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Redacción | Hace 15 años nace Nós Mesmas, una asociación de mujeres lesbianas y bisexuales que busca acoger y crear comunidad por la necesidad de apoyo y reivindicación. Compartir espacio, fomentar inclusión y divulgar información son solo la punta del iceberg de la actividad de esta histórica asociación de Vigo. Es esencial para continuar la lucha lgtbiq+ contar con colectivos no institucionales como Nós Mesmas, y aún más, conocerlas y aprender de todo lo que tienen que enseñar. Hablamos con Raquel y Marta, integrantes de la asociación, para que nos cuenten más sobre su recorrido y actividad.
¿De qué necesidad surge Nós Mesmas?
Raquel: Pues surge un poco de mis dos compis, Xiana y Eli, que fundan la asociación porque venían de estudiar fuera y de estar en movimientos activistas. Al volver a Vigo querían meterse en alguna asociación LGTBIQ+, pero no había ninguna, porque la anterior, “Ilegais”, había cerrado.
Y bueno, como mujeres lesbianas y bisexuales encontraban dificultades y decidieron fundar la asociación. Realmente fue una fundación entre pocas chicas, yo estuve desde el principio. Éramos muy invisibles, no conocíamos a otras lesbianas y era muy difícil unirnos para reclamar nuestros derechos. Surge también como punto de encuentro y un espacio seguro, sobre todo para mujeres LBTQ, en septiembre de 2008. Era un momento en Galiza en el que se estaba acabando el movimiento asociativo. Estuvimos varios años sin que hubiese ninguna asociación, pero este año cumplimos 15 años.
¿Cómo ha cambiado el movimiento queer y feminista desde que comenzasteis Nós Mesmas?
Raquel: Cuando empezamos, el movimiento asociativo activista LGTBIQ+ estaba muriendo, se sentía el cansancio de la lucha por el matrimonio igualitario, que se consiguió en 2005; al final el activismo también pasa un poquillo de factura.
Después de conseguir el matrimonio igualitario parecía que no había más necesidades y hubo unos años sin mucho movimiento, aunque obviamente había necesidades que seguían ahí, como la falta de derechos. Cuando comenzamos en 2008, la asociación funcionaba principalmente como un espacio seguro y de encuentro entre mujeres lesbianas, éramos muy invisibles y a las acciones más públicas ibas con miedo por cómo te iba a retratar la prensa. En los colegios comenzamos a dar charlas a cuentagotas en 2010, y muchos no nos dejaban hablar sobre estos temas a niñes de primaria o infantil. Ahora es raro que eso pase, se nota un cambio social. La gente entra a la aso no sólo para conocer gente afín del colectivo, sino que son conscientes de las necesidades y quieren participar en la lucha. Ahora hay mogollón de colectivos, por suerte, y también un montón de gente joven metida, el activismo está muy vivo.
¿Cuál crees que es/ha sido el papel del lesbofeminismo dentro del movimiento feminista? ¿Cómo veis el movimiento ahora mismo?
Marta: El movimiento feminista es un movimiento que aspira a ser interseccional, amplio y a incluir a todos los sectores de la sociedad. A lo que aspira es a una sociedad igualitaria en género, entonces si excluyésemos el lesbofeminismo del feminismo estaríamos ante un feminismo excluyente que no puede lograr sus objetivos. Tenemos que pensar que son aquellas personas que sufren discriminación interseccional, como las mujeres lesbianas u otras personas atravesadas por este tipo de discriminación, las que más se levantaron y lucharon por obtener derechos para todas. Los derechos que consigan las mujeres lesbianas van a ser para todas independientemente de que una sea lesbiana o no.
