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Desde bien pequeño sentí su presencia, de él se hablaba en pasado, en presente y, lo más extraño, en futuro. Se llamaba Manuel Burgos Monsalvez. Con estas palabras inicio mi libro Diálogos con mi abuelo, un texto que es a la vez una investigación histórica y familiar. Un retrato de él, vestido de militar, presidía la pared de la pequeña sala en la que pasé mi infancia. Aquel retrato un día se guardó, pero nunca se olvidó. Pasé 15 años de investigación, donde cada descubrimiento en torno a su vida significaba un acercamiento más a él. Partida de nacimiento, diferentes empadronamientos, certificado de boda, hoja de servicio militar en la que se reflejan los 20 años que dedica a su labor y carrera militar como infante de marina y, cómo no, la esperpéntica causa por la que se le juzga y se le acusa de “adhesión a la rebelión”. Por esta razón se le condena a 30 años de prisión (cadena perpetua), a cumplir a 1.700 kilómetros de su casa y de su familia, y se le arrebata el derecho a su retiro y honorarios como oficial de la Armada. Dejan a su mujer y a sus dos hijas en el más absoluto abandono.

En definitiva, una muerte anunciada, que le llega al mes y medio de ser trasladado a la prisión de Barranco Seco, en Las Palmas de Gran Canaria. Mi familia solo supo de su muerte por un telegrama de sus compañeros de presidio. La localización de sus restos fue un misterio hasta 79 años después de muerto. Hasta que yo me reencontré con él en el cementerio de Vegueta, en la fosa común número 2. Ya tan solo me quedaba un deseo: poder compartir juntos esos caminos que en vida transitó, como si de un déjà vu se tratara. Es el momento de vivir lo que un día nos robaron. Es con este acto con el que me libero de todos esos fantasmas que durante años me han tenido atado. Una catarsis deseada y necesaria. Quedo en paz conmigo mismo y mi familia.

