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Los 50 años de la muerte de Pablo Picasso que se cumplen este 8 de abril coinciden con los 60 años que cumple el Museu Picasso, el único museo que el artista impulsó en vida. Pese a su rechazo frontal a la dictadura franquista, Picasso dio el visto bueno para su apertura en la calle Montcada el 9 de marzo de 1963 gracias a la determinación de su secretario personal, Jaume Sabartés, al apoyo de su esposa Jacqueline, el Ayuntamiento de Barcelona y las familias Gaspar y Gili. El impulso definitivo llegó en 1970, cuando el malagueño donó al museo un millar de obras que permanecían en la casa de paseo de Gràcia de su hermana Lola, fallecida en 1958. “No somos el Museo Picasso más rico, pero sí el más visitado y con una de las colecciones más importantes”, recuerda Emmanuel Guigon, su director. 

Picasso y los barceloneses

El artista llegó con 13 años a la capital catalana y pasó aquí nueve años antes de mudarse a París. Volvió en contadas ocasiones pero siempre tuvo una estima especial por su ciudad de adopción. Al Picasso le ha costado históricamente conectar con el público local, pero esa tendencia ha cambiado: en febrero visitaron el museo 700.000 personas, un récord absoluto en 60 años y un 87% más que en 2022; un 34% era público nacional y un 27% barcelonés, algo inédito. “Aunque no es un apellido muy conocido, la exposición dedicada a Daniel-Henry Kahweiler, el marchante de Picasso, ha sido todo un éxito”, apunta Guigon, que ultima la publicación de una Cartografía para ahondar en la relación de Picasso con Barcelona y la muestra estrella, ‘Miró-Picasso’, en octubre.

El monstruo del arte

¿Era el malagueño un ser violento y misógino al que se le perdonaba todo por ser un gran artista? El huracán post-Me Too ha avivado el debate alrededor del malagueño, blanco de críticas muy duras desde el feminismo que le acusan de mantener relaciones abusivas con las mujeres que pasaron por su vida y que no pueden desligarse de su obra porque son una parte fundamental de ella. ¿Cómo separar obra y artista si el sexo, el poder y la atracción son temas esenciales de su arte?

Abiertos al debate

El Museu Picasso experimentó su primer choque con esa relectura hace dos años, cuando la valenciana Maria Llopis y un grupo de alumnas llevaron a cabo una acción de denuncia silenciosa en el museo, con camisetas en las que se podían leer lemas como ‘Picasso Barba Azul’ o ‘Picasso la sombra de Dora Maar’. Un año después, el museo impulsó una revisión de la vida y obra del artista desde la perspectiva de género de la mano de la UAB con un simposio y dos performances que invitaban a reflexionar sobre la controvertida relación del creador con las mujeres. “Como dijo Lucien Febvre, el fundador de La Escuela de los Annales, la historia es hija de su época y de su momento. Hemos de tener una mirada contemporánea. El museo tiene muchas misiones y entre ellas también está la de compartir una emoción y unas dudas. El museo no es una plataforma ideológica, pero no podemos no participar en los debates de la actualidad. Estamos abiertos a ello”, dice Guigon.

De Sophie Calle a Hannah Gadsby

Casualidad o no, varias artistas forman parte de la programación del Museu Picasso en un año tan importante: Carmen Calvo y la pujante Hélène Delprat protagonizarán exposiciones y la artista Orlan y Pilar Aymerich están invitadas a intervenir la colección. En París, en septiembre, será Sophie Calle quien protagonizará una muestra. En Luxemburgo se recordará su relación con Gertrude Stein y en el Musée de Montmartre la que tuvo con su primera pareja sentimental, Fernande Olivier. Olivier y Françoise Gilot también son los ejes de la exposición en el Künstmuseum de Münster. Aunque la cita que más ha dado que hablar es la que en junio recalará en el Museo de Brooklyn, cuya comisaria es Hannah Gadsby. ‘Nanette’, el fulminante monólogo disponible en Netflix con el que la cómica australiana dio la vuelta al mundo, era muy duro con Picasso, a quien Gadsby acusaba de estar enfermo de misoginia. “Picasso, le odio, aunque si piensas en el cubismo, no puedes odiarle”, apuntaba en el show. Si hay que aprender a separar al hombre de su arte, reflexionaba Gadsby, “entonces, ¿qué pasaría si quitaras su nombre de los cuadros?, ¿por cuánto se subastarían?”. 

“Fuimos pioneros en el debate”

Guigon no esquiva el debate, aunque confiesa no haber visto el monólogo de Gadsby en Netflix. “El año pasado creamos un doctorado y estuvo consagrado al feminismo y Picasso. Fuimos pioneros entre los museos Picasso en este tema. Para ser serios hay que buscar las fuentes, confrontarlas y verificarlas. Picasso fue un hombre del siglo XIX, un seductor que vivía para crear. Es el pintor más prolífico de todo el mundo. Y tampoco debemos olvidar que fue de una generosidad enorme”, apunta. “Todas las mujeres con las que vivió Picasso, casado o no, eran de armas tomar. Todas eran muy poderosas. Por supuesto que hay que criticar, pero hay que matizar esa crítica. Picasso fue un ser complejo”

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