En la actualidad, estamos viendo cómo desde hace unos años el movimiento lesbofeminista está gestando una nueva toma de conciencia por visibilizarnos, porque hemos sido de alguna manera excluidas y diluidas en la lucha LGTB, principalmente liderada por hombres gays. En la lucha feminista también hemos sido relegadas muchas veces, pues, como recuerdan las compas más veteranas en la lucha, las dinámicas excluyentes del feminismo transexcluyente actual se asemejan a cómo nos se nos incluía a las lesbianas del feminismo por no estar con hombres. Tenemos que entender que esto no es feminismo, sino que es algo que tenemos que evitar y contra lo que también tenemos que luchar aunque no sea nuestro principal enemigo.
La importancia de las alianzas bibollo y trans
Marta: A pesar de que cuando hablamos de la lucha lesbofeminista, de la lucha bi-bollo, de la lucha trans, o de la lucha lesbo-trans o bi-trans o como quieras, de mujeres trans que no son heterosexuales. Claro, estamos hablando de una lucha que de por sí es aislada, tampoco lleva a nada. Es una lucha que tiene que funcionar dentro del engranaje de lo que es el feminismo. Pero lo que no puede ser es que hay unos engranajes que pesen más, y que pesen más que otros y que acaben dejando a otros atrás por disimilizarse a unos. Cuando hablamos de la lucha bimbollo, bitrans, lesbitrans no es una lucha aislada y que tiene que funcionar dentro del engranaje del feminismo. Pero lo que no puede ser es que hay unos engranajes que pesen más, y que pesen más que otros y que acaben dejando a otros atrás por disimilizarse a unos.
¿Qué retos tiene por delante el movimiento LGBTIQ+?
Marta: Pues actualmente el movimiento LGTBIQ plus tiene varios retos, si lo pensamos a nivel Europa, esos retos divergen un poco entre los países pero al final tienen un objetivo común. En algunos todavía están intentando conseguir ciertos derechos que en nuestro caso ya tenemos. Pero el hecho de que ya tengamos unos derechos no implica que no podamos seguir luchando por otros que todavía faltan y todavía no se reflejan ni en la legislación ni en la vida real ciudadana y además uno de los principales retos es, como mencioné previamente, garantizar la igualdad entre todas las luchas dentro del movimiento LGTBIQ+. Y eso, y abrirnos a que es un movimiento interseccional en el que nunca vamos a conseguir una cosa insulada sino que a la vez sino que de una manera u otra va todo junto y que no podemos es una lucha continua que no se puede que no se puede parar porque ya sabemos que todos los derechos que se ganan hay que vencerlos todos los días.
Raquel: Se están consiguiendo muchas cosas, por ejemplo la Ley Trans y LGTB ha conseguido que sea más fácil acceder al cambio de sexo en el registro y otros muchos avances, pero quedan reivindicaciones por hacer, ya que dejó fuera totalmente a les menores trans y al colectivo de personas no binarias.
También están el colectivo asexual y el intersex, quizás los más desconocidos, que todavía tienen bastante camino que recorrer. El movimiento trans avanzó, pero aún queda mucho por hacer; con la nueva ley se vio el rechazo que hay desde buena parte de la sociedad y sigue habiendo mucha vulnerabilidad y discriminación, por ejemplo en el ámbito laboral. También he notado en actos recientes que a las mujeres lesbianas nos cuesta mucho visibilizarnos. Las mujeres somos mayoría en la asociación, pero creo que este tema nos cuesta por una cuestión histórica, en que la invisibilidad nos protegía de agresiones, y también por el hecho de que muchas están cansadas de tener que ser siempre las mismas dando la cara.
En la asociación también estamos ahí por todos los colectivos, y al final tenemos grupo bi, grupo trans, de familias, jóvenes pero sentimos que no nos hace falta un espacio propio para lesbianas.
¿Crees que en el caso de las mujeres, igual tendemos a centrarnos en el cuidado a otros incluso dentro de la lucha? ¿Por eso lo de no tener un espacio propio para lesbianas?
Sí al final puede pasar, es verdad que abogamos por los cuidados, además nos sentimos en un espacio seguro.
