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El precio del ‘oro líquido’ ha subido casi un 40% en un año, mientras que su consumo sólo se ha reducido en un 13%
Cada hogar, que se dejaba 98 euros de media el año pasado, podría superar en 2023 el máximo de 130 euros registrado en 2006
En los siete primeros meses del año el aumento de precio acumulado de precio ronda el 16%
La evolución del precio del aceite de oliva está protagonizando la economía familiar en los últimos meses. El ‘oro líquido’ se está convirtiendo en un bien todavía más precioso después de que se haya encarecido cerca de un 40% en el último año.
Y las expectativas apuntan a que esta tendencia va a mantenerse varios meses más. La mala cosecha –la producción ha sido un 55% inferior a la de la campaña del año pasado– no augura nada bueno a corto plazo.
En 2022 el aceite de oliva registró una subida media récord del 26,1%, la mayor desde que el Instituto Nacional de Estadística (INE) empezó a calcular precios sobre este producto concreto.
Pero los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) hasta julio son aún más preocupantes. En los siete primeros meses del año el aumento acumulado de precio ronda el 16%. Y si se compara julio de 2023 con el mismo mes de 2022 la tasa interanual alcanza el 38,8%.
Esta fuerte subida empieza a pasar factura al consumo. Las familias están comenzando a sustituir este producto por otros similares o, simplemente, a utilizarlo en menor medida.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a cierre del año móvil en abril de 2023 la demanda doméstica de aceite de oliva se había reducido un 11,9%.
Pero, a pesar de esta caída del consumo, el gasto en comprar este producto había aumentado un 12,9% debido al incremento de su precio.
Con estos mimbres parece inevitable que el gasto medio de los hogares españoles en aceite de oliva supere de largo este año el de 2022, cuando las familias se dejaron, de media, 98 euros en ‘oro líquido’, según los datos del INE.
Y es que, aunque el consumo se modere, el efecto precios va a pesar en exceso sobre los bolsillos.
Relación no siempre directa
Tradicionalmente las subidas de precios del aceite de oliva han tenido un efecto inmediato sobre su consumo.
En 2013 el coste subió un 20% y la demanda cayó un 10%. En 2015 y 2016 se registraron aumentos de dos dígitos y los litros consumidos bajaron entre un 5% y un 6%.
En cambio, 2021 y 2022 fueron excepciones. Pese a que los precios subieron esos años –un 13,6% y un 26,1%, respectivamente–, también creció el consumo medio por hogar en aceite de oliva. Quizás debido al aumento del gasto total de las familias, que por entonces estaban saliendo de la pandemia y buscaban nuevos destinos para el dinero ahorrado durante la misma.
Precisamente fue en esos dos años cuando varió la tendencia a consumir cada vez menos litros de aceite de oliva.
- Las familias españolas usaban, de media, más de 30 litros antes de la crisis financiera de 2008.
- Desde entonces la demanda fue cayendo: 24 litros en 2013 y un mínimo de 20 en 2020.
- En 2022 el consumo se recuperó hasta los 22 litros.
Gasto y precio, a la par
Las gráficas que sí presentan una evolución similar son las de la variación de precio y gasto medio de los hogares en aceite de oliva. Y ello con independencia de la evolución del consumo.
En 2022 gasto y precio registraron los mayores aumentos de la serie, con subidas medias del 26%. Y, a la vista de lo que está ocurriendo en los últimos meses, este año se podrían batir esos récords.
En términos monetarios, el gasto medio de los hogares en aceite de oliva fijó su máximo en 2006, con casi 130 euros anuales. Y, tras la crisis financiera de 2008, cayó a 70 en 2014.
Posteriormente rozó los 90 euros en 2018 para caer de nuevo a un mínimo de 65 en 2020. Desde entonces, ha registrado fuertes aumentos.
Parece claro que este año las familias se dejarán, de media, bastante más en aceite de oliva que en 2022. Y, dependiendo de cómo evolucionen precios y consumo en los meses que quedan, parece también más que probable que se supere el récord de 2006. Ese año cada hogar consumió, de media, 29 litros de aceite.
A los actuales precios –más de nueve euros por litro– y con un consumo medio de al menos 20 litros –mucho tendría que caer la demanda para bajar de este nivel– el gasto medio familiar podría superar este año los 180 euros. Muy por encima del anterior máximo.
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