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Los ataques a la libertad de expresión de la extrema derecha en la Feria del Libro de Madrid

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Varios escritores fueron increpados, llegando a necesitar protección de la Policía y la seguridad del evento. Muchos señalan que los agresores se ven legitimados por los discursos de algunas figuras de la derecha y la ultraderecha.

 

Vista de la Feria del Libro de Madrid, en su edición de 2024, en el Parque del Retiro. EFE/ Victor Lerena
Vista de la Feria del Libro de Madrid, en su edición de 2024, en el Parque del Retiro.  Victor Lerena / EFE

Los episodios de acoso contra escritores y periodistas reflejan una preocupante tendencia que pone en jaque la libertad de expresión, evidenciando cómo la violencia y las amenazas en las redes sociales se trasladan a las calles, a menudo respaldadas por los discursos de algunas formaciones políticas. Precisamente la Feria del Libro de Madrid, celebrada en el parque de El Retiro del 30 de mayo al 15 de junio pasado, ha sido testigo de este escenario de creciente agresividad, con la ultraderecha como protagonista no invitado.

Figuras como Antonio Maestre, autor de Franquismo S.A. y Los Rotos, relató en un tuit la complicada jornada que vivió durante la firma de su libro. «Tuve que firmar con tres miembros de seguridad de la feria y un compañero protegiendo la caseta porque había recibido amenazas graves«, escribió.

Maestre agradeció a la organización de la feria y a Eva Orúe, su directora, por la protección brindada, pero también destacó una realidad inquietante: «Estamos naturalizando que la gente de izquierdas no tenga libertad para hacer actos culturales o políticos». A pesar de todo, Maestre dejó claro su compromiso de no cancelar nunca sus eventos, aunque reconoció que hay quienes pueden sentir miedo y terminar cediendo ante esta presión.

Fonsi Loaiza, periodista y autor de Sospechosos habituales, también sufrió un ataque durante la feria. «Hoy he sufrido un ataque ultraderechista en la firma de mi libro al grito de rojo de mierda, maricón«, denunció en X (anteriormente Twitter). La reacción de la Policía, que recriminó a Loaiza por llamar «nazis» a sus agresores, subraya, a su juicio, una inquietante permisividad hacia el fascismo. «Así campa a sus anchas el fascismo en España. ¡No pasarán!», expresó en su mensaje.

Asimismo, la periodista Ana Bernal-Triviño, colaboradora de Público y autora de El viaje de Federico, también fue víctima de un episodio de acoso. «Sábado, 8 de junio, caseta 266, 3 de la tarde, llovía. Acabé de firmar mis libros y cuando estábamos solo la cajera, una compañera de Planeta y yo, se acercó un votante de Vox a increparme. Luego me buscó cuando salí por la parte trasera«, relató en su cuenta de X. Este incidente refleja lo que Bernal describió como la nueva «moda de este año» en la feria: la intimidación.

En la misma línea, otros nombres, como Rafael Narbona, tuvieron que enfrentar situaciones similares. «Considero responsables de esta espiral de odio a los políticos y medios que lanzan mensajes incendiarios contra sus adversarios. Vox ha envenenado la convivencia y el PP, con Ayuso a la cabeza, ha asumido la estrategia de hostigamiento de las figuras de la izquierda (…) Deshumanizar el otro siempre es el primer paso para justificar una agresión«, escribió en su cuenta de X.

A pesar de que no se produjo ningún incidente durante su firma, también tuvo que contar con protección. La activista Cristina Fallarás, que suele escribir contenido feminista; Javier Gallego, presentador de Carne Cruda; o Miquel Ramos, que también ha teorizado sobre la ultraderecha; por ejemplo, han denunciado casos similares en otras ocasiones.

Frente a ello, Eva Orúe, directora del evento, no miró hacia otro lado y tachó de «inaceptables» las agresiones y amenazas. «La Feria del Libro de Madrid debe ser un espacio seguro para quienes nos visitan y para aquellos que aquí trabajamos», declaró en redes sociales. Aunque su postura y las medidas de seguridad implementadas fueron fundamentales para la protección de los autores, los incidentes revelan la necesidad de un enfoque más amplio y sistémico para abordar la creciente agresividad de la extrema derecha.