¿Qué relación tenéis con el Concello de Vigo y otras instituciones? ¿Habéis recibido apoyo/financiación por su parte?
Raquel: Intentamos aprovechar las subvenciones que saca el Concello o la Xunta, pero casi no tenemos financiación. Uno de nuestros servicios más demandados es el de apoyo psicológico, pero solo podemos contratar a una psicóloga durante 4 meses. Llevamos cinco años y esos cuatro meses siempre está lleno, pero no nos podemos permitir más; además, queremos que sea gratuito para que todo el mundo que lo necesite pueda venir.
Por otro lado, nuestra relación con el Concello es nula. Hemos intentado reunirnos muchas veces con Abel Caballero pero nunca ha ocurrido, y eso que somos un colectivo que llevamos 15 años en la ciudad, ofreciendo unos servicios de los que realmente se debería encargar el Concello o la Xunta. El local que tenemos no es cedido, también tenemos que pagarlo. Además, hay gente que piensa que el Concello financia el Orgullo porque nos obligan a llevar el logo en las pancartas, pero es porque nos dan una ayuda que solo cubre un tercio de lo que nos cuesta llevarlo a cabo. En resumen, sobrevivimos, pero la mayoría somos voluntarias y apenas damos abasto.
¿Cuáles creéis que son las labores más relevantes que habéis hecho desde Nós Mesmas?
Raquel: Desde que empezamos damos mucha importancia a la visibilidad, la educación y acciones reivindicativas por nuestros derechos, así como asegurarnos de que la asociación sea siempre un espacio seguro. En educación, costó mucho meterse en los centros, pero ahora damos muchas charlas al año, tanto al alumnado de todos los ciclos como al profesorado. También tenemos las jornadas anuales de formación para el profesorado, son unas 150 o 200 plazas y siempre se llenan. Creo que es de las actividades más guays, porque para nosotras la educación es primordial; creemos que ahí está el cambio y creo que conseguimos bastante en ese sentido.
Y luego, el Orgullo. En el primero en 2008 éramos literalmente cinco personas en una plaza haciendo actividades para niñes para que se acercaran familias y poder hablar un poco del orgullo. Después de 15 años trabajando duro, se ha convertido en un referente y cada vez vienen más personas, por ejemplo, en la manifestación del año pasado igual había más de mil, creo que es la más grande de Galicia. Además, una cosa de la que estamos muy orgullosas es que nuestro orgullo es crítico, anticapitalista, feminista y con reinvindicaciones de todo el colectivo. El año pasado tuvimos muy presentes las agresiones, porque los delitos de odio no paran de subir, y los discursos de odio que se dan en las instituciones y en los medios de comunicación se toman como opiniones.
También están las labores que no se ven, como la atención a la gente. Porque atendemos a muchísima gente, a veces gente que han echado de casa y están en la calle y sin recursos. Creo que es importante que podamos estar ahí para prestar apoyo y para lo que necesiten.
¿Qué luchas en común encontráis entre el anticapitalismo y el movimiento lesbofeminista?
Raquel: La lucha feminista, la lucha LGBTIQ+ y la lucha anticapitalista tienen que ir de la mano, porque al final la base de la opresión es la misma. Hay un sistema capitalista al que le conviene que mantengamos los roles de género para que sobre todo las mujeres hagan un trabajo que no se paga y así poder mantener el sistema, y luego, a nivel también de identidad, de orientación, somos les que somos empujades a los márgenes, porque no interesamos en este sistema. Entonces, hay que romper con todo eso, porque sí que está muy bien ser de los márgenes, pero al final lo que te están haciendo es que tampoco puedes acceder a una vida digna. Sufres más pobreza, más dificultades para trabajar, para estudiar, para avanzar… A veces se habla de los márgenes como un ideal desde el que luchar contra el sistema y está muy bien, pero también hay que tener en cuenta que a veces también les conviene que estemos en los márgenes para mantener este sistema.
