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  • Llegan de la izquierda y de la derecha y ahora deberán decidir con quién quieren alearse


  • Esta legislatura tan convulsa ha dejado una serie de pequeños partidos “centristas”


  • Algunos ministros que han abandonado Fuerza Italia de Berlusconi coquetean con estas formaciones

Es la primera vez en la historia reciente que Italia irá a votar en otoño. Eso quiere decir que este agosto será de precampaña electoral y las primeras semanas de septiembre, antes de votar el día 25, de plena lucha por el voto. Pero la lista de partidos que pueden elegir los italianos se ha engrandecido desde las últimas elecciones, esta legislatura ha dejado muchos exiliados tanto de derecha como de izquierda que han buscado su nuevo lugar en el centro y en nuevo partido la posibilidad de mantener su proyecto político. En estos días empiezan a perfilarse definitivamente quiénes son y cuáles serán sus intenciones en un momento donde las alianzas electorales son importantes. El sistema electoral italiano no beneficia a los partidos que obtienen menos de un 3%, que deberán garantizar su presencia a través de un pacto con otra formación política si no quieren verse fuera del Parlamento. Ahora es el momento de esas negociaciones, que seguirán su curso estas semanas.

El contexto de estos años, y también los acontecimientos de las últimas semanas con la caída del Gobierno de coalición, explican la formación de algunos de estos partidos centristas. Por un lado el Movimiento Cinco Estrellas ha sufrido una auténtica sangría desde que en 2018 fue el partido más votado y llegó al Parlamento italiano con 331 escaños. Desde el inicio hasta hoy ha perdido más de la mitad, se quedó con unos 160 incluida la gran escisión del ministro de Exteriores Luigi di Maio que se llevó a más de 60 parlamentarios a su nuevo partido ‘Insieme per il futuro’ (Juntos por el futuro). Formación que Di Maio ha defendido ya como “centrista”. Por otro lado la convicción de Fuerza Italia de permanecer en la línea de Matteo Salvini y Giorgia Meloni en la ruptura con el Gobierno de Mario Draghi, ha dado lugar a varias renuncias de algunos de los principales exponentes del partido de Berlusconi: tres ministros han decidido dimitir o alejarse. Han sido Mariastella Gelmini de Asuntos Regionales, Renato Brunetta de Administración Pública y Mara Carfagna ministra del Sur. Los tres se encuentran ahora en un momento de reflexión con intenciones de alinearse al centro con una serie de partidos con los que comparten una característica de forma inequívoca: todos reclaman el continuismo de la agenda Draghi, a pesar de que él no esté. Son partidos de centro pero, sobre todo, son partidos «Draghistas» que algunos sondeos dan, sumando sus fuerzas, hasta un 15% de los votos.

Además de estas formaciones recientes, el centro político cuenta con algunos partidos más longevos. Es el caso de Italia Viva del ex primer ministro Matteo Renzi, que fue creada en 2019 en su vuelta a la política tras su dimisión como premier en 2016 después de haber perdido el referéndum constitucional al que había vinculado su permanencia. Aunque IV no ha tenido esta legislatura muchos parlamentarios, unos 40, su papel ha sido determinante para acuerdos y el perfil estratega de Renzi aún es fundamental. De otra escisión del Partido Democrático sale la que ahora parece ser la formación más sólida desde el punto de vista de los sondeos dentro de ese campo largo de centro -ahora mismo le dan hasta un 6%-. Es una fusión entre dos partidos Azione (Acción) y + Europa, este último el partido de inspiración radical y europeísta de la histórica política italiana Emma Bonino. El primero es el partido de Carlo Calenda, fundado en 2019 tras la decisión del PD de formar gobierno con el M5S y tiene una inspiración liberal y anti populista. Calenda fue ministro en dos ocasiones y actualmente es europarlamentario. Ambos, también Renzi, han defendido de cara al programa electoral un espíritu “Draghista” y, no solo eso, sino que apostarían por Mario Draghi como un verdadero candidato a pesar de que fuentes cercanas al aún premier lo descartan por completo. En ambos casos, a pesar de un pasado con el Partido Democrático, no se ha concretado si formarán parte de una “gran coalición de centro izquierda”, pero su participación será clave a nivel numérico. 

Estos son algunos de los partidos centristas que protagonizarán la pre campaña y las negociaciones posteriores al voto, una mezcla de nombres de partidos nuevos pero con líderes ya conocidos para los italianos. Existen actualmente en el parlamento otras pequeñas formaciones ecologistas, otras formadas por antiguos democristianos o por conocidos alcaldes o presidentes regionales italianos que han dado el salto a la política nacional. Sin duda una mezcla de distintas sensibilidades que deja cada vez más atrás la tendencia al bipartidismo de hace una década. Ahora los líderes deben perfilar sus acuerdos ante el adelanto electoral en unas elecciones que no garantizan resolver el rupturismo que caracteriza a la política italiana. La gran incógnita se abre hacia la izquierda donde el Partido Democrático debe decidir si mantener sus intenciones de alearse con el M5S que mantuvo durante este año o romper como castigo tras la caída del Gobierno Draghi. Ahí sería donde entrarían en juego esta serie de grupos de centro que podrían acercar al líder democrático Enrico Letta, que pelea el primer puesto en las encuestas con la derechista Meloni, a Palazzo Chigi.



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