[ad_1]

En su acto de condecoración por parte del ministro de Exteriores, Gabriel Ferrán ha minimizado su actuación en la evacuación de Afganistán, diciendo que solo cumplió su deber como funcionario
«Nadie tenía esa información, lo fuimos viendo día a día y semana a semana», ha subrayado
También ha incidido en que la toma de Kabul «pilló por sorpresa a todos» y «fue triste» dejar atrás a colegas y amigos
Gabriel Ferrán, el hasta hace poco embajador de España en Kabul, fue de los pocos españoles que se quedó en Afganistán tras la conquista talibán el pasado agosto. Sin embargo, él resta importancia a lo que muchos calificaron como un ejemplo a seguir y una muestra de valentía. «No hubo voluntarismo y sí una política del Gobierno de estar ahí», ha insistido en su primera aparición ante la prensa. También señala que nadie pudo prever el ataque que se cernía sobre la ciudad.
Con motivo de su condecoración por parte del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, Ferrán ha explicado que su permanencia la capital afgana «fue la instrucción del Gobierno y por supuesto cumplí con mi deber».
Ferrán fue elogiado en su momento, incluida la oposición, por haber decidido permanecer en Kabul pese a que ya había sido cesado. El Consejo de Ministros había nombrado el 3 de agosto a su sustituto, Ricardo Losa, quien no ha podido tomar posesión de su cargo.
Albares a Ferrán: «Estuviste hasta el último momento posible»
Durante el acto, Albares ha agradecido al embajador la tarea realizada. «No olvidaré la respuesta afirmativa el día que te llamé para pedirte que siguieras para coordinar el esfuerzo de evacuación», ha afirmado. «Estuviste hasta el último momento posible», ha subrayado el ministro.
Por otra parte, el exembajador ha asegurado que no temió por su vida mientras estuvo en el aeropuerto de Kabul durante las casi dos semanas que duró la evacuación, hasta el 27 de agosto, dado que allí estaban «protegidos por excelentes profesionales» de los países de la OTAN.
No obstante, el diplomático ha admitido que las circunstancias eran difíciles y que había «mucha incertidumbre» y también «un cierto riesgo» por las aglomeraciones y los controles talibanes.
Preocupados por sacar a todos
También le preocupaba el pensar si «podríamos sacar a todos los colaboradores». En este sentido, ha subrayado que gracias a la cooperación entre los distintos países y al trabajo previo de la Embajada han evacuado al «grueso» de los objetivos. Aunque ha asegurado que el Gobierno sigue trabajando para sacar al resto.
Por otra parte, Ferrán ha reconocido que el avance talibán y la toma de Kabul el 15 de agosto «nos pilló a todos por sorpresa». «Nadie tenía esa información, lo fuimos viendo día a día y semana a semana», ha subrayado. Los militares «nos daban información y de repente, en cuestión de unas semanas, los pronósticos eran cada vez más negativos y hasta los propios especialistas de análisis se sorprendían», ha detallado.
Tristeza por los que se quedaban atrás
Para Ferrán, subirse al último avión que abandonó Kabul el 27 de agosto le produjo sentimientos encontrados. Por una parte, «alivio» por salir del país pero por otro «tristeza por la situación de Afganistán y por saber que había mucha gente a la que habíamos conocido, no solo colaboradores sino amigos y funcionarios» que se quedaban ahí.
El diplomático ha admitido que sus tres años en Kabul han dejado «una huella muy especial» en él. Aunque ha comentado ya no sigue el día a día de lo que ocurre en Afganistán, porque ya no es embajador, confía en poder mantener el contacto con los amigos que allí hizo.
[ad_2]
Source link