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La Unión Europea rearma su estrategia para cortar su enorme dependencia del gas ruso en plena invasión de Ucrania y para garantizar la seguridad de suministro energético. Bruselas y los estados miembros diseñaron un escudo para blindarse frente a Moscú que incluye, entre otras medidas, elevar las compras de gas a países alternativos la obligación para los estados miembros, la reducción de los consumos energéticos, la obligación de ir llenando sus almacenes de gas y que ahora va a reforzarse con el lanzamiento de las primeras conjuntas de gas.

La Unión Europea activará la próxima semana el mecanismo de compras conjuntas de gas con el objetivo de celebrar la primera subasta el próximo mayo. La Comisión Europea ha puesto en marcha una plataforma digital para aglutinar las peticiones de compra de gas y las ofertas de venta de las energéticas, para permitir un primer casado de oferta y demanda, y que servirá para poner en contacto a compradores y vendedores que posteriormente tendrán que negociar las condiciones concretas de precio del suministro.

Bruselas permitirá desde el 25 de abril y hasta el 2 de mayo a las compañías europeas interesadas en las compras conjuntas registrar en la plataforma sus ofertas de gas y sus peticiones de demanda, y posteriormente se celebrará la primera subasta en el mes próximo. El proceso se repetirá cada dos meses para organizar subastas hasta julio del próximo año.

El objetivo fundamental es impulsar el recorte de las importaciones de gas ruso en toda Europa facilitando la diversificación de proveedores, con el foco puesto en consolidar el aumento de compras de gas procedente de países Estados Unidos, Argelia o Qatar. Por este motivo el nuevo mecanismo comunitario prohíbe la participación de cualquier empresa con socios o con vínculos con Rusia y queda vetado directamente la comercialización de gas ruso en las compraventas, con el objetivo de asfixiar financieramente al Gobierno de Vladimir Putin en plena guerra.

La Comisión Europea está realizando una suerte de road show por los Veintisiete para explicar a las compañías interesadas los detalles técnicos del proceso. Este lunes se ha celebrado el encuentro en España y en el evento han participado más de setenta empresas españolas entre energéticas y compañías industriales. En el caso español, entre las compañías nacionales participantes hay tanto potenciales compradores (comercializadoras e industrias) como vendedores (grupos energéticos que revenderán el gas a través del mecanismo comunitario).

Aportación forzosa de cada país

La participación de las empresas en el proceso es voluntaria, pero sí que existen obligaciones que deben cumplir los estados miembros. Y es que cada país está forzado a aportar una cantidad concreta de gas a esa oferta agregada que debe pasar por la plataforma de la UE. Los países deben garantizar que sus empresas aportan el equivalente a 15% del nivel forzoso de llenado del 90% de la capacidad de sus almacenes que hay que alcanzar de cara al próximo invierno (esto es, el 14% de la capacidad total). En el caso de España, esa obligación implica que debe agregar a la oferta comunitaria un total de 4,8 teravatios hora (TWh) de gas.

El Gobierno español confía en que el nuevo mecanismo sirva no sólo para buscar proveedores alternativos a Rusia, sino también para rebajar los precios del mercado de gas. “Nuestra valoración de la plataforma es muy positiva, es una oportunidad para casar oferta y demanda e impulsar la diversificación de posibles suministros”, explica la secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen. “Nuestra expectativa es que va a permitir una reducción de precios”.

El nuevo sistema comunitario servirá para facilitar la firma de contratos de suministro a medio plazo, al hacer posible casar ofertas y demanda para periodos de entre uno y doce meses, con lo que servirá en principio para reducir los efectos de la volatilidad del mercado en parte del consumo y, de manera indirecta, puede tener también impacto en el precio general del mercado de gas.

España usará todas sus plantas

España está llamado a jugar un papel relevante en el nuevo mecanismo, dado que en él participarán como punto de entrada potencial del gas comercializado todas sus plantas de regasificación (las que reciben y envían gas por barco). El mercado español cuenta con una amplia red de plantas regasificaciones que concentran un tercio de toda la capacidad de la UE.

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La crisis energética está provocando una sacudida histórica en el ranking de proveedores y destinatarios en el comercio exterior de gas en España, que se ha convertido en un gran hub de compra y reexportación de energía en plena guerra en Ucrania y el terremoto económico y energético que la invasión militar de Rusia ha provocado.

Las exportaciones de gas desde España tanto por barco como por gasoducto a otros países se han disparado un 88% desde el inicio de la guerra y hasta el pasado febrero, hasta los 73.186 gigavatios hora (GWh) equivalentes, según los registros de la Corporación de Reservas Estratégicas (Cores). Los países europeos son el principal destino de las exportaciones de gas con mucha diferencia, concentrando un 90% de las ventas en los últimos doce meses (frente al peso del 65% de 2021).

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