Patricia Grela González | El pasado 11 de mayo los trabajadores de Veolia, subcontrata encargada del mantenimiento de Inditex, iniciaron una huelga indefinida en protesta por el despido de Rubén. 

Rubén lleva 12 años siendo el responsable de una función muy específica dentro de la empresa, el mantenimiento de los grupos electrógenos de emergencia y de un día para otro fue despedido de manera totalmente injustificada para ser sustituido por otra empresa contratada por Inditex. 

Hemos hablado con él, y al igual que sus compañeros, denuncian que se trata de una persecución por haber reclamado acuerdos recogidos en el convenio y, de paso, amedrentar al resto de los trabajadores ante el recorte de derechos que vienen sufriendo en los últimos años. 

El despido de Rubén no es casual. Justo cuando los trabajadores estaban reiniciando la negociación para conseguir un plus con el que ya cuentan los trabajadores de otras subcontratas y que iban a conseguir aumentar su representación sindical, deciden despedir a un trabajador valorado y respetado por sus compañeros, hasta el punto de querer que fuese el próximo delegado de personal. 

Cada vez es más difícil tapar los ojos frente al trato que Inditex da a los trabajadores de sus subcontratas. Inditex les dice a los trabajadores de la sede que son de la casa, estén o no subcontratados, pero el mensaje que manda es bien distinto. Siendo conocedora y partícipe de lo que está sucediendo con el trabajador, no ha hecho más que poner trabas para que los trabajadores se manifiesten y puedan ejercer su derecho a huelga. La CIG ha tenido que denunciar a Veolia y a Inditex por sustituir a los trabajadores en huelga por personal de otras subcontratas en un claro ejercicio de esquirolismo

Uno de los lemas de los manifestantes está siendo “Menos arbolitos y más derechos”, haciendo alusión a la ingente cantidad de dinero que se han gastado en hacer parecer que la empresa se preocupa por la naturaleza, la sostenibilidad y la salud de sus trabajadores, en comparación con la realidad, que es que los trabajadores y sus derechos son de usar y tirar.

Una empresa que se ha preocupado en crear una imagen de ejemplaridad como ha hecho Inditex no se puede permitir que un grupo de trabajadores estén protestando a las puertas de su sede. Por eso ha hecho todo lo posible para que se den por vencidos, con la colaboración del Concello de Arteixo, la policía local les ha retirado un toldo que tenían para refugiarse de la lluvia, a pesar de habérselo comunicado debidamente a la Subdelegación del Gobierno. 

La estrategia de Inditex parece clara: quiere impedir que los trabajadores y trabajadoras de las subcontratas consoliden sus derechos y se organicen para conseguir mejoras en sus condiciones de trabajo. 

Parece que la multinacional ha encontrado en la pandemia la excusa perfecta para seguir aumentando sus beneficios a costa de los trabajadores y el recorte de sus derechos. Sin embargo, mientras las administraciones le ayudan a lavar su imagen, los trabajadores y trabajadoras se están uniendo.

Rubén no solo cuenta con la solidaridad de sus compañeros que han apoyado en su totalidad la huelga, también cuenta con los trabajadores de otras subcontratas de Inditex que están viendo como la oleada de despidos que están sufriendo, cualquier día les puede tocar a ellos. Una lucha que continuará hasta que Rubén sea readmitido. 



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