La Fundación Ibercaja presenta, hasta el 25 de mayo en el Museo Goya de Zaragoza, la muestra “El Greco. Los pasos de un genio”, que repasa las huellas del cretense en el arte español posterior a partir de veintiséis de sus óleos y de obras de Goya, Velázquez, Picasso, Murillo, Ribera o Sánchez Coello. Por un lado, se estudian los temas y técnicas más habituales en la producción del autor de El caballero de la mano en el pecho y las complejidades de su contexto histórico, etapa de Contrarreforma y Manierismo; por otro, se hace dialogar su pintura con composiciones de aquellos autores españoles.

El recorrido comienza con la sección Un pintor a la maniera latina, que profundiza en el esfuerzo que El Greco tuvo que llevar a cabo para dejar a un lado su formación cretense y bizantina al emprender camino en Italia. Atiende a su tratamiento de la luz, las escenografías y la arquitectura a partir de trabajos como Expulsión de los mercaderes del templo o de sus paisajes, seña de identidad de su formación en la escuela veneciana, donde tuvo como referentes a Tiziano o Tintoretto, como es posible apreciar también en las crucifixiones.

Un segundo apartado, La santidad elocuente, se dedica a su empleo de la gestualidad para trasmitir con precisión emociones, especialmente en las manos, los ojos, el rostro o las lágrimas, atendiendo al clima espiritual del momento. De él forman parte Aparición de la Virgen a San Lorenzo, Las lágrimas de San Pedro o La Sagrada Familia con Santa Isabel y San Juanito.

El poso de Bizancio recoge, por su parte, las reminiscencias de Grecia en su arte a través de composiciones frontales y directas, sin anécdotas que desvíen la atención del espectador sobre la mirada de los personajes y la fuerza del mensaje del conjunto, como ocurre en San Lucas (el patrón de los pintores, por cierto) o La Verónica. Más allá de su manejo de lo gestual, fue este artista especialmente ducho al plasmar la dimensión psicológica de las figuras conforme a un código propio, examinado en la sección Retratando el alma; en ella se comparan el Retrato de Diego de Covarrubias y Leiva de Sánchez Coello y la copia realizada por el propio Greco.

Por último, El legado del Greco analiza ya la influencia del pintor en la Escuela española y sus grandes referentes; culmina la exhibición con El entierro del conde Orgaz según Picasso, un autorretrato de Goya, Imposición de la casulla a San Ildefonso, de Velázquez o el San Pedro de Ribera.

Han prestado obras a esta muestra el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza, el Museo del Greco y el de Santa Cruz de Toledo, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Colección Bancaja, el Museo de Bellas Artes de Bilbao o el Picasso de Barcelona, entre otras instituciones y colecciones privadas.

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