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La colección propia del Guggenheim es el alma del museo, es algo esencial”, ha explicado esta mañana su director general, Juan Ignacio Vidarte.Desde mañana, el público podrá descubrirla en la exposición ‘Secciones/Interesecciones’, que presenta prácticamente todos los fondos artísticos que el museo ha ido adquiriendo a lo largo de estos 25 años. Una colección que está formada por 145 piezas y cuya revaloración en 2019 por Christie’s alcanza los 800 millones de euros después de que la sociedad tenedora, formada por Gobierno Vasco y Diputación de Bizkaia, hayan invertido un total de 115 millones en la adquisición de las obras desde su fundación en 1996.

La puesta en valor de la colección propia es una de las bazas de la celebración de este especial aniversario y precisamente en torno a ella gira la nueva exposición, que se abrirá mañana, coincidiendo con la fecha de la apertura oficial en 1997, y que ocupará la totalidad del espacio expositivo. 

Vidarte ha hecho hincapié en que la globalidad de la exposición resulta “excepcional”, “un hito en la historia del museo porque es la primera vez que todas las plantas del edificio albergarán en todos sus espacios una “visión panorámica” de la colección propia que el Guggenheim ha ido adquiriendo desde su fundación hasta ahora. Además, es la primera vez desde que se inauguró el edificio de Frank Gehry que se abren todos los lucernarios de la tercera planta. 

En total, el museo ha adquirido 145 obras propias, que llegan a las 175 si se contabilizan los préstamos a largo plazo. De ellas, en la muestra conmemorativa se exponen 110 de la colección y 20 prestadas.

Dentro de la colección propia, que abarca la segunda mitad del siglo XX y el siglo XXI, un 20% corresponde a mujeres artistas; un 30% a creadores vascos y en su gran mayoría proceden de Europa o Estados Unidos.



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Guggenheim Bilbao: desde la primera piedra hasta la inauguración
Deia / Grupo Noticias

Vdarte ha precisado que el Guggenheim Bilbao “no es una franquicia sino que se creó como un museo específico y único, que forma parte de constelación Guggenheim y, por ello, su colección aspira a tener entidad propia: no queremos replicar los museos de Nueva York o Venecia, ni cubrir sus huecos con obras singulares y referenciales; la colección se ha ido creando con esos parámetros”.

Con esas directrices, las aportaciones de la sociedad tenedora para la adquisición de obras durante estos 25 años han oscilado desde 1 a los 6 millones de euros anuales, con un parón debido a la crisis de 2009.

En este momento, con otra crisis económica en ciernes, Vidarte ha afirmado que el Museo “mantiene una luz de esperanza” respecto a nuevas compras porque “existe voluntad” por parte de las instituciones

A su lado, el director del Guggehheim de Nueva York, Richard Armstrong, calificó el Guggenheim Bilbao “como la demostración más palpable del poder que tiene un museo en la transformación de la ciudad. La unión del poder político, de la innovación y del mundo de los creadores ha posibilitado la creación de este museo y la revitalización de un país”.

Exposiciones temáticas

‘Secciones/intersecciones’ está patrocinada por BBK y se compone de tres exposiciones temáticas que dialogan entre sí y permiten redescubrir con una nueva visión la colección del museo. En la tercera planta se presenta ‘Marcando la historia’, en la que se encuentran algunas de las piezas más sobresalientes de momentos clave de la historia del arte en la segunda mitad del siglo XX. Las obras de Critina Iglesias y Sol LeWitt habitan espacios diseñados para instalaciones específicas, mientras otras salas acogen instalaciones temáticas. La primera dedicada a la abstracción de posguerra en Nueva York une las obras de De Kooning, Mark Rothko, Lee Krasner, Clyford Still, Motherwell y Ellsworth Kelly. En otra sala, se entablan diálogos entre artistas como Chillida, Tápies, Pablo Palazuelo y Juan Uslé, artistas de generaciones y lenguajes diferentes que despliegan preocupaciones compartidas en torno al espacio y los materiales.

En una de las galerías, el espectador se va a encontrar con una estampa insólita. ‘Los tulipanes’ de Jeff Koons que antes se asomaban a la ría ocupan un espacio destacado en la galería, junto a las Marilyn de Andy Warhol y obras de Gilbert&George y James Rosenquist. 

También se incluyen en esta planta algunas de las últimas adquisiciones como ‘Mar creciente’ (2019), del artista africano El Anatsui, un gran manto confeccionada a partir de tapones de botellas de licor aplastados y cosidos entre sí con hilo de cobre, o Curva amarilla (1972) de Ellsworth Kelly, enmarcado en la abstracción de posguerra en Nueva York. 

Entre las piezas maestras que marcaron un “hito” en la carrera de sus creadores y que se pueden ver en la exposición figura también el colorido y gigantesco lienzo de Mark Rotko Sin título pintado en 1952, que abre la exposición y del que sólo existe una copia similar en el mundo en manos de un coleccionista privado por lo que sólo será posible contemplarlo en Bilbao.

Destacan también la ‘Gran Antropometría azul’ (ANT 105) (1960), de Yves Klein; ‘los Nueve discursos de Cómodo’ (1963) de Cy Twombly, que rompió los esquemas artísticos imperantes en Nueva York en 1963, y las Ciento cincuenta Marylins multicolores (1979), de Andy Warhol. A estas obras se suman otras no menos importantes de reconocidos autores europeos, españoles y norteamericanos del siglo XX como De Kooning, Basquiat, Kiefer, Richter, Rauschenberg, Baselitz, Schnabel, Barceló, Tapies, el italiano Francesco Clemente y los vascos Chillida y Oteiza.

En la segunda planta y con el título ‘Desplegando narrativas’ reúne las obras de una veintena de artistas realizadas entre 1957 y 2019, y entre las que se encuentran George Baselitz, Christian Boltanski, Amselm Kiefer, Yves Klein, Yoko Ono, Miquel Barceló o Ernesto Neto, entre otros.

En la primera planta y bajo el nombre ‘La vida material’ se reflejan los elementos de la naturaleza a través de piezas de artistas como Doris Salcedo, Gerhard Richter, Mona Hatoum, Richard Long, Asier Mendizabal o Susana Solano, entre otros.

En esta planta también se ha instalado en una sala la obra prestada de la artista y escritora japonesa Yayoi Kusama (Matsumoto, Nagano 1929), titulada ‘Infinity mirror rooms’, una de sus últimas creaciones que proyecta sus propias alucinaciones y su universo obsesivo.

La exposición está comisariada por el equipo curatorial el museo, los comisarios Lekha Hileman Waitoller, Manuel Cirauqui, Geaninne Gutiérrez-Guimaraes, Lucía Agirre y Maite Borjabad.

La exposición ‘Secciones/Intersecciones. 25 años de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao’ se puede ver hasta el 22 de enero.

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