: “la razón marca que hay que ayudar al que tiene problemas, pero a ese se le penaliza. Es maquiavélico, parece que se presupone que el empresario funciona contra sus intereses, contra su objetivo primordial, que es recuperar trabajadores para que aporten valor a la actividad de la empresa. ¿Es que a alguien le cabe en la cabeza que un empresario se va a disparar en el pie manteniendo la actividad en mínimos si tiene expectativas de negocio? Es absurdo”.

Además, Peinado ha recordado que para que se autorice un ERTE deben demostrarse causas objetivas de fuerza mayor que impiden el desarrollo normal de la actividad.

Poner pie en pared

El Secretario General de la CREEX ha añadido que las organizaciones empresariales han ido transigiendo con la urgencia para apoyar las prórrogas porque era necesario, “pero ya es hora de poner pie en pared, porque, siguiendo el acertado símil deportivo que utilizó el Presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, una prórroga es una prolongación del tiempo de juego, pero no un cambio en las reglas con las que se estaba jugando”.

Ante la situación, añade Peinado, el Gobierno tiene dos opciones: o actuar de manera unilateral “lo que contradice el discurso del Presidente Sánchez, que aseguró que se actuaría por acuerdo en el seno del diálogo social”, o ser coherente y consecuente y posponer la decisión hasta que haya acuerdo, y que si es necesario se refrende en un Consejo de Ministros extraordinario.

“No solo las organizaciones empresariales estamos en contra, también UGT se ha mostrado desfavorable, mientras CCOO mantiene una postura más ambigua, así que una decisión unilateral sería una ruptura en un compromiso del propio Presidente”, ha explicado.

Sainete repetido

Por tanto, según el Secretario General de la CREEX, la pelota está ahora en el tejado del Gobierno. “El acuerdo pasa por su voluntad de mover ficha, de prorrogar en las mismas condiciones, que es lo mínimo que necesitan empresas y trabajadores para sobrevivir; si optan por la vía unilateral, será pinchar el único balón de oxígeno que hasta ahora estaba mostrando cierta eficacia para el marcado laboral, y hundir aún más a las empresas, sobre todo a pymes y autónomos con asalariados, que ya tienen bastantes problemas encima”.

Otra cuestión es que si se llega finalmente a un acuerdo, este debería ser de prórroga hasta final de año, como se ha hecho en países como Alemania, “y no someternos a estos sainetes periódicos, que más parecen fuegos de artificio, un escaparate para salir de vez en cuando en la foto diciendo lo bien que lo están haciendo, aunque la realidad vaya por otro lado”.

En todo caso, ha concluido Peinado, si se mantienen las condiciones, aunque la prórroga sea solo hasta septiembre “lo aceptaremos como mal menor, porque muchas empresas y muchos trabajadores necesitan aún esta ayuda, y por desgracia la seguirán necesitando durante unos cuanto meses más, al menos hasta principios de 2022”.

 

 



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