ALCALÁ DE GUADAÍRA (SEVILLA), 28 Nov. (EUROPA PRESS) –

IU ha avisado este lunes de que el monumento ubicado en el Parque del Guadaíra de Sevilla, que recuerda el trabajo de los cautivos republicanos en la construcción de infraestructuras hidráulicas como el Canal del Bajo Guadalquivir, conocido popularmente como el Canal de los Presos, ha amanecido este fin de semana «vandalizado con pintadas y leyendas de corte fascista».

Se trata, según IU, de «cruces esvásticas, dianas» o mensajes como «poco se les hizo a los republicanos después del terror rojo», toda vez que «no es la primera vez que ocurre» algo así desde que el monumento fue inaugurado en 2016.

Así lo ha denunciado el candidato de IU a la Alcaldía de Sevilla, Ismael Sánchez, quien ha lamentado un nuevo ataque contra un símbolo de la memoria democrática que rinde homenaje a los miles de presos republicanos obligados a trabajar en la construcción de estas infraestructuras hidráulicas «en unas condiciones monstruosas» y que se encuentra instalado en el lugar que ocupó el primer campamento de trabajo del régimen franquista que funcionó en Sevilla, el conocido como ‘El Colector’ de Heliópolis.

En este sentido, Sánchez ha reclamado al equipo de gobierno del socialista Antonio Muñoz la puesta en marcha de programas pedagógicos para educar a la ciudadanía, sobre todo a los más jóvenes, en «conceptos básicos de memoria democrática», para que conozcan la historia del golpe de Estado de 1936, la guerra civil y la posterior etapa de la dictadura franquista, así como las represalias que sufrieron los vencidos del bando republicano, entre otras, la obligación del trabajo esclavo en condiciones precarias para la construcción de grandes obras civiles como el Canal del Bajo Guadalquivir.

Además, ha pedido la organización de actividades divulgativas y formativas sobre este episodio de la historia reciente de España, «como instrumentos de concienciación y sensibilización destinados a las nuevas generaciones».

El Canal de los Presos, con una extensión de 180 kilómetros que discurren entre las provincias de Córdoba y Sevilla, se ejecutó entre los años 1940 y 1962, y en él trabajaron miles de prisioneros republicanos dentro de lo que se denominó Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, «campos de trabajo forzado instalados en campamentos donde residían prisioneros de guerra y soldados».

«Las condiciones en las que se realizaron las obras fueron de una dureza extrema, tanto por la falta de medios técnicos como por las circunstancias higiénicas y sanitarias, a lo que se unía una alimentación insuficiente. Todo ello provocó la aparición de numerosos brotes de enfermedades como tifus, paludismo o tuberculosis, sin contar los casos de sarna, pulgas, chinches, piojos y garrapatas», señala IU.



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