Tras varios años de trabajo en colaboración con la Fundación MAPFRE, el Museo Reina Sofía ha presentado hoy los frutos de la restauración de Sylvie, una obra fundamental de Öyvind Fahlström, considerado precursor del pop art europeo. Las labores han sido especialmente complejas, dado que componen la pieza dos planchas de madera y metal forradas con papel y tela, pintadas con témpera y vinilo y completadas con elementos imantados, varios de ellos previamente desaparecidos.

Fahlström, cuya producción es tan rica en lo formal como en lo conceptual y contiene además reflexiones políticas y morales, es un creador difícilmente etiquetable: desarrolló un particular método conceptual para que tanto el artista como el espectador tomasen parte en una operación de construcción y deconstrucción de las imágenes e ideó en esa senda pinturas variables como esta, con elementos independientes imantados para poder ser manipulados por el público, dando lugar a distintas composiciones.

A Sylvie le faltaban nueve piezas que han sido nuevamente elaboradas por el departamento de Restauración del MNCARS; la información sobre ellas era poco precisa, pero la ayuda de la Öyvind Fahlström Foundation y de su directora, Sharon Avery-Fahlström, que también es viuda del artista y fue su ayudante en los últimos años, ha permitido afrontar ese reto técnico. Fue Avery-Fahlström, de hecho, quien halló una diapositiva en color desde la que trabajar; a partir de ella se digitalizaron imágenes para poder ampliar a tamaño real los elementos a reproducir.

Una de las nueve ausencias era la de la figura de Sylvie que titula este trabajo y que era un dibujo de la cantante Sylvie Vartan. Para elaborar su rostro, que en la diapositiva no se apreciaba del todo bien, se ha empleado además la portada de un single de la época.

También se había perdido una tira de cuentas que salía de la boca de otro personaje y no se conocía inicialmente su color, al disponerse solo de una de una foto en blanco y negro de una exposición. Avery-Fahlström contaba con muestras de los tonos que se utilizaban, así que se copió el azul de estas y luego se colocó en la cabeza. También se localizaron enganches similares a los utilizados por el artista y se perfilaron todos los trazos necesarios.

Ha facilitado, asimismo, la restauración la información aportada por una obra compuesta por una decena de fotocopias de los dos paneles, en las que las piezas móviles se disponen en el lado derecho (posteriormente el artista dibujó a lápiz, témpera y tinta simulando las diez distribuciones sugeridas por él).

Otras piezas del mismo autor en el Reina Sofía son Marcha de Mao-Hope (1966), Curva de la vida n.º I, Ian Fleming (1967) o Me siento como si hubiera inventado la guerra (1976), entre otras.

Öyvind Fahlström. Sylvie, 1965. Museo Reina Sofía
Öyvind Fahlström. Sylvie, 1965. Museo Reina Sofía

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