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End Fossil ocupa en la UAB por una universidad pública y en contra de los combustibles fósiles – Poder Popular

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End Fossil ocupa en la UAB por una universidad pública y en contra de los combustibles fósiles – Poder Popular

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Redacción Barcelona | El pasado 2 de mayo, el colectivo ecologista estudiantil End Fossil ocupó en la Universidad Autónoma de Barcelona con un lema muy claro: para una universidad no fósil, ni precaria ni neoliberal es necesario financiación publica y educación ecosocial. En el primer día de la ocupación, alrededor de cincuenta estudiantes participaron en asambleas y mesas redondas con la esperanza de construir un horizonte universitario más sostenible, democrático, abierto y público. Por ello, exigen una mayor financiación pública para la universidad, una mejora de las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras, la revisión de los criterios de vinculación con el sector privado y la aprobación de una asignatura transversal obligatoria de crisis ecosocial.

Entrevistamos a Sara Santana, una de las portavoces de End Fossil para hablar sobre las demandas y la situación en la UAB en estos momentos. 

Ya se han ocupado algunas universidades a nivel internacional demandando el fin del uso de los combustibles fósiles. Las demandas están dirigidas hacia las universidades, pero el movimiento tiene una vocación internacional ¿Cuáles son las demandas a nivel ecológico? ¿Por qué la necesidad de articular este movimiento internacionalmente?

La crisis climática es algo que vivimos tanto aquí como en cualquier otro país, por lo tanto, necesitamos movimientos que luchen por el fin de los combustibles fósiles a nivel internacional. En el caso de End Fossil, empezó como una propuesta desde Portugal, a la que tanto nosotros como otros colectivos ecologistas de otros países también siguieron. Nuestro objetivo es acabar con los combustibles fósiles a nivel internacional, pero también creemos necesario tratar el tema de la educación universitaria.

Es cierto que cada país tiene sus su contexto particular, y eso puedo dificultar articularse de manera internacional y que todo el mundo tenga las mismas demandas. Nosotros formamos parte de un mismo movimiento, pero tenemos bastante libertad a la hora de decidir qué es lo que queremos denunciar y donde lo queremos denunciar.  

Por ejemplo, en Portugal esta vez se han ocupado cinco centros educativos el 26 de abril y la última vez ocuparon once. Al final, tener un movimiento internacional también supone que las victorias de los demás sean tus victorias, nos motiva a continuar luchando.  El hecho de que vivamos en un mundo globalizado supone que otros nodos de lucha que estén teniendo repercusión en los medios nacionales de un país también pueda suponer un refuerzo y que se acabe acercando gente a  tu propio movimiento. 

¿En que medida las universidades contribuyen a la extracción sin limites y no a la justicia climática? 

Creo que hay que denunciar que dentro de las universidades hay una presencia importante de bancos y de empresas fósiles. Realmente creemos que no podemos considerar que la educación que se nos está ofreciendo desde las universidades sea adecuada para la situación de emergencia climática que estamos viviendo, sobretodo cuando las propias empresas y bancos que están destruyendo nuestro planeta también tienen una influencia directa en nuestra educación. 

Pedimos que haya una asignatura obligatoria en la que se trata las causas y consecuencias de la crisis ecosocial; para que entendamos cómo nos está afectando en cuanto a los sistemas alimentarios y los sistemas energéticos, y para que los estudiantes puedan conocer qué es lo que está pasando.

Vuestras voces van más allá de la lucha climática ambiental, también protestáis en contra de la universidad neoliberal y precaria. Puedes desarrollar más en este aspecto. ¿En qué sentido la universidad se ha vuelto una institución neoliberal y cuáles son vuestras demandas en este ámbito?

Nosotros consideramos que la universidad es una institución neoliberal y que está condicionada por la situación y al contexto en el que en el que se encuentra. Es una institución precaria en la que los profesores asociados llevan mucho tiempo demandando unas condiciones laborales y un salario digno y pidiendo un mayor equipo docente, porque al final, acaban con grupos muy grandes y es complicado ofrecer una buena educación en estas condiciones. Nosotros somos principalmente un movimiento climático, pero al final somos estudiantes y estamos dentro de las universidades, y tampoco queremos olvidarnos del PDI, del PAS, del resto de estudiantado y de los investigadores. Al final, la crisis climática forma parte de una crisis sistémica con muchos aspectos que denunciar.

¿Ves alguna diferencia en las universidades de Barcelona en cuanto a sus cátedras fósiles? ¿Cómo comparas la UAB con la UB en este sentido?

Cada universidad tiene la posibilidad de hacer lo que quiera dentro de los parámetros que marca la Generalitat y el Estado. Cada una tiene sus cátedras diferentes con empresas diferentes. Aunque no conozca la situación en todas las universidades del estado,  en la mayoría existe de algún modo esa influencia de bancos y empresas. Empezando por el Banco Santander que está en todas las universidades públicas, es el banco que más invierte en España en la industria de los combustibles fósiles y también está invirtiendo muchísimos millones en la industria armamentística. 

El Santander no debería estar haciendo esto, especialmente en un momento como el que estamos viviendo de guerra en Ucrania, con sus efectos en los sistemas alimentarios y de energía. Pero tampoco las universidades deberían permitir que un banco estuviera dentro de sus cátedras.

En cuanto a la Universidad Autónoma, también existe una gran vinculación con industrias cárnicas. La industria del sector cárnico es una de las que más contamina y, por lo tanto, de las que más están contribuyendo al cambio climático. Aunque no se trate directamente de combustibles fósiles, también creemos que se debería cambiar este aspecto.

Retrocediendo unos meses, durante la primera ocupación en la UB, conseguisteis la aprobación de una asignatura ecosocial trasversal obligatoria. ¿Como valoráis la importancia de esta victoria y cuándo creéis que se implementará? 

Nosotros salimos de esa ocupación muy contentos por haber conseguido esta demanda que consideramos esencial. La gente que va a estudiar esos grados y que va a tener la oportunidad de estar estudiando esa asignatura y de conocer realmente qué es lo que está pasando, serán las que en algún momento tengan el poder de tomar decisiones. Al ser jóvenes se nos ha enseñado que tenemos que quedarnos callados y hasta que no seamos los suficientemente adultos no podemos tomar las decisiones e influir en los cambios. Pero es que incluso aunque no lo hagamos ahora, en el futuro lo tendremos que hacer y debemos estar preparadas.

La Universidad de Barcelona nos prometió  que el año que viene ya se implementará un curso opcional para todos los estudiantes y que a partir del curso 2024 – 2025, la asignatura de crisis ecosocial ya seria obligatoria para todos los estudiantes. Una parte de la asignatura será igual para todos el mundo, pero también habrá una parte más específica enfocada a cada grado. Consideramos que es muy importante ya que es una asignatura pionera en el mundo y que realmente puede suponer un cambio en la educación de los estudiantes.

De momento se está trabajando en una comisión de profesores definiendo que temas tratar y como hacerlo. Después se deben reunir con las vicerectoras para que se acabe de aprobar lo que se está trabajando. Pero tenemos claro que la universidad te puede decir lo que sea para que tú salgas de ahí, que dejes de ocupar, porque una vez estás fuera no tienes el mismo poder que tenías antes. Por eso hay que continuar luchando.

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