Migrantes haitianos cruzan el Río Grande hacia México. / REUTERS

El caos de la frontera aumenta la presión sobre la Casa Blanca, obligada a limitar las expulsiones y a acoger a un gran número de refugiados que solicitan asilo

La crisis fronteriza continúa complicándose para la Administración Biden tras la súbita renuncia de su enviado especial en Haití, Daniel Foote, que adujo su negativa a vincularse a la decisión «inhumana y contraproducente» de deportar a miles de refugiados de la mitad de La Española que buscan asilo en la frontera sur.

En su carta de renuncia enviada el miércoles al secretario de Estado, Antony Blinken, Foote reprochó que sus recomendaciones hayan sido ignoradas y descartadas, advirtiendo de que el enfoque de la política hacia Haití sigue siendo profundamente defectuoso. Su marcha tiene lugar en medio de una oleada de airadas críticas tras las imágenes de agentes de la Patrulla Fronteriza a caballo intimidando agresivamente a los migrantes acampados en la localidad fronteriza Del Rio, en Texas, donde esperan la tramitación de sus papeles.

En esa extensa misiva, Foote resaltó no poder apoyar el retorno forzado de miles de migrantes sin alimentos, refugio ni dinero a un país inmerso en enormes dificultades de pobreza y terror generalizado tras el asesinato del presidente y el reciente terremoto. Foote, que fue designado para el puesto en julio, carga contra la Casa Blanca por respaldar al primer ministro de facto de Haití, Ariel Henry, una medida que, según el funcionario, no ha aprendido de los errores anteriores de las intervenciones políticas internacionales en Haití. El ex enviado especial denunció la «arrogancia» al apoyar a «un Gobierno corrupto, aliado con bandas armadas criminales» que provocan un estado de terror con secuestros, robos y masacres.

Descongestión

La Administración Biden, que intenta cambiar a toda velocidad la óptica de las deportaciones masivas, ha agilizado la acogida de un gran número de refugiados en un esfuerzo de descongestionar el punto fronterizo. Según fuentes anónimas de Inmigración, se trata de una acogida a gran escala, en la que el Departamento de Seguridad Nacional ha tenido consideraciones especiales hacia los más vulnerables, incluidas las mujeres embarazadas, las familias con niños pequeños y las personas con problemas médicos.

Miles de inmigrantes admitidos, sobrecogidos por el golpe de suerte que transformará sus vidas, son distribuidos con familiares y en otros puntos de acogida en localidades como El Paso, Laredo y el Valle del Río Grande a lo largo de la frontera con Texas. Esta semana se han agregado también vuelos a Tucson, Arizona y furgonetas de la Patrulla Fronteriza han transportado más de trescientos migrantes al centro de bienvenida de la Coalición Humanitaria Fronteriza de Val Verde, de donde serán llevados a Houston antes de ser desviados a sus destinos finales en otros estados.

La mayoría de los admitidos ha recibido citaciones para comparecer en un plazo de sesenta días en la oficina de inmigración de sus localidades de acogida para solicitar asilo.

Un centro de detención en Guantánamo fractura el Partido Demócrata

Un plan del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) para abrir un centro de detención de migrantes en la base naval de Guantánamo para albergar a los haitianos ha abierto ampollas entre los ya numerosos críticos de la gestión de Joe Biden en esta crisis. La revelación ha creado asimismo una nueva fractura entre la Casa Blanca y el ala progresista del Partido Demócrata, donde las congresistas Alexandria Ocasio-Cortez e Ilhan Omar calificaron la iniciativa de «absolutamente vergonzosa y nefasta». La revelación saltó a la luz pública mientras los demócratas celebraban una conferencia de prensa exigiendo el fin del racismo.



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