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Los paraguas son algo habitual en Príncipe, corazón comercial de Vigo, quizá más por la lluvia que poco a poco se ha ido dejando sentir que por la que está cayendo en la ciudad olívica, Galicia y el resto de España. Pese a la tempestad, meteorológica y económica, la gente sale a la calle: siempre buen lugar para conocer su impresión e intentar reflejarla sobre el papel. En esta ocasión, en relación a la educación financiera. ¿Estamos suficientemente formados? Con la implantación de la antigua LOMCE, en 2013, esta disciplina empezó a calar en los currículos de Primaria y Secundaria, pero no como a todos les gustaría. En el primer caso de refilón, dentro de la materia de Ciencias Sociales, y en el segundo por medio de dos optativas (Economía e Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial) solamente en el último curso. A día de hoy, no existe ninguna asignatura que se centre en dicho ámbito y sea obligatoria. Tampoco en Bachillerato, donde lejos de ser común casi no tiene peso.

Según el análisis de José Manuel Cordero y María Gil-Izquierdo en el capítulo Los conocimientos financieros de los jóvenes y sus fuentes de aprendizaje en las escuelas, publicado en el estudio Educación financiera en España: balance y perspectivas de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), el problema es más que evidente. España, tomando como referencia la base de datos PISA, que desde su edición de 2012 incluye un bloque destinado específicamente a la evaluación de los conocimientos demostrados por los alumnos de 15 años sobre cuestiones financieras, tiene grandes carencias en cuanto a la educación financiera como asignatura independiente y obligatoria, posicionándose por detrás de naciones que van desde Israel hasta Colombia, pasando por Rusia o China.

A ojos de Gonzalo, que junto a cuatro amigos visitaba esta semana Vigo, lo normal es que en nuestro país hubiese “una formación más amplia en economía y fiscalidad”. Procedente de Salamanca, como el resto del grupo, su compañero Javier –acompañado de Guillermo, Carlos y Jacobo– iba un paso más allá al afirmar que “el sistema educativo español está muy atrás en materias que deberían ser básicas”. “Igual que no se estudia Economía no se estudia Derecho. Se centran en temas más humanistas, que también está muy bien, pero al final no tienes conocimientos básicos de afrontar en el día a día cómo es la realidad de la empresa, la realidad del trabajo y la realidad de la vida”, manifestaba en este contexto, secundado por todos sus colegas.

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“Los ricos, los que mueven la economía mundial, ganan cuanto menos sepas, es una regla de tres”, añadía por su parte Graciela, minutos antes y solo unos metros más atrás: “Creo que se debería tener en cuenta desde Primaria. Porque si los jóvenes y los mayores ya no son conscientes de lo que está pasando, imagina un menor edad”. Junto a ella, Reme e Isabel le daban la razón. “Faltan conocimientos y además la gente está engañada, confundida realmente con la crisis”, agregaba la primera, mientras la segunda dejaba claro que a los políticos “no les interesa que la gente sepa realmente lo que hay”. “Así nos pueden engañar más”, concluía.

“Saber más siempre está bien” , contestaba Eitolas, también desde Príncipe, al ser cuestionada sobre si ve necesario una Economía obligatoria entre los más jóvenes. Y un “no conoceremos la etimología pero de finanzas por lo general sí” , matizaba, preguntada por el IRPF o el IPC. A ella se unía Nori, reiterando que “el saber no ocupa lugar” mientras Sergio criticaba los productos bancarios: “Creo que están diseñados para que no se entiendan”. ¿O nos han diseñado para no entenderlos?

“Todos vamos a tener que relacionarnos con los bancos, queramos o no queramos”

“La educación financiera debería encontrar un hueco en los currículos de los sistemas educativos en todos los países, con las estrategias más adecuadas y factibles en cada sistema (…) Proporcionar a los jóvenes una educación en estas cuestiones no solo mejorará sus decisiones en las etapas de juventud, sino que contribuirá a darles una base más sólida para que adquieran más consciencia de sus finanzas, de cómo operar con ellas y evitar ser víctimas de fraudes”. Estas frases –entre otras muchas– son algunas de las conclusiones que José Manuel Cordero y María Gil-Izquierdo vierten en el estudio Educación financiera en España: balance y perspectivas, de Funcas, y con las que coinciden especialistas como Jorge Vila Biglieri.

A ojos de este profesor, director del área de Economía financiera y contabilidad de la Facultade de Ciencias Económicas e Empresariais de la Universidade de Vigo (UVigo), “el nivel de economía es muy bajo en la sociedad gallega” y parte del problema viene porque no se desarrollan programas base orientados a generar este conocimiento vital.

“Una de las cuestiones que suceden es que los alumnos, cuando llegan a la carrera, se encuentran con una contabilidad que ven cuadrada. Tienen muchas dificultades. Hay bastante fracaso en ADE con asignaturas de este estilo” , reconoce, destacando que “los que han hecho Economía llegan aquí y se notan mucho con respecto al resto”. No obstante, admite, tanto esto como la escasa formación generalizada “no es un problema solo español”. “La sociedad americana vive endeudada. Llega una nómina y es para pagar los intereses de las deudas que tiene. Lo que se llama la carrera de la rata (the rat race) es un problema serio”, manifiesta, para referirse a Robert Kiyosaki y su obra. También al juego que lanzó en 1996, Cashflow 101, y que sirve para que la gente se dé cuenta de lo que hace: “Un rico compra activos y un pobre compra gastos”.

“¿Te quejas de que sube mucho el combustible? Tienes herramientas para comprar futuros sobre el petróleo” , pone a modo de ejemplo Biglieri, evidenciando que “hace falta más cultura económica”, especialmente útil en tiempos de crisis. Precisamente uno de los proyectos en los que está inmerso ahora trata este tema. Acuñada como Competición en Bolsa e CRYptos, tiene como objetivo fomentar la cultura financiera y el conocimiento sobre el funcionamiento de los mercados de la bolsa y las criptomonedas.

“¿Qué es lo que le puede hacer falta a una persona a lo largo de su vida que no se dedique profesionalmente a este ámbito y simplemente quiera tener un conocimiento mínimo para su vida diaria y su relación con los bancos, las cuentas, posibles préstamos, depósitos, medios de pago, etcétera? La formación básica”, afirma por su parte Francisco Rodríguez del Prado, también profesor de economía financiera y contabilidad en la UVigo.

“En todo el debate que surge periódicamente sobre los cambios en las asignaturas de los colegios se habla de muchas materias que se quieren tocar, casi siempre las mismas materias, pero nadie habla de la formación financiera como algo interesante para incluir en una formación básica de los alumnos”, añade en este sentido. “A lo mejor era un buen momento incluir futuras reformas de leyes educativas. Es fundamental en la vida de las personas porque todos vamos a tener relación con los bancos, queramos o no queramos” , sentencia.

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