MADRID, 21 Jun. (EUROPA PRESS) –

Una misión de profesionales sanitarios rusos enviada a Italia en marzo de 2020, a principios de la aún desconocida pandemia de coronavirus, recabó en secreto datos que fueron clave a la postre para el desarrollo de la vacuna rusa.

La operación ‘Desde Rusia con amor’ llevó el 22 de marzo trece aviones militares rusos a la base aérea de Pratica di Mare, al sur de Roma, cargados de material y personal médico tras un acuerdo alcanzado apenas 24 horas antes por el presidente ruso, Vladimir Putin, y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, según una investigación publicada por el diario italiano ‘La Repubblica’.

El destino de la ayuda era la ciudad de Bérgamo, donde el nuevo virus había infectado ya a más de 8.000 personas, lo que convertía al país transalpino en el nuevo epicentro de la pandemia, con más de 80.000 casos y 8.000 muertes.

La misión rusa, formada por 104 militares y dos civiles: dos epidemiólogos: Natalia Y. Pshenichnaya y Aleksandr V. Semenov, clave de la operación diseñada por el Ministerio de Defensa ruso. “‘Desde Rusia con amor’ fue la cúspide de una enorme operación de espionaje. El objetivo no eran las instalaciones militares italianas ni las bases de la OTAN, sino un enemigo mucho más feroz”, relatan los periodistas de investigación responsables del artículo, Gianluca di Feo y Floriana Bulfon.

Con esta misión lograron lo que no pudieron lograr los rusos en China por los recelos de Pekín: conocer de primera mano el virus. Una vez finalizada la misión, el 9 de abril, los datos recogidos estaban en Moscú y jamás se compartieron con las autoridades italianas. Sin embargo, la ayuda de los sanitarios rusos en el Hospital de Bérgamo fue clave.

La misión estaba bajo mando directo del ministro de Defensa, Sergei Shoigu, y estaba liderada por el general Sergei Kikot, especialista en guerra biológica con una larga experiencia, incluida Siria, donde negó que el Ejército hubiera utilizado armas químicas.

La secuenciación genética del virus fue lograda por Rusia finalmente el 17 de marzo a partir de una muestra de un paciente de Roma. La secuenciación fue publicada en enero por China, pero eran necesarios más datos para el desarrollo de la vacuna.



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