¿Por “resultados electorales” hemos de entender solamente la proporción en la que decidieron cada opción aquellos que se pronunciaron depositando o enviando su voto? No. Un resultado electoral es también que una cancha de tenis aplauda al fenómeno mediático, y presidenta de una comunidad, casi más que a los tenistas en duelo. También que un revolucionario de la Puerta del Sol deje su puesto, o incluso para muchos, que el hermano de mi antiguo compañero de la radio acabe en el hospital al ser vacunado. Todos esos también son resultados electorales. 

No fue el único en ir de hospitales. También puede ser considerado «resultado electoral» que a un presidente de mesa y a sus vocales les falle el recuento. Y, como dice el mago Sabina“…y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres…”.

La vida de este icono influyente del siglo XX estuvo marcada por el amor que justo en ese 1967 surgió entre ella y un rompedor fotógrafo llamado Robert Mapplethorpe»

En el centro médico al que fue trasladado por un potente episodio de vértigos tras entregar los dos sobres en la Junta Electoral del distrito, escuchó el que ya no era presidente de mesa que debía amarrarse al dique seco una temporada, y lo hace. Trabajar en puesto de responsabilidad quince o dieciséis horas al día durante meses y luego marcarse un recuento duro, tras otras doce de presidencia, tiene sus consecuencias. Sirva esto para cualquiera que combata esta crisis a costa de sacrificio personal. Nada vale más que la salud.

Lo interesante y bonito es el interés con el que se esfuerzan en una ocasión como esta vocales e interventores, agentes de las fuerzas de seguridad, voluntarios, limpiadores y, por supuesto, votantes capaces de aguantar hora y media de cola en algunos casos. “Los que no vienen son luego los que más se quejan”, oí decir con la voz que da la sabiduría a una pacífica anciana que tardó lo suyo en poder ejercer su derecho democrático. Desde luego, si hay un momento en el que ejercer el poder en el sistema, es este. No pude evitar recordar un título que es, además, una de esas frases que vino para quedarse. 

«People have the power«

El pueblo tiene el poder. Si al lector le resuena hasta con música, es que ya conoce algo de la obra de una mujer única llamada Patti Smith. Para los propensos al jazz, pongamos el contador a cero el verano en el que murió Coltrane. Le llamaron el verano del amor. Como dijo la propia Patti: Hendrix prendió fuego a su guitarra mientras los chinos, a la bomba H. 

La vida de este icono influyente del siglo XX estuvo marcada por el amor que justo en ese 1967 surgió entre ella y un rompedor fotógrafo llamado Robert Mapplethorpe. Se amaron hasta llenar de arte y sexualidad cada rincón de un edificio de varias plantas en el número 24 de Bond Street, en Manhattan. Ahora es un teatro, claro, pero fue el estudio en el que los instantes fotografiados más rompedores que jamás habían llegado a las exposiciones tuvieron lugar. 

Su enorme energía se transparenta claramente entre los instrumentos en este presente grito de guerra contra el inmovilismo que hoy añadimos a nuestra lista. Pero no olvidemos que el propio Bruce Springsteen se puso con ella mano a mano en un potente Because the night que recibió más tarde decenas de versiones, incluyendo la del propio “boss”. 

Nuestra Medalla de Oro de Bellas Artes otorgada por el Gobierno de España merece que escuchemos que tenemos el poder, y, en realidad, siempre hay elecciones. Por ejemplo, dejar ese trabajo que mina la salud, o presentarse voluntario para cualquier iniciativa que llene el alma. Lo que se obtenga, también serán resultados electorales. Tenemos el poder de elegir.





Source link