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La plantilla de Movistar Plus + decide sobre su convenio colectivo con el trasfondo de la inflación y del crecimiento de beneficios de la empresa

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La plantilla de Movistar Plus + decide sobre su convenio colectivo con el trasfondo de la inflación y del crecimiento de beneficios de la empresa

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Redacción | Este miércoles 1 de marzo la plantilla de Movistar Plus + ha sido convocada por los sindicatos UGT y CCOO para decidir a través de una consulta si acepta o no la oferta presentada por la empresa para prorrogar el convenio colectivo.

El contexto en el que se celebra este proceso es como siempre imprescindible para conocer la situación. Como la propia multinacional de las telecomunicaciones Telefónica reconocía, a la cual pertenece Movistar Plus +, “Telefónica crece en ingresos en todos sus mercados y gana 2.011 millones de euros en 2022”. Es decir, según las propias fuentes de la empresa, los ingresos de la compañía suben un 1,8%, hasta los 39.993 millones de euros. Todo ello en un contexto marcado para el conjunto de las trabajadoras y trabajadores de crisis generalizada, que se expresa en una inflación que el pasado año llegó a superar los dos dígitos y que según los primeros datos del año 2023 se encuentra de nuevo en ascenso hasta superar de nuevo el 6,1% y hasta el 7,7% en el caso de la inflación subyacente, es decir, aquella que refleja el incremento de precios en mercancías no volátiles como la energía, esto es alimentación y productos básicos.

Esta es la situación de fondo en la que se enmarca la consulta planteada por ambos sindicatos, que debido a sus discrepancias en la negociación con la empresa han decidido que lo más democrático es que el conjunto de la plantilla decida. Por un lado, la posición de la sección sindical de UGT es aceptar el acuerdo al que este sindicato llegó de forma unilateral, rompiendo la unidad sindical, con la empresa. Este acuerdo no es más que una aceptación de la interpretación de la empresa de la cláusula de garantía salarial, es decir, que los incrementos de sueldo que propone la empresa se apliquen solo a 2022 (6,1% de aumento) y 2023 (1,5% adicional), y no al conjunto del período que abarca la cláusula de garantía salarial, 2019-2022. Además, asumir la posición de la empresa también incluye que las pagas lineales ligadas a los resultados, incluidas en la cláusula de garantía salarial, forman parte de la revisión salarial, y por lo tanto no deben abonarse de forma independiente. Por último, este acuerdo supone un día adicional de vacaciones.

Por otro lado tenemos la posición de la sección sindical de CCOO. Esta entiende que la cláusula de garantía salarial abarca el conjunto del período 2019-2022 y que por lo tanto los salarios que se revisen deben abarcar todo el período en el que, recordemos, la clase trabajadora ha sufrido un fuerte descenso de su poder adquisitivo. Esta sección sindical también sostiene que las pagas lineales ligadas a resultados no deben contar a la hora de calcular la cláusula de garantía. Si esto fuera así, la revisión salarial sería más alta que la propuesta por la empresa.

Frente a la aceptación de la propuesta de la empresa, CCOO propone continuar con la actual mesa de negociación de prórroga del actual Convenio Colectivo y, si fuera necesario, proponer la constitución de una mesa de negociación de un nuevo Convenio colectivo que mejore las condiciones laborales y económicas. Además, en caso de no llegar a un acuerdo sobre la interpretación de la cláusula de garantía salarial, este sindicato plantea la vía judicial, la cual es inaccesible en caso de aceptar el acuerdo que presentan UGT y la empresa.

El centro de la discusión en el referéndum de mañana son las propuestas concretas que plantea cada sindicato. Sin embargo, el fondo va mucho más allá. En un contexto de ataque frontal de la patronal al conjunto de la clase trabajadora, que se está materializando en fuertes pérdidas de poder adquisitivo y empeoramiento de las condiciones laborales, debemos preguntarnos cuál es el mejor camino para no seguir perdiendo derechos y para tener capacidad de presentar batalla en el presente y en el futuro. Un ejemplo en positivo podrían ser las trabajadoras y trabajadores de Inditex, que en base a una lucha estatal que comenzó en Galicia han conseguido aumentos salariales de “entre el 20 y el 40%”. La cuestión es esta: ¿Queremos un sindicalismo sumiso y defensivo ante las presiones de las empresas o un sindicalismo que pelee de manera unitaria para ir más allá? El primero es el anuncio de una derrota. El segundo no supone la victoria automáticamente, pero si la posibilidad de la acción colectiva para lograrla.

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