El Ministerio de Educación ha reforzado los contenidos sobre el terrorismo y la memoria de sus víctimas que se estudiarán en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y el Bachillerato. Así figura en la última versión de las normas que regulan ambas etapas (los currículos), a la que ha tenido acceso EL PAÍS. El Gobierno también ha introducido cambios para reforzar la prevención de las extorsiones sexuales por internet, hacer más aplicadas las asignaturas artísticas en el Bachillerato e impedir que las comunidades autónomas vinculen la repetición de curso con un número de suspensos.

Los cambios se producen a raíz de las alegaciones, más de 4.000, que el ministerio que dirige Pilar Alegría ha recibido en los últimos meses. Ambos documentos serán publicados próximamente en forma de decretos, después de que el Consejo de Estado emita su dictamen. Los nuevos currículos empezarán a aplicarse en septiembre en los niveles impares (coincidentes, normalmente, con el inicio de los ciclos, que suelen durar dos cursos) y un año después en los pares. Estos son los principales cambios.

Terrorismo

En las versiones anteriores de los currículos, el estudio del terrorismo se incluía en Geografía e Historia, materia obligatoria en la ESO, y en Historia del Mundo Contemporáneo, optativa en Bachillerato. La Dirección General de Víctimas del Terrorismo, dependiente del Ministerio del Interior, pidió a Educación que diera más peso a la cuestión en las enseñanzas mínimas, que es como se llama la parte del currículo que establece el Gobierno (el resto de contenidos los fijan las comunidades autónomas: un 50% en el caso de las que tienen lengua cooficial y un 40% en el resto). Y que se incluyera alguna referencia específica al “terrorismo en España”, y no solo se hablara de forma más genérica de terrorismo.

El ministerio ha respondido introduciendo en la ESO su estudio en la asignatura obligatoria de Educación en valores cívicos y éticos. Y también en otras dos materias comunes de Bachillerato: Filosofía e Historia de España. En esta última, tras el cambio, el listado de contenidos incluye el “reconocimiento, reparación y dignificación de las víctimas de la violencia y del terrorismo en España”, dentro del apartado temático que aborda la “memoria democrática”.

‘Sextorxión’ y pornografía

El currículo de la ESO abordaba en el primer borrador riesgos digitales como el ciberacoso y el “abuso de los tiempos de conexión”. El nuevo redactado incluye, además, el peligro de que ser víctima de una sextorsión (como se conoce al chantaje basado en la amenaza de difundir imágenes u otro tipo de contenido sexual). El contenido se ha añadido a una asignatura obligatoria, Tecnología y Digitalización, que los estudiantes deben cursar entre primero y tercero de secundaria (cuando tienen entre 12 y 15 años). Y también aparece a una optativa de cuarto de ESO (15 y 16 años), Digitalización. En esta materia también figura ahora, entre los riesgos sobre los que debe advertirse a los alumnos, “el acceso a contenidos inadecuados como la pornografía o el abuso del juego”.

La petición de agregar estos contenidos ha procedido del Ministerio de Igualdad. A petición suya también se ha incorporado al currículo de la ESO la prevención de “la lgtbifobia”, así como de las actitudes xenófobas y racistas. Dichas referencias se han incluido en la materia de Educación Física, que es obligatoria en todos los cursos de la ESO.

Pasar de curso y notas

El Ministerio de Educación ha añadido al decreto de la ESO una frase para impedir que las comunidades autónomas traten de vincular la repetición de curso y la obtención del título de la secundaria obligatoria con un número de asignaturas suspendidas, como ha sugerido en alguna ocasión que pensaba hacer la Comunidad de Madrid.

El currículo afirma, como ha hecho desde el primer borrador, que la decisión de si un alumno pasa o no de curso corresponde tomarla al equipo de profesores en función del grado de adquisición de competencias y de la valoración que hagan de qué será mejor para su “progreso” académico. Los Ejecutivos autonómicos podrán “establecer criterios para orientar la toma de decisiones de los equipos docentes con relación” a cómo deben medir dicho “grado de adquisición de las competencias”, pero “siempre que dichos criterios no impliquen la fijación del número ni la tipología de las materias no superadas”.

La nueva versión del currículo ha eliminado las primeras tres palabras de la siguiente frase que aparecía en el primer borrador: “En todo caso promocionarán quienes hayan superado las materias o ámbitos cursados o tengan evaluación negativa en una o dos materias”. Aunque de forma aislada, al haber quitado “en todo caso”, la frase podría interpretarse ahora que no se puede pasar de curso si se tienen más de dos suspensos, de la lectura del conjunto de artículos que regulan la promoción queda claro que no.

Se mantiene, por otra parte, el sistema de calificación tradicional (insuficiente, suficiente, bien, notable y sobresaliente), pero el currículo ya no establece que dichas notas deban expresarse también en las actas de evaluación con una correspondencia numérica, como sucede ahora.

Asignaturas artísticas más aplicadas

El Ministerio ha imprimido un carácter más aplicado a las materias artísticas del Bachillerato, con el fin de que los alumnos tengan un papel más activo y pongan en práctica su creatividad. En el currículo de Dibujo artístico (que se da en primero y segundo curso de Bachillerato) se ha incorporado, por ejemplo el siguiente párrafo: “Dibujar supone expresar una visión del mundo no solo a través del estudio atento y analítico que permite representar la realidad, sino también por medio de la imaginación, reinventando esa realidad o representando el mundo interior de la persona creadora”. En el caso de Proyectos artísticos (asignatura de primero), el currículo señala ahora que la materia “combina una concepción del arte centrada en la expresión personal” con otra “en la que resulta fundamental la concreción de los objetivos y finalidades que se plantean en la ejecución de un proyecto artístico, incidiendo, especialmente, en la planificación y gestión del mismo”. Su materialización, prosigue el documento, puede ir “desde los microproyectos que interactúan entre sí a un gran proyecto que se realice durante todo el curso, pasando por fórmulas mixtas que se adapten mejor a las necesidades y particularidades de cada grupo y de cada centro educativo”.

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