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   MADRID, 12 Jul. (EUROPA PRESS) –

   La Biblioteca Nacional de España acoge entre su patrimonio la producción musical y literaria de Simón Tapia Colman, compositor nacido en Aguarón (Zaragoza) en 1906 y exiliado a México en 1939 tras finalizar la Guerra Civil española. D

   De esta forma, y tal como señala su sobrina, la pianista hispano-mexicana Eva Alcázar, el músico «vuelve por fin a su país». Tapia Colman zarpó hacia México en 1939, previa huida de España y reclusión en dos campos de concentración franceses.

   Había luchado en el bando republicano y su batallón, mermado dramáticamente por las fuerzas rebeldes, tuvo que replegarse hasta alcanzar la frontera con el país vecino. En México desarrolló una fructífera carrera, se casó con una mexicana y formó una extensa familia de ocho hijos.

   Desempeñó cargos importantes en el ámbito educativo y obtuvo importantes reconocimientos por la enorme y valiosa labor realizada. Contribuyó con su trabajo a la mejora del país de adopción, como hicieran tantos otros artistas, científicos, pensadores, médicos o maestros en el exilio, siempre con el agradecimiento a esas puertas que se abrieron para ellos y que les permitieron renacer a la libertad y a un prometedor futuro.

   Fue uno de los compositores más destacados del exilio republicano en México. El legado de Simón Tapia Colman sobrepasa las 250 composiciones musicales y contiene alrededor de 70 escritos, entre libros, ensayos y textos de muy diversa índole.

   No todo ello va a poder ser depositado en la BNE, pues parte de su producción se perdió o no ha podido ser localizada y otra permanece en México a la espera de ser repatriada. Pero el grueso de su obra, conformado por sus composiciones de mayor relevancia musical y un número importante de sus documentos, va a estar, una vez catalogado, a disposición de músicos e investigadores interesados en su conocimiento.

La donación ha sido posible gracias a las gestiones realizadas por la pianista e investigadora Consuelo Roy y la mencionada Eva Alcázar, todo ello con el beneplácito de los hijos del músico, quienes en todo momento se mostraron de acuerdo en que el legado de su padre regresara a su patria de origen.

   Han sido ellas mismas quienes han hecho la entrega del material que custodiaban en sus respectivos domicilios. La BNE, por su parte, manifestó también desde el primer momento su interés en recibir la obra de Simón Tapia Colman para que entrara a formar parte de su patrimonio documental.

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