Entonces, cuando nacemos como entidad, nacemos como entidad feminista, por supuesto transfeminista (que ahora parece que hay que decirlo, aunque para mí el feminismo transexcluyente no es feminismo), y llegamos a la conclusión de que teníamos que ser también anticapitalistas, porque al final es un sistema que mantiene todas las opresiones.
¿Cómo creéis que se relacionan el capitalismo y la opresión LGBT+, específicamente a las lesbianas?
Raquel: Concretamente, al hablar de mujeres lesbianas estamos hablando de un sistema capitalista, machista y patriarcal en el que se niega nuestra sexualidad al no haber un hombre cis de por medio. En el sistema capitalista también se te puede aceptar hasta cierto punto si sigues el modelo hetero, si formas una familia, te casas o estás en una relación monógama, no eres promiscua, tienes hijes… Está socialmente mal visto salirse de ese modelo, y eso también coarta nuestra libertad y nuestro deseo, no nos deja experimentar y vivir de otra forma si queremos ir más allá. También es una forma de opresión que juega con el miedo a ser rechazada.
¿Cuál es el papel del lesbofeminismo dentro del movimiento feminista en general? ¿Cómo verías el movimiento ahora mismo?
Raquel: Como feministas, siempre estuvimos metidas en el movimiento feminista de Vigo, pero sí que notábamos, sobre todo al empezar, que solo se nos incuía para cuando había algo LGBTI o de visibilidad. Sentíamos que a veces era para lo único que nos daba un poco de voz, o que teníamos que encargarnos directamente. Después sí que el feminismo se volvió más abierto y diverso, pero por desgracia, ahora mismo, hay un sector que con el tema de las mujeres trans a veces tenemos que vigilar que no ocurra nada en manifestaciones o eventos. Tuvimos alguna reunión este anho con el Movimiento Unitario Feminista a la que de hecho tuvimos que ir varias compañeras para evitar que se intentase meter un discurso transfobo en el movimiento. Al final la manifestación del 8M fue transfeminista, sí que hubo voces críticas pero somos muy tajantes con ellas, porque las mujeres trans están dentro del feminismo, evidentemente. Sentimos que tenemos que estar presentes siempre por si acaso, para evitar que se cuelen este tipo de discursos y aclarar las dudas que surgen a la gente que quizás está menos familiarizada con la realidad de las mujeres trans, y que fue bombardeada con todos los bulos que hubo alrededor de la ley.
También hay personas abiertamente tránsfobas, que pienso que tienen un discurso muy academicista y alejado de la realidad, porque no me cabe en la cabeza que si tuviesen contacto con mujeres trans pudiesen pensar que no son mujeres.
¿Cómo ves el movimiento LGBT en Galicia?
Marta: Pues a ver, yo tengo una visión positiva del movimiento LGTB en Galicia. Vemos que tenemos diferentes asociaciones y colectivos que están haciendo, que están haciendo por la lucha en las ciudades y que poco a poco empiezan a aparecer también en lugares que no son tan grandes. Tenemos Códimo, Colectivo Diverso de Homo Raso, por ejemplo, que ya no es un colectivo que haya nacido en una ciudad como para sernos mismas, a las Palas de Coruña o las diferentes entidades de avance. Y ya luego, pues en el tema, bueno, Galicia como es un lugar evidentemente rural, pues obviamente sería una locura crear un movimiento LGTB que excluya completamente al rural, porque nos estaríamos pegando un tiro en el pie y en ese caso pues tenemos la organización del Festival Agro Cuir de Ullua, que pretende llevar el orgullo que tenemos en las ciudades, lo pretende llevar al rural y crear esa sinergia con la gente del rural y con el modo de vida en el rural y animar a la gente a que el rural también tiene futuro y eso. Y es un lugar en el que se puede vivir.
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