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“La cuestión del Sáhara marroquí sigue siendo una de las principales prioridades de la diplomacia nacional”, sentenció el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, en la comisión parlamentaria sobre el presupuesto de su departamento para el año 2021.

La carrera entre países para plantar un consulado en el Sáhara Occidental y así conseguir un parcela de territorio está en marcha. Marruecos lo considera un reconocimiento de su soberanía y a cambio ofrece ventajas económicas para que se instalen multinacionales que exploten los recursos naturales.

El sábado se inauguró la novena representación diplomática en Dajla en menos de un año. Durante el acto de apertura del consulado de la República Democrática del Congo, Bourita habló también de las ventajas económicas. “Se acelera el desarrollo de la ciudad (…) y ayuda a atraer inversiones, crear oportunidad de empleo y fomentar el desarrollo económico. La región del Sáhara marroquí es una encrucijada comercial importante y un polo de cooperación sur-sur. Es el vínculo entre Marruecos y su profundidad africana”, explicó.

A pesar de que los países africanos comenzaron a abrir consulados en el Sáhara Occidental en 2018 y 2019, es este año cuando se ha disparado el número. En enero llegaron Gabón, Santo Tomé y Príncipe y República Centroafricana; en febrero Costa de Marfil y Burundi.

Después llegó la Covid-19, pero Bourita no dejó de viajar a Dajla y El Aaiún a cortar la cinta de inauguración de 18 consulados. Y así anuncian que seguirán. El próximo será Estados Unidos (EE UU), la décima representación consular en la ciudad de Dajla.

Incluso, tras la ruptura del alto el fuego en Guerguerat entre Marruecos y el Frente Polisario el 13 de noviembre, el rey Mohamed VI anunció la apertura de consulados de estados árabes, en primer momento Emiratos Árabes y Jordania, al que ya se unió Baréin.

Precisamente, el pistoletazo da salida de la cascada de consulados que se instalarán en El Aaiún y Dajla lo dio EE UU el 10 de noviembre cuando Donald Trump emitió un decreto presidencial reconociendo la soberanía del Sáhara Occidental.

No sólo se benefician de terrenos. Por ejemplo, en el caso de Costa de Marfil, que abrió consulado en febrero en El Aaiún, se concedieron 30 becas a estudiantes que desearan continuar su formación en la capital del Sáhara Occidental, en los ámbitos de los oficios del mar, las energías renovables, la agricultura y el turismo.

El ex ministro Derek Conway aseguró en la agencia de noticias MAP, que “la decisión estadounidense contribuyó a animar a otros grandes países a seguir en la misma dirección, incluido Reino Unido. Y anunció que pronto abrirá un consulado en Dajla. Así mismo apuntó que “Francia va en la misma dirección, y varios países, política y económicamente fuertes”.

El caso de Italia y Portugal

Según explican a EL ESPAÑOL, Italia y Portugal serían los primeros paíoses europeos en abrir sus consulados en el Sáhara Occidental.

La labor diplomática del reino alauita ha sido infatigable. En octubre, Bourita se encontró con su homólogo Luigi Di Maio en Roma. “El objetivo, de conformidad con las Altas Instrucciones Reales, es que, en el marco de la diversificación de las relaciones de Marruecos en el seno de la Unión Europea (UE), Italia ocupe un lugar destacado entre los socios estratégicos del Reino», subrayó el ministro.

Indicó, por otra parte, que las conversaciones con su homólogo italiano se centraron en las cuestiones regionales e internacionales de la agenda regional. Meses antes habían elevado sus relaciones bilaterales al nivel de “Asociación Estratégica Multidimensional”.

Con su homólogo portugués, Augusto Santo Silva, Bourita mantuvo una conversación telefónica el mismo 10 de diciembre, después de que Trump hiciese público su decreto. Santo Silva destacó la contención mostrada por Marruecos en la crisis de Guerguerat y su compromiso con el alto el fuego en el Sáhara Occidental.

Detrás de Portugal e Italia, podrían sumarse otros países de la UE como Alemania, que acogió el lunes la primera reunión de la ONU sobre el Sáhara Occidental tras el informe anual. El país tiene interés en la zona con dos bancos funcionando, KFW Bank y Deutsche Bank, además de la multinacional Siemens. De hecho la primera compañía internacional que abrió oficina en El Aaiún fue la compañía germana de logística DHL en 2016, después vinieron otras también extranjeras, incluida McDonalds, en 2017.

Largas negociaciones

Las negociaciones en el exterior vienen de lejos. Medios locales israelíes publicaron en 2019 la “reunión secreta” entre Bourita y Benjamin Netanyahu durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York para discutir la normalización de los lazos entre Israel y Marruecos. Ahora, con el reciente decreto presidencial de Donald Trump, Marruecos reanuda las relaciones con Israel, y también abrirá consulado en Dajla.

Además en la visita de Bourita a Tel Aviv, se tratará el conflicto con Palestina y la posibilidad de que también tuviera representación en el Sáhara Occidental, según ha podido saber EL ESPAÑOL. “Marruecos no le da la espalda a Palestina”, ha mantenido estos días Bourita. Por su parte, la Casa Real difundió un comunicado de la conversación telefónica de Mohamed VI con el presidente palestino Mahmud Abbas para rebajar la tensión.

La posición al respecto es clara. “Queremos un reconocimiento claro y sin ambigüedad del Sáhara marroquí, y consideramos que cualquier país que dependa de las cartas de una solución justa y duradera no contribuye a la solución del conflicto si no que contribuye a prolongarlo”, manifestó esta semana el ministro Bourita.

Es el caso de España, principal socio comercial de Marruecos. Para la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, la solución al conflicto del Sáhara Occidental “no depende de la voluntad o de una acción unilateral de un país, por muy grande que este sea” -en referencia a EEUU-. Además, según aseguró en una entrevista en Onda Cero, el gobierno está teniendo “una serie de contactos” con el equipo de Joe Biden para “buscar el retorno al multilateralismo”.

Es decir, España deposita la última palabra en la ONU. En estos momentos, la solución pasa por el nombramiento de un enviado especial para el secretario general, después de nueve meses de la marcha de Horst Kohler, para que junto a los países vecinos e implicados encuentren un acuerdo.

Sin embargo, en Marruecos la soberanía del Sáhara Occidental es una cuestión de Estado. A pesar de ser un territorio no autónomo bajo supervisión del Comité Especial de Descolonización de la ONU, para el rey Mohamed VI la apertura de consulados está “en el ámbito legal y diplomático”, y supone “el claro reconocimiento explícito de la marroquinidad del Sáhara, y como expresión de su confianza en la seguridad, estabilidad y prosperidad de que gozan nuestras provincias del sur”, según manifestó en su discurso por el 45 aniversario de la Marcha Verde el 6 de noviembre de 2020.

La diplomacia marroquí espera tratar la cuestión del Sáhara con España en la Reunión de Alto Nivel (RAN), aplazada al mes de febrero. Mientras tanto, seguirán trabajando incluso en el continente asiático para llegar al centenar de países que reconozcan el Plan de Autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental.



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