[ad_1]

El regreso a la normalidad de la Noche Blanca de Avilés, la fiesta cultural que celebra el paso de la primavera al verano, fue de récord. Más de cincuenta actividades –nunca hubo tantas, y van doce ediciones– tomaron cada rincón de la ciudad. La cita volvió a concitar a sus fieles, fue la primera para muchos pequeños (a los que la pandemia privó hasta ayer de poder disfrutar en familia de la programación) y sorprendió a aquellos que visitan la ciudad estos días. “Hemos llegado hoy y nos hemos encontrado con esta enorme y grata sorpresa”, aseveró la colombiana Francesa Sforza, de turismo en Avilés con su familia.
Como “fabulosa” definió Sforza la gala lírica que la Fundación Ópera de Oviedo ofreció desde los balcones del Hotel Palacio de Valdés y que su hijo grabó desde El Parche con su teléfono móvil. A unos metros se encontraba la alcaldesa Mariví Monteserín disfrutando de la velada con Zara Fernández Moya, comisaria de la exposición de Soledad Córdoba “Trilogía del alma”, expuesta en el Centro Municipal de Arte y Exposiciones.
La de este 2022 fue la primera Noche Blanca de la pequeña Vega Cabrera, que desde el cuello de su madre Cristel Suárez fabricó su propio pañuelo a mano con técnica de serigrafía. También la del pequeño Joel Pérez, que corrió a fotografiarse en El Parche con los integrantes de la Legion 501-Spanish Garrison y de Mandalorian Mercs Spain que animaron a la donación en el maratón especial de Donantes de Sangre. “Este tipo de cosas las necesita Avilés para que haya gente, que no viene nada mal”, valoró su madre Cristina Seco Blanco sobre esta fiesta de la cultura abierta, lúdica y participativa, que en este año de la vuelta a la normalidad tuvo como novedad las propuestas ciudadanas. Porque 22 de las 54 actividades que conformaron la programación que animó la tarde noche del viernes fueron proyectos que se presentaron a la convocatoria abierta de ideas que lanzó el Ayuntamiento a comienzos de año.
Muy seguida y aplaudida fue la iniciativa con la que la asociación de vecinos Pedro Menéndez recuperó la historia en torno a los todavía secos Caños de Rivero, una pieza músico-teatral en la que sonaron las panderetas de las alumnas de la escuela de Eva Tejedor y en la que se evocaron tres épocas históricas de la Villa: la efervescencia del alfolí de sal y del comercio marítimo con Saint-Nazaire, la llegada de las tropas de Napoleón y la batalla de Valliniello y el 18 de julio de 1936. La noche en la capilla de Las Alas fue de leyenda con la danza inspirada en el caballero avilesino Martín Peláez y la fiesta de la cultura se alargó hasta casi la madrugada.
La ambientación musical tuvo un protagonismo especial, los músicos tomaron los balcones y la Cámara fue una pasarela en la que desfilaron y bailaron Lucía Haro y Ainhoa Fernández, de la academia de Danza Sonia de Lugones y sus compañeras. La Noche Blanca de 2022 fue de y para todos los públicos y llegó más lejos que nunca.
[ad_2]
Source link