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El equipo de realización de ‘Els matins’ ordenó que se ajustara su top porque entendió que la periodista se sentía incómoda
Sobre esta polémica «tan absurda como evitable», Plaja ha señalado: «No lo he buscado, no lo he querido ni he contribuido»
«Los comentarios no deseados sobre nuestros cuerpos, el pecho, el peso, el culo o la tripa nos avergüenzan»
La portavoz del Govern catalán, Patricia Plaja (Begur, Girona, 41 años), acudió a TV3 a hablar de una cosa (el balance de su primer año en el cargo) y al final ha tenido que hacerlo de otra. En concreto, de su escote.
Durante su intervención en Els matins, desde la realización del programa se entendió que la periodista estaba «incómoda» porque «ella misma se ajustaba el top«, y se dio la orden de que en una pausa se le ajustara el escote. Advertido el cambio en redes sociales, algunos usuarios hablaron de «censura», una denuncia que la televisión pública catalana salió de inmediato a desmentir.
Al día siguiente, ha sido la propia afectada la que ha dado su opinión sobre esta polémica «retrógrada» y «tan absurda como evitable». «No lo he buscado, no lo he querido ni he contribuido«, ha señalado en un comunicado público.
«La camisa no me hacía sentir incómoda. Escribir sobre mi pecho en este artículo, sí», ha respondido a TV3 esta periodista, especializada en comunicación de crisis e institucional.
Cuando vio que profesionales de sastrería de TV3 le recolocaban el top, Plaja preguntó por dos veces, sin obtener respuesta a cambio: «¿Se me ha visto un pecho?». La portavoz del Govern da por buenas las explicaciones de la televisión catalana y presume buena fe, pero añade que la decisión de taparla «no fue acertada». «De eso ya no hay duda, porque si no no estaríamos hablando de ello».
Aprovecha para denunciar la «presión estética que padecemos aún las mujeres», y pide que «dejemos de opinar del escote de la portavoz, y de la que no lo es, si no nos lo han pedido. Los comentarios no deseados sobre nuestros cuerpos, el pecho, el peso, la talla de los pantalones, el culo o la tripa, el color de las uñas, el maquillaje muy cargado o inexistente nos avergüenzan, nos incomodan».
Despide su carta con un recuerdo a Angela Merkel y el escote que lució en la inauguración de la ópera de Oslo en 2008, que protagonizó los más ofensivos titulares de la prensa sensacionalista germana. «Ningún parecido entre ella y yo, pero muchos entre dónde estábamos hace 14 años y dónde estamos ahora, todavía, cuando algunos ven un escote».
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