Redacción Catalunya | Desde hace un año, octubre de 2021, comenzó la negociación del convenio colectivo de autobuses de TMB. Después de meses de negociaciones, 9 días de paro, asambleas y una jornada de huelga, la plantilla ha conseguido sus principales reivindicaciones, entre ellas una subida salarial del 8,5%, superando así el incremento de precios según el IPC.

Y es que a pesar de que las negociaciones entre la patronal CEOE, Gobierno y las direcciones sindicales de UGT y CCOO sigan estancadas, lo cierto es que en las nóminas de millones de trabajadoras y trabajadores ya se está imponiendo el famoso “pacto de rentas”. Con una inflación que ronda entre el 8% y el 9%, los salarios se devalúan mes a mes, mientras las grandes empresas están acumulando ingentes beneficios gracias al incremento continuo de los precios de la alimentación, la energía y combustibles y la vivienda.

Sin embargo, en ningún sitio está escrito que debamos asumir que esto debe de ser así. Un caso claro lo encontramos en la decisión de la plantilla de autobuses metropolitanos de Barcelona (TMB) de pelear por no aceptar la pérdida de salario.

Tras la negativa de la empresa a aceptar las demandas de la plantilla, una masiva asamblea de trabajadoras y trabajadores, impulsada por el sindicato CGT, en febrero acordó rechazar el acuerdo alcanzado por la dirección sindical de UGT y la dirección de la empresa. Así mismo, se acordaron democráticamente hasta 12 puntos centrales que compondrían la tabla de reivindicaciones del conjunto de la plantilla. Entre estas demandas se encontraban la no pérdida de poder adquisitivo, que fuera contabilizado el desplazamiento de los conductores como parte de su jornada de trabajo y la devolución en días de descanso de la deuda contraída por la empresa con la plantilla fruto de un error a la hora de pagar un complemento salarial durante años.

Dado el continuo rechazo de la dirección de la compañía a aceptar las reclamaciones unitarias de la plantilla, el conjunto de las delegadas y delegados sindicales aprobaron el inicio de las movilizaciones. Éstas comenzaron el pasado 22 de septiembre con un paro total de 14h y se sucedieron durante un total de 9 días. Así como la celebración de una nueva asamblea general en la que se aprobó convocar paros indefinidos a partir del 17 de Octubre si la negociación no avanzaba.

Como han explicado desde el sindicato CGT, “el seguimiento de los paros fue casi al 100% entre la plantilla conductores/as y mecánicos y muy elevado en el resto de colectivos”. En opinión del sindicato la presión acometida por la plantilla a partir de las movilizaciones, la huelga y la campaña puesta en marcha de presión pública en las calles de Barcelona han provocado un cambio de postura en la dirección de la empresa, quien ha terminado aceptando casi la total de las reivindicaciones de la plantilla.

Desde la Sección sindical de CGT han declarado que “estamos sumamente satisfechos. No sólo del Convenio Colectivo alcanzado, sino también del cómo se ha logrado. Una vez más se demuestra que la huelga y movilización son la mejor arma que tenemos la clase trabajadora para conseguir mejorar nuestras condiciones laborales”.



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