Las vacunas españolas para el coronavirus, aunque lleguen al mercado más tarde que otras, pueden tener «mucho que aportar», pues aún se pueden reducir los efectos secundarios, explorar nuevas vías de administración o lograr la inmunidad esterilizante.

La Fundación Alternativas ha organizado un debate en el que, moderados por el jefe de Oncología del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, Mariano Barbacid, han participado los responsables de las tres vacunas que se desarrollan en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Barbacid ha recordado que además de estos proyectos hay otros en España, como el de la farmacéutica catalana Hipra, que prevé iniciar los ensayos clínicos este junio, para empezar a producirla en octubre y fabricar 400 millones de dosis durante 2022. En el debate también ha participado Emilio Bouza, profesor emérito de la Universidad Complutense, para quien las vacunas españolas, cuando lleguen al mercado, tienen «mucho que aportar», como un grado de seguridad mayor o que incluyan la variante sudafricana.

Además, aún no se conoce la duración de la protección de las ya comercializadas, las cuales han demostrado su capacidad de reducir la moralidad y la enfermedad grave -«lo que no es poco», ha destacado-, pero no de impedir la infección y la posibilidad de transmisión, por lo que vacunas que logren la inmunidad esterilizante «serían estupendas».

Luis Enjuanes, que lidera uno de los grupos de vacunas en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), ha indicado que su candidato vacunal ofrece este tipo de inmunidad en pruebas con ratones humanizados. Cuando hay varias vacunas en el mercado, las que llegan tienen que ofrecer «algo que sea competitivo o mejor», ha dicho Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC), cuyo grupo también progresa en un proyecto de vacuna.

Así, se ha referido a que puedan tener menos efectos secundarios, sean más fáciles de distribuir, como en la que trabaja su grupo, al no requerir congelación, o que tengan ventajas para la administración. En su caso, además de probar la vía instramuscular, están explorando la nasal, así como la administración intradérmica, que «parece que va bastante bien», con lo que se podrían intentar desarrollar un parche para su dispensación.

De los tres proyectos de vacuna del CSIC, el más adelantado es de Mariano Esteban, del Centro Nacional de Biotecnología, que está en fase de pruebas en macacos. Además, ha explicado, están preparando la documentación para que las agencias reguladoras del medicamento aprueben el inicio de las pruebas en personas y una empresa española ya ha hecho un lote para las fases clínicas.

El equipo de Larraga está terminando la fase preclínica y estima que para finales de año o comienzos del próximo estarán en condiciones de terminar la clínica, mientras que Enjuanes cree que podrían estar listos para salir al mercado no antes de mediados de 2022. Bouza ha destacado el trabajo de los grupos españoles y ha señalado: «Todos esperamos que se dé a la ciencia española, por lo menos, una cuarta parte del dinero, los recursos y el apoyo político y organizativo que se le ha dado a la ciencia de otros países».

Una vez que los candidatos vacunales salgan de los laboratorios tienen que enfrentarse a su producción a escala y a las tres fases de ensayos clínicos, lo que es «muy costoso y requiere la intervención de una empresas«, ha explicado Enjuanes.

En el caso de la vacuna de Esteban, la más adelantada, ha señalado que tienen financiación para llevar las fases uno y dos y, por lo que respecta a las siguientes, están «en una buena posición», pues actualmente tienen «una empresa que está decidida a seguir adelante». Los científicos también se han referido a la importancia de que en España haya empresas técnicamente capacitadas para fabricar vacunas de uso para personas.

Para Larraga, es muy importante que, para cuando acabe esta pandemia, exista ese grupo de empresas porque «ya se ha visto lo que ha pasado en estos meses pasados con la distribución». Si, además de desarrollar vacunas, también se pueden fabricar y probar en España, «ganamos una independencia que puede parecer poca cosa, pero yo creo que no lo es», ha añadido.



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