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El déficit primario de El Salvador para 2022 llegará a 1.5 % del Producto Interno Bruto (PIB), lo que equivale a 2.3 puntos porcentuales por debajo del superávit de 0.8 % proyectado por el Gobierno Central, mientras que el saldo global se cerrará en 5.4 % del PIB (versus 2.5 % estimado por las cifras oficiales).
Al sumar $512 millones en amortizaciones, las necesidades brutas de financiamiento del Estado para el próximo año alcanzarán los $2,070 millones (7.2 % del PIB), según recientes estimaciones de Grupo EMFI.
El reporte de firma inglesa de inteligencia financiera señala que los ingresos pronosticados por el Gobierno en el Presupuesto General de la Nación «se ven demasiado optimistas», ya que espera recaudar $6,148 millones en ingresos fiscales, un 11.9 % más que este año. Todo ello, asumiendo un crecimiento económico del 2.4% y sin introducir nuevos impuestos ni incrementar los existentes.
Aunque el Gobierno espera repetir los buenos resultados de este año en el mostró una recuperación de la recaudación tributaria (un 27.3 % más) por el repunte de la actividad económica interna (9.6 % adicional) y al crecimiento de las remesas y las exportaciones, Grupo EMFI apunta que «para el próximo año, no solo se desacelerará el crecimiento económico», sino que también «es poco probable que el Gobierno de Estados Unidos continúe con la política fiscal expansiva».
Por el lado del gasto, el Gobierno salvadoreño propone en el Presupuesto General de la Nación recortar los gastos del 29 % del PIB en el presupuesto modificado de 2021 al 25.9 % en 2022.
Tal recorte de gastos «parece poco creíble» para la firma especializada porque el «Gobierno no ha anunciado medidas de ajuste fiscal», y las políticas populistas del presidente Bukele no coincide con un plan de austeridad.
Además, creen que los gastos presupuestados «estarán ampliamente abiertos a cambios» porque, con «la Asamblea Legislativa a su favor, el Gobierno no tendrá obstáculos para aumentar el gasto». Por tanto, creen que el gasto en 2022 se mantendrá al mismo nivel que este año, en torno al 27.2 % del PIB.
En cuanto a las fuentes de financiamiento, si bien el Gobierno considera a las multilaterales como sus principales fuentes de financiamiento presupuestario, «dada su débil posición fiscal, el deterioro de las relaciones con Estados Unidos y la adopción del bitcóin, parece poco probable que el gobierno llegue a un acuerdo de financiamiento con el FMI».
También se proyecta que El Salvador podría ver otra emisión de bonos el próximo año, recurrir al financiamiento no convencional «mediante una expropiación de los ahorros previsionales del país» y apoyo de China.
«Políticamente tranquilo»
Para Grupo EMFI, a primera vista, 2022 debería ser un «año políticamente tranquilo» en El Salvador, «pero nada podría estar más lejos de la verdad», ya que esperan q ue los mensajes vía Twitter de Nayib Bukele alteren opiniones mientras continúa en su búsqueda por concentrar poder.
Aspectos claves a tomar en cuenta serán la elección de un nuevo Fiscal General que «es una apuesta segura decir que será un aliado del gobierno», un nuevo presidente del Tribunal de Ética Gubernamental, el proyecto de Ley de Agentes Extranjeros y una participación más activa del Gobierno de Estados Unidos en la política salvadoreña.
Asimismo, cualquier cambio de política fiscal o monetaria en Estados Unidos tendrá un impacto directo en la economía de El Salvador.
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