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Redacción | De la mano del Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos continúa el proceso de privatización progresiva del sistema público de pensiones. El conocido como “pacto de Toledo” avanza junto a empresarios y los sindicatos CCOO y UGT en aumentar el papel de los fondos privados en las pensiones públicas. Lejos de la pasividad, el movimiento en defensa de las pensiones públicas ha mantenido en las calles una importante capacidad de movilización, llegando a ocupar con miles de personas las calles de Madrid en varias convocatorias centralizadas y una fuerte presencia en el conjunto del Estado. El caso del Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria (MPEH), es posiblemente una de las mejores demostraciones de su capacidad de organización y la puesta a punto de un plan programático que señala directamente el papel del poder político y de los empresarios. Por ello, hablamos con Jon Fano, uno de los integrantes del MPEH.

 

El MPEH ha lanzado una iniciativa de ayuno-encierro durante la próxima semana, del 13 al 18 de marzo, para exigir unan pensión mínima de 1.080 euros. ¿En qué consiste esa iniciativa y qué planes tenéis para la semana?

Desde que iniciamos nuestras movilizaciones el 15 de enero de 2018 ‒hace algo más de 5 años‒ el MPEH (Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria) tuvo entre sus demandas prioritarias la exigencia de una pensión pública mínima de 1.080 euros. Se trataba de responder a un problema de primera magnitud que afectaba ‒y afecta‒ a miles de pensionistas vascos y vascas y a millones a escala del Estado español, en especial a las mujeres, con pensiones muy por debajo de ese ingreso o cantidad de dinero.

Cinco años después del inicio de su demanda, nos encontramos con que, por ejemplo, en la actualidad la pensión mínima contributiva para una persona pensionista con 65 o más años, que viva sola, es de 783 euros, casi 300 euros menos que la cifra de 1.080 euros. Solo en Hego Euskal Herria ‒sur del país vasco‒ después de la última actualización del 8,5%, hay 199.800 personas pensionistas ( 152.600 mujeres) con una pensión inferior a 800 euros.

La falta de voluntad real del gobierno de Pedro Sánchez de revalorizar las pensiones mínimas hasta esa cantidad, o que al menos se aproximara significativamente a la misma, ha quedado latente a lo largo de estos años. Lo mismo ha sucedido con la actitud de los gobiernos de Urkullu en la CAV (Comunidad Autónoma Vasca) y de Chivite en la CFN (Comunidad Foral Navarra).

Ante este panorama, el MPEH decidimos aventurarnos y arriesgarnos a llevar cabo una campaña que tuviera como epicentro la próxima semana, del 13 al 18 de marzo, un ayuno-encierro en un local del centro de Bilbao, en el que 30 pensionistas todos los días de la semana participarán en el mismo. Y hablamos de epicentro, porque estamos dando a esta campaña una dimensión social que va más allá del ayuno-encierro en sí. A lo largo de toda la semana a las tardes hemos organizado charlas y mesas redondas en el local del encierro; por las mañanas todos los días llevaremos a cabo concentraciones y manifestación ante las delegaciones de los gobiernos e instituciones que tienen responsabilidades con las pensiones, incluso uno de los días emplazaremos a los partidos políticos para que asuman sus responsabilidades. Y el acto central de fin de campaña lo constituirá una manifestación a las 12 del mediodía en Bilbao. En todos estos actos participaremos compañeros/as de las cuatro provincias del sur de nuestro país: Bizkaia, Araba, Gipuzkoa y Nafarroa.

Entre otros elementos de propaganda y explicación hemos editado 10.000 dípticos donde de un modo pedagógico y concreto se recogen los motivos de esta iniciativa y todos los actos que vamos a llevar cabo. Algunos de ellos los hemos reservado para los amigos y amigas pensionistas anticapitalistas del resto de los Pueblos del Estado.

 

La exigencia a los gobiernos autonómicos de la CAV y de Navarra de complementar las pensiones mínimas a 1.080 euros está formando parte de vuestras demandas desde el inicio del movimiento. Esta reivindicación ¿responde a una estrategia especifica? ¿forma parte del ADN, por así decirlo, del MPEH?

Esta demanda, al igual que el resto que forman parte de nuestra plataforma reivindicativa, las hemos planteando siempre, con absoluta transparencia y claridad, al gobierno de Madrid. Nunca ha sido algo que nos preocupe o interese solo al movimiento de pensionistas vasco. Siempre hemos pretendido que sea una reivindicación para el conjunto de los y las pensionistas del resto de las Comunidades o Pueblos del Estado. En nuestras relaciones y unidades de acción y convergencia con otras plataformas y movimientos de pensionistas del resto del Estado, siempre hemos puesto en primera línea la necesidad de exigir y defender conjuntamente esa reivindicación.

El problema con el que nos hemos encontrado todos estos años ha sido que no veíamos por parte del gobierno y de las instituciones centrales del estado ninguna voluntad de avanzar seriamente hacia la consecución de una pensión mínima de 1.080 euros.

Por otro lado, en las dos comunidades del sur de nuestro País Vasco, existen capacidades económicas, competenciales y relaciones de fuerzas sociales, sindicales y políticas como para poder aspirar a conseguir esa demanda. No va a ser nada fácil lograrla, pues a día de hoy continua sin haber voluntad política en la mayoría de los parlamentos y de los gobiernos de la CAV y de Navarra de acceder a esa petición. Se remiten a mejoras parciales en la RGI (Renta de Garantía de Ingresos) en la CAV y la RG (Renta de Garantía) en Navarra, que no responden ni de lejos a la demanda de 1.080 eros en 14 pagas, como derecho individual pensionista. Pero vamos a continuar peleando hasta conseguirlo.

Para el Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria la reivindicación de la pensión mínima de 1.080 euros es una seña de identidad de primer orden. De hecho, debería de estar actualizada tras los cinco años de pérdida de su capacidad adquisitiva, en los que hemos conocido unas tasas de inflación o IPCs prácticamente desorbitados. A pesar de ello la seguimos manteniendo porque su distancia con respecto a las pensiones mínimas es muy alta y su consecución, sobre todo para la gran mayoría de las mujeres pensionistas, sería ya un logro muy importante. El estar defendiéndolo de un moco constante y responsable ha hecho que el MPEH constituya un elemento referencial de primer orden para decenas de miles de miles de mujeres pensionistas.

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