Miguel Ángel Orellana es CEO de Bookker Corporate, empresa dedicada a la gestión eficiente, sostenible y segura de los espacios de trabajo (puestos, teletrabajo, salas de reuniones, plazas de parking, comedor…) gracias a la realidad aumentada. Es finalista en los Premios CEPYME 2021, en la categoría Pyme Proyecto Emprendedor.

 ¿Cómo decidieron presentarse a los Premios CEPYME?

Cualquier empresa tiene como objetivo la búsqueda constante de clientes y, para ello, estar presente en los medios es muy importante. Pero igual de importante o más es poder transmitir confianza y seriedad a los futuros clientes por lo que la recepción de un premio tan relevante como el entregado por CEPYME proporciona no solo visibilidad sino credibilidad en el proyecto y una potencial vía de captación de clientes relevantes.

 ¿Qué condiciones reúne su empresa para concurrir a los mismos?

Somos una empresa española, de capital 100% español, nacida con objetivos ambiciosos de internacionalización del proyecto y de la marca de calidad española. Tenemos mucho potencial de crecimiento que estamos demostrando y con mucha solvencia tanto técnica como operativa y una solución, que comparativamente a nivel mundial, es referente.

¿Cree que el premio CEPYME 2021 podría mejorar la imagen de su empresa de cara a clientes, proveedores y futuros inversores? 

Un premio tan relevante con el de CEPYME puede ofrecer esa visibilidad y generación de interés en potenciales clientes pero, además, estando en ronda de ampliación de capital, es un aporte de valor y confianza a los inversores que puedan estar interesados y un factor decisor. 

¿Cómo ha afectado a su empresa la actual crisis provocada por la COVID-19?

Bookker nació antes de la Covid con una solución para la gestión de los espacios de trabajo. La pandemia ha acelerado la necesidad de soluciones como la nuestra, primero para asegurar una vuelta a las oficinas de forma segura y ahora para una digitalización de la gestión del nuevo modelo de trabajo que permitirá generar eficiencias estructurales reduciendo costes inmobiliarios, más allá en la gestión del nuevo cambio cultural que se está aterrizando en gran parte de las empresas de todos los sectores y tamaños.

¿Han empezado a notar la recuperación en su actividad y resultados?

Si bien la pandemia ha acelerado la necesidad de implantación de soluciones como la nuestra, estos dos últimos años de incertidumbres han hecho que, aunque nuestra cartera de clientes se haya multiplicado por seis, veamos un horizonte mucho más prometedor desde este año, con incrementos de facturación importantes y expansión internacional relevante.

¿Cómo creen que les afectará el conflicto bélico en Ucrania?

La incertidumbre en el futuro y en el impacto que pueda tener el conflicto aun es una incógnita, porque dependerá del alcance y duración del mismo y de la capacidad de los Estados para mitigar dicho impacto, pero las decisiones de inversión en las empresas se realizarán con mucha más cautela, por lo que tendrá un impacto, sin determinar, en la capacidad de crecimiento que podamos prever.

Objetivos y principales retos de su empresa para los próximos años

Los principales retos son, por un lado, la capacidad de llegar a otros mercados y poder diversificar el riesgo y generar ventas exponenciales. Por otro lado, seguir siendo muy innovadores y capaces de acompañar a los clientes en este nuevo camino que se inicia asociado al cambio cultural en la forma de trabajar y ser capaces de ser ágiles y aportar mucho valor a los clientes.

¿Cómo decidieron poner en marcha un negocio?

Como fundador de Bookker, ya tengo una trayectoria de emprendimiento desde 2007 cuando decidí abandonar mi carrera como empleado por cuenta ajena en multinacionales de telecomunicaciones. Desde entonces, ha sido un camino de aprendizaje constante, de sufrimientos y alegrías, de cierres de compañías e inicios de nuevos proyectos con ilusión.

 ¿Cómo surgió la idea?

Teniendo otro proyecto sin un mercado preparado para el, un cliente nos pidió ayuda para resolver el problema que tenían de gestión de salas de reuniones. Esto fue en 2016. Si ese problema lo tenia esa empresa, de tamaño muy relevante, podría ser muy común, por lo que decidimos apostar por su industrialización, pero yendo un paso más e incorporando la gestión de puestos de trabajo, todo ello de forma sencilla y tecnológica. Y lo demás, hasta la fecha, ha sido esfuerzo, confianza y un golpe de suerte con la pandemia, que ha acelerado su necesidad.

Principales obstáculos

Los habituales en nuevos proyectos. Financiación, captación de clientes, ya que cuando eres pequeño no das credibilidad, captación de talento, etc.

¿Han recibido ayudas?

Si, todas las que hemos podido. Desde la aportación propia, vendiendo la casa, hasta inversiones de amigos y conocidos e inversores particulares, pasando por financiación pública.

¿Cómo valora el sistema emprendedor en España?

Es un ecosistema muy activo, hay mucho talento en España, pero lamentablemente el acceso a capital con mayúsculas es muy limitado. Muchos buenos proyectos se quedan por el camino y luego los ves, en otras manos, teniendo éxito en otros países, especialmente EEUU, Israel, etc. A nivel burocracia, impuestos, apoyo a los emprendedores,… da para un libro.

 



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