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Carlos Morales | El próximo domingo se realizará, en Chile, elección presidencial, de parlamentarios y Consejeros Regionales.
A seis días de los comicios electorales, se realizó el último debate presidencial para saber quién dirigirá el destino de Chile, entre los años 2022 y 2026. Previo al cotejo, las encuestas situaban en el balotaje al candidato de centro izquierda del Partido Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, y a la carta de la ultra derecha del Frente Social Cristiano, José Antonio Kast.
Después de Boric y Kast se situaría la democratacristiana, de Nuevo Pacto Social, Yasna Provoste, el candidato de izquierda del Partido Progresista, Marco Enríquez-Ominami, el profesor Eduardo Artés, candidato de Unión Patriótica, y el camaleónico ex democratacristiano, ex ministro de Piñera y ganador de las primarias de la derecha, Sebastián Sichel, de Chile Podemos Más, para tratar de captar nuevos votantes y dar una sorpresa de cara a las próximas votaciones.
El único ausente en el debate, y que además no estuvo en toda la campaña electoral, fue el candidato del Partido de la Gente, Franco Parisi, quien no viajó a Chile tras ser diagnosticado positivo de COVID19 en Estados Unidos. Parisi es un político que, como dicen en Chile, “aparece solo para las votaciones”, y que mantiene una deuda por pensión de alimentos- por más de 200 millones de pesos- con sus hijos por lo que podría ser detenido si aterriza en territorio nacional. Su ausencia e indefinición respecto de a qué intereses, o a quién podría endosar sus votos en una eventual segunda vuelta, ha hecho que se multipliquen las especulaciones tras un hecho nunca antes visto: la participación de un candidato presidencial que no está en Chile y que existe solo en las redes sociales.
José Antonio Kast, el candidato de la ultra derecha, se vio lento en sus argumentos para defender un dogmatismo que, en otros momentos, le ayudó a sumar nuevos adeptos entre religiosos y adultos mayores. El desmarque de sus adversarios políticos, con un mensaje anti inmigración, proclive a la militarización de la Araucanía -territorio ancestral del pueblo nación mapuche- y defensor del legado de la dictadura de Pinochet, le habían situado en el primer lugar de las encuestas durante las últimas semanas. En esta oportunidad, la ausencia de estos temas en el debate y los constantes ataques que le asestó Marco Enríquez-Ominami, quien le bautizó como Dr. Miedo, terminaron por descolocar al presidente del Partido Republicano, que además se entrampó con el otro abanderado de la derecha, Sebastián Sichel. Veremos si en los siguientes 4 días las extrañas “coincidencias”, que generalmente ocurren en Chile, no se transforman en sucesos noticiosos que permitan nuevamente al fervoroso Kast retomar su discurso ultra conservador en la caza de más ovejas para su rebaño.

El candidato del Partido Progresista, claro ganador del debate
Marco Enríquez-Ominami sin duda fue el triunfador del debate. En esta cuarta candidatura presidencial se le vio sólido en sus argumentos y con un manejo comunicacional curtido en años de intentos. En todo momento Enríquez-Ominami hizo gala de que esta vez estaba bien preparado, y que había aprendido de sus errores para llegar a La Moneda. Marco es otro de los candidatos que nuevamente aparece en la carrera presidencial y es considerado y reconocido en el extranjero como un referente político de izquierda en Chile. Su participación en el Grupo de Puebla le conecta en el escenario internacional; pero a nivel país, no logra cuajar y se espera que, tras la primera vuelta, pueda establecer alianzas con el candidato Gabriel Boric a quien supo incomodar en el debate presidencial.
Gabriel Boric, quien por meses estuvo en la primera posición de los sondeos políticos, ha sufrido desgaste en su imagen producto de una serie de informaciones que buscan desacreditar sus capacidades, e incluso sembrar polémicas de diversa índole para denostarle. Boric ha ido cediendo terreno con un discurso que rectifica a cada paso, siembra dudas innecesarias en cuanto a sus capacidades para poder cumplir con el ejercicio de gobernanza que, para muchos, es una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía tras el inicio de la revuelta, los efectos de la pandemia y las interrogantes que genera la redacción de una nueva Carta Magna. Precisamente esta ambigüedad en su relato ha permitido que el candidato Kast crezca en las encuestas con un discurso ultra conservador y de mano dura.
Sebastián Sichel, el candidato electo en las primarias de la derecha, ha perdido fuelle y no ha logrado capitalizar en su candidatura la unión del electorado de su sector. A medida que se acerca la fecha de las votaciones, Sichel ha puesto en marcha una campaña presidencial tratando de desmarcarse de la Democracia Cristiana y de sus vínculos con la derecha partidista, para tratar de vestirse con ropas de independiente. Sichel es un hábil promotor político, pero tiene muchos detractores en la propia derecha, por lo que es un incierto si llegará a ser el, o José Antonio Kast quien pudiera estar en el balotaje de fin de año. Antes de ser candidato presidencial Sebastián Sichel fue ministro del actual gobierno de Piñera, ha recibido un fuerte apoyo de los grupos económicos del país, y ha trabajado en la construcción de su personaje político, que se centra en los valores de la meritocracia y el esfuerzo, llegando incluso a victimizarse o utilizar a su propia familia para saciar sus ansias de poder, y lograr alcanzar el mayor cargo de representación popular en Chile.

Los votos de la Democracia Cristiana más cerca de la derecha
Para muchos, la participación en el debate de la democratacristiana, Yasna Provoste, era su última oportunidad de atraer los votos del centro político e indecisos. Provoste es la única mujer que participa de la carrera presidencial. En el último debate trató de destacar los progresos que ha tenido el país, con las coaliciones de centro izquierda -en que ha participado la Democracia Cristiana (DC)- desde el fin de la dictadura de Pinochet. Esta misma experiencia, revivida durante años, ha permitido a la ciudadanía comprender que, a la hora de votar, los votos de la DC pueden estar mucho más cercana de la derecha. Particularmente, en los últimos años, la DC ha establecido una beneficiosa alianza que en más de una oportunidad ha venido a salvar al cuestionado presidente Sebastián Piñera. Si bien por mucho tiempo se pensó que Provoste podría ser una opción para el centro derecha y centro izquierda, y que incluso podría hacer sombra a la irrupción del candidato Sichel, tras el debate sus posibilidades se encuentran en la esfera de lo incierto.
El profesor Eduardo Artés, candidato de Unión Patriótica, ha mantenido su discurso e impronta que ya conocimos en la elección presidencial pasada. Tanto así que para muchos, se quedó en el pasado. Tras mantener buena parte de la retórica de la izquierda tradicional, anti imperialista y de apoyo irrestricto a los gobiernos de Cuba y Nicaragua, los votantes ven en sus palabras una constante polarización del discurso, que no estaría en el sentido de la construcción de un nuevo proyecto político acorde con el cambio constitucional y las problemáticas que a diario manifiesta la población.
Se cree poco probable que alguno de los candidatos logre alcanzar el 50% más uno de los votos, por lo que se espera que de esta elección salgan los dos candidatos que pasarán a la segunda vuelta presidencial que se llevaría a cabo el próximo 19 de diciembre.
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