VALÈNCIA, 29 Ene. (EUROPA PRESS) –

El área de Memoria Histórica de la Diputación de Valencia ha sacado a la luz el listado de las personas de la provincia que pasaron por los batallones de trabajos forzados del franquismo desde el inicio de la Guerra Civil hasta 1942, una información que se ha puesto a disposición de los familiares, los investigadores y la ciudadanía.

La lista se ha extraído del Archivo General Militar de Guadalajara y puede consultarse en las bases de datos que la Diputación comparte en su web, en el enlace http://memoriahistorica.dival.es/recursos/bases-de-datos/ .

La documentación sobre los afectados en la provincia por este sistema de trabajos forzados utilizado durante el franquismo como castigo político es fruto del trabajo de un equipo especializado contratado por la Diputación bajo la dirección de Marius Climent, según ha detallado la corporación provincial en un comunicado.

El listado incluye el registro de más de 5.400 valencianos que formaron parte de estos batallones que en los inicios de la posguerra llegaron a contar con 90.000 personas.

Así, los datos obtenidos de entre más de 3.000 cajas con expedientes personales proceden de los fondos del Archivo de Guadalajara, concretamente del generado por la Inspección de Campos de Concentración y su sucesora, la Jefatura de Campos de Concentración y Batallones Disciplinarios, que se encargaban de la supervisión de los prisioneros republicanos desafectos al nuevo régimen.

LOCALIZAR A FAMILIARES

El diputado de Memoria Histórica, Ramiro Rivera, explica que el objetivo de esta iniciativa es «favorecer que la ciudadanía y los estudiosos en general puedan localizar más fácilmente la existencia de información sobre sus familiares o personas sobre las que están investigando, además de dar a conocer el sufrimiento de todos aquellos que recibieron este tipo de represión».

El responsable provincial de Memoria Histórica ha recordado que, más allá de los soldados, «muchas personas fueron obligadas a realizar trabajos forzosos, especialmente las esposas de hombres encarcelados o fusilados, que realizaban labores como la limpieza de calles, la recogida de la cosecha, el servicio doméstico y otras ocupaciones en beneficio particular de las élites políticas y económicas».

«DESAFECTOS» AL RÉGIMEN

El sistema de trabajos forzados surgió con el desarrollo de la guerra y con la captura de miles de prisioneros que, tras pasar por los campos de concentración, fueron clasificados con criterios políticos.

Entre los opositores al régimen se distinguía entre desafectos, que formaron los conocidos como Batallones de Trabajadores, y aquellos a los que se atribuían delitos. El Decreto del Nuevo Estado, en mayo de 1937, concedía el derecho al trabajo a los prisioneros y presos políticos, lo que otorgaba falsa legalidad a estos castigos.

Los presos realizaron por toda la geografía española diversos trabajos en áreas dispares como la construcción de carreteras y vías férreas, minería, agricultura y fortificaciones, coincidiendo en todos los casos «unas lamentables condiciones higiénicas, una escasa alimentación y un deficiente alojamiento durmiendo en barracones, casas abandonadas y cuadras», apunta el responsable provincial de Memoria Histórica.



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