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El juez Juan Javier Pérez ya tiene sobre la mesa las dos versiones sobre lo sucedido el 20 de noviembre en la madrileña Plaza de Oriente, cuando un policía interceptó a una integrante de Femen que participaba en una contramanifestación frente a la concentración en homenaje al dictador Francisco Franco. Entre el miércoles y este jueves, los dos protagonistas han prestado declaración ante el magistrado: la mujer, M. A. M., que atribuye al agente un delito de abuso sexual por agarrarla de los pechos durante su detención —“Me sentí una víctima”, afirma ella, en declaraciones a EL PAÍS, apoyando su relato en una foto captada por la agencia Efe—; y la de él, que asegura que nunca le tocó los senos y que simplemente aplicó una “técnica policial”.

Todo ocurrió muy rápido aquel día. Y le corresponde ahora a la justicia escudriñar el incidente, que apenas duró unos segundos. Sucedió sobre las 12.40, cuando tres activistas del grupo feminista se adentraron en la plaza desde la calle de Felipe V. Entre ellas, se encontraba M. A. M., que se sumaba a esta contraprotesta por tercer año. Como en ocasiones anteriores, las mujeres se despojaron justo en ese momento de sus abrigos y avanzaron con los torsos desnudos hacia la concentración fascista. Ella está convencida de que los agentes ya las esperaban, porque las interceptaron de inmediato. Según su relato, ella no vio cómo el agente que la retuvo se le acercó por detrás, pero sí notó como la cogía por los pechos. “Aprieta sus senos con ambas manos”, incide la querella que puso en los juzgados de Madrid por un presunto delito de abuso sexual —un término que la ley del solo sí es sí ha unificado en el Código Penal bajo el concepto de agresión—.

En conversación con EL PAÍS, M. A. M. insiste en que no forcejeó con el agente, que se limitó a ejercer una “resistencia pasiva”. Pero asegura que el policía se extralimitó al agarrarle los pechos. Que se sintió humillada. “En ese momento, dejé de sentirme activista y pasé a sentirme víctima”, recalca, antes de añadir que experimentó cómo violentaban su cuerpo, que utilizan intencionadamente como “arma política”. Es más, según prosigue la mujer, que ha hablado del tema con sus compañeras y su psicóloga, en los días posteriores llegó a sentirse “culpable” al leer los comentarios que le hacían en internet, donde le reprochaban que no asumiera las consecuencias de su acción.

“Uno de los agentes la cogió por detrás, apretándole sus senos con ambas manos, lo cual era obviamente innecesario para la detención, abusando de su situación de superioridad y sirviéndose de su condición de agente de la autoridad”, detalla su abogado, Endika Zulueta. M. A. M. subraya que nunca antes habían tenido problemas de este tipo con los policías. “Nunca, hasta ese día, habían sufrido abuso sexual alguno durante las detenciones en los múltiples actos que han protagonizado, el último en las puertas del Senado”, dice su letrado, que también se pregunta por qué no las interceptaron mujeres policías. De hecho, según la activista, fueron mujeres policías quienes las registraron después, antes de soltarlas tras proponer multarlas.

Sin embargo, el policía querellado ofrece una versión totalmente distinta. Según varias fuentes presentes en su interrogatorio, celebrado este jueves, él ha dicho que nunca le tocó los pechos a la activista, pese a la imagen captada por el fotógrafo de Efe. El abogado del agente, perteneciente a la Unidad de Intervención Policial (conocidos popularmente como antidisturbios), asevera que esa instantánea da una “sensación equívoca”: “Parece un primer plano de algo que no se corresponde con la realidad. La tocó en el hombro, nunca en el pecho”.

El secretario general de Jupol, Aarón Rivero, comparecía este jueves ante los medios, tras la declaración del antidisturbios frente al juez.
El secretario general de Jupol, Aarón Rivero, comparecía este jueves ante los medios, tras la declaración del antidisturbios frente al juez.Gabriel Luengas (Europa Press)

El secretario general del sindicato Jupol, Aarón Rivero, que ejerce la defensa del policía, ha apostillado que el querellado solo “hizo su trabajo”: “Él ha declarado [al juez] que llevó a cabo una técnica policial de retención frente a una persona que estaba agresiva, que quería reventar un acto que estaba plenamente permitido. Lo único que hizo fue inmovilizar a una persona. Es una técnica policial que se enseña en todos los cursos de defensa personal policial, que consiste en agarrar a una persona por detrás de los brazos, por los hombros, e intentar reducirla para que no le golpee”, ha recalcado Rivero a la salida del juzgado.

Desde hace años, grupos franquistas se concentran en la Plaza de Oriente el 20 de noviembre, en homenaje al dictador, que falleció ese día de 1975. A la cita no faltan tampoco activistas de Femen, que se contramanifiestan. Este 2022, según la querella, la acción “simbólica y pacífica” consistía “en gritar ‘al fascismo, ni honor, ni gloria’; y, como es seña de identidad de este colectivo, utilizar el cuerpo, mostrando sus reivindicaciones en el mismo”.

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