[ad_1]
Manuel de Jesús Flores Cornejo, tiene 84 años, y trabaja reparando relojes en el parque Raúl Francisco Munguía de la ciudad de Usulután.
Su habilidad para arreglar estas pequeñas máquinas es muy conocida, y le ha otorgado el sobrenombre de «Pepe el Rápido». A él le gusta que lo llamen así, por eso atrás de la mesa que coloca en el parque para trabajar cuelga un cártel donde se lee «Pepe el Rápido, reparación de relojes», junto a su foto.
Don Manuel recuerda que aprendió a reparar relojes a los 18 años, después de probar suerte con otros oficios.
«Aprendí a arreglar relojes cuando no había máquinas automáticos ni de baterías solo de cuerdas, hace 65 años. Todo lo aprendí de ver, oír y de poner atención. No recibí cursos o capacitaciones. Me gustó el oficio porque es un trabajo que no desgasta el físico», expresó el relojero.
Según don Manuel, fue un cliente quien lo bautizó como «Pepe el Rápido», quien al principio lo llamaba don Pepe, pero al observar la agilidad con la que reparaba los relojes decidió nombrarlo así y de esa forma fue siendo reconocido entre los usulutecos.

«Yo todo lo hago rápido por los 65 años que llevo en esto. Los cambios de baterías los hago rápido y todas las reparaciones; por costoso que se me hace algo, me tardo una hora en arreglarlo, como una reparación de maquinaria interna», afirmó.
Dice que tiene clientes de varias partes de Usulután y hasta de ciudades de otros departamentos como Zacatecoluca, en La Paz.
Don Manuel recordó que inició con su propio taller en la plaza Barrios de San Salvador hace más de 40 años. Luego viajó a la ciudad de Tijuana, en la frontera de México con Estados Unidos donde permaneció dos años, para después regresar al país, desde entonces se instaló en la ciudad de Usulután.
«Yo sabía que debía de venir a Usulután. Tenía el presentimiento de que aquí había bastante trabajo y no me equivoqué porque en estos 35 años he tenido clientes que se vuelven amigos y me siguen buscando», dijo.
El relojero vive junto a su esposa Vilma Ramos de Flores en el sector conocido como Los Pinos, en el desvío que conduce hacia el municipio de San Dionisio, departamento de Usulután.
Cada mañana se instala cerca de la entrada de los baños de la plaza infantil de la ciudad usuluteca, donde sus clientes lo encuentran desde las 7:45 de la mañana hasta las 12 del mediodía.
«Yo todo lo hago con la voluntad y en el nombre de Jesús, y continuaré trabajando hasta que el señor diga y me lo permita» finalizó el relojero.
UN PÚBLICO INFORMADO
DECIDE MEJOR.
POR ESO INFORMAR ES
UN SERVICIO DE PAÍS.
APOYA A LOS CIUDADANOS QUE
CREEN EN LA DEMOCRACIA
Y HAGAMOS PAÍS.
Hacemos periodismo desde hace 106 años. Y ahora, como en otros periodos de la
historia de El Salvador, el periodismo es fundamental para que la opinión pública
se fortalezca.
HAZTE MIEMBRO Y DISFRUTA DE BENEFICIOS EXCLUSIVOS
[ad_2]
Source link