Sevilla.
Sevilla.Juan Manuel Díaz Burgos
Antigua estación de Córdoba, situada en la plaza de Armas, a escasos metros de la calle de Trastámara, lugar de juegos de la infancia de Manuel Burgos Monsalvez.
Antigua estación de Córdoba, situada en la plaza de Armas, a escasos metros de la calle de Trastámara, lugar de juegos de la infancia de Manuel Burgos Monsalvez. Juan Manuel Díaz Burgos
Mural en una bodega gaditana.
Mural en una bodega gaditana.Juan Manuel Díaz Burgos
Monumento a la Constitución de 1812. En Cádiz, Burgos Monsalvez descubrió la inmensidad del mar, que dejó pequeño a suGuadalquivir, y en San Fernando, las salinas, sus puentes o sus bodegas. Sus recuerdos giran en torno a la calle Real y la Venta Eritaña, punto de encuentro de Camarón de la Isla.
Monumento a la Constitución de 1812. En Cádiz, Burgos Monsalvez descubrió la inmensidad del mar, que dejó pequeño a suGuadalquivir, y en San Fernando, las salinas, sus puentes o sus bodegas. Sus recuerdos giran en torno a la calle Real y la Venta Eritaña, punto de encuentro de Camarón de la Isla.Juan Manuel Díaz Burgos
Después de ser ascendido a cabo, le mandan a Larache, parte del Protectorado español de Marruecos. Empieza su carrera en África enfermando; dos años después es destinado a Alcazarquivir. El último tiempo de su periodo africano lo pasó como sargento en Nador. En total, fueron seis duros años los que pasó destinado en el continente africano y, a diferencia de muchos de sus compañeros, volvió vivo de la experiencia y fue destinado a Madrid. En la imagen, un pasajero en el barco que llevó al fotógrafo a Larache.
Después de ser ascendido a cabo, le mandan a Larache, parte del Protectorado español de Marruecos. Empieza su carrera en África enfermando; dos años después es destinado a Alcazarquivir. El último tiempo de su periodo africano lo pasó como sargento en Nador. En total, fueron seis duros años los que pasó destinado en el continente africano y, a diferencia de muchos de sus compañeros, volvió vivo de la experiencia y fue destinado a Madrid. En la imagen, un pasajero en el barco que llevó al fotógrafo a Larache.Juan Manuel Díaz Burgos
El 14 de enero de 1918, Manuel Burgos Monsalvez se presenta en Madrid para cubrir la nueva plaza que se le había asignado como escribiente en el Ministerio de Marina, situado en la calle de Bailén. En su tiempo libre se dedicó a pasear por las calles de la capital, a ver los escaparates de las sombrererías de la calle Mayor y a visitar el Retiro. Sin embargo, no estuvo mucho tiempo en la capital. El 21 de octubre del mismo año le destinan a Cartagena, la ciudad que llegaría a ser su hogar. En la fotografía, la Gran Vía.
El 14 de enero de 1918, Manuel Burgos Monsalvez se presenta en Madrid para cubrir la nueva plaza que se le había asignado como escribiente en el Ministerio de Marina, situado en la calle de Bailén. En su tiempo libre se dedicó a pasear por las calles de la capital, a ver los escaparates de las sombrererías de la calle Mayor y a visitar el Retiro. Sin embargo, no estuvo mucho tiempo en la capital. El 21 de octubre del mismo año le destinan a Cartagena, la ciudad que llegaría a ser su hogar. En la fotografía, la Gran Vía. Juan Manuel Díaz Burgos
El escaparate de la pastelería La Mallorquina.
El escaparate de la pastelería La Mallorquina.Juan Manuel Díaz Burgos
Recreación de una de las numerosas bombas que cayeron sobre Cartagena durante la Guerra Civil.
Recreación de una de las numerosas bombas que cayeron sobre Cartagena durante la Guerra Civil.Juan Manuel Díaz Burgos
El despacho del director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Cartagena. Burgos Monsalvez vivió en Cartagena durante la mitad de su vida, visitando los centros culturales de la ciudad, como el Casino, el Ateneo y la Real Sociedad Económica.
El despacho del director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Cartagena. Burgos Monsalvez vivió en Cartagena durante la mitad de su vida, visitando los centros culturales de la ciudad, como el Casino, el Ateneo y la Real Sociedad Económica. Juan Manuel Díaz Burgos
El castillo de San Sebastián (Cádiz), lugar donde se le envió acabada la guerra, en espera de un barco que le condujera al presidio de Barranco Seco, en Las Palmas de Gran Canaria.
El castillo de San Sebastián (Cádiz), lugar donde se le envió acabada la guerra, en espera de un barco que le condujera al presidio de Barranco Seco, en Las Palmas de Gran Canaria. Juan Manuel Díaz Burgos
Fosa común número 2 en el cementerio de Las Palmas, donde, según los documentos, enterraron a Manuel Burgos Monsalvez. Se desconoce si ahora mismosus huesos están en la fosa por el gran número de asesinados sepultados.
Fosa común número 2 en el cementerio de Las Palmas, donde, según los documentos, enterraron a Manuel Burgos Monsalvez. Se desconoce si ahora mismosus huesos están en la fosa por el gran número de asesinados sepultados. Juan Manuel Díaz Burgos
Manuel Burgos Monsalvez.
Manuel Burgos Monsalvez.Juan Manuel Díaz Burgos
Última carta que Burgos Monsalvez envía a su familia desde el castillo de San Sebastián, antes de partir a Las Palmas. Treinta y siete días después de este escrito, fallece en el presidio de Barranco Seco.
Última carta que Burgos Monsalvez envía a su familia desde el castillo de San Sebastián, antes de partir a Las Palmas. Treinta y siete días después de este escrito, fallece en el presidio de Barranco Seco.Juan Manuel Díaz Burgos

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