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Donald Trump saluda a los periodistas durante un momento del polémico torneo en su club de golf / afp

«Nadie ha llegado al fondo» de los atentados contra las Torres Gemelas, dice ante las familias de las víctimas que le piden cancelar un torneo de golf financiado por Arabia Saudí

E. C.

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump ha vuelto a desatar el escándalo al arrojar dudas sobre la investigación de los atentados del 11 de septiembre de 2001, en los que murieron 3.000 personas y otras 25.000 resultaron heridas. «Desafortunadamente, nadie ha llegado al fondo del 11-S», ha declarado el magnate republicano ante los llamamientos de decenas de familiares de víctimas de los ataques para cancelar un torneo de golf en su club de Nueva Jersey financiado por Arabia Saudí. Por el contrario, Trump ha destacado la amistad que le une con los patrocinadores y ha agregado que «hay grandes personas aquí y vamos a pasarlo bien». Sus declaraciones, realizadas a un medio de comunicación, han encolerizado a los afectados, que este viernes tienen previsto manifestarse ante su club.

Las sospechas de los familiares han estado presentes siempre en las investigaciones de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas y cobraron más fuerza cuando el FBI desclasificó el año pasado un informe que revelaba la existencia de una relación entre dos terroristas, un funcionario saudí y un antiguo colaborador de su Inteligencia. Sin embargo, no encontraba ni rastro de vínculos con el Gobierno ni las restantes esferas de poder de aquel país. Tampoco aportaba las pruebas que esperaban obtener las familias.

A todo lo que se llegó es a acreditar que quince de los diecinueve terroristas que secuestraron los cuatro aviones utilizados en los ataques (dos de ellos destruyeron las torres neoyorquinas matando a miles de personas) eran saudíes. Además, dos de los activistas de Al Qaeda que organizaron los atentados tenían relación con un posible colaborador de los servicios de Inteligencia de Arabia Saudí, así como con el imán de una mezquita de Los Ángeles acreditado desde 1990 como funcionario consular de aquel país. El Gobierno de Riad siempre ha negado cualquier vínculo con los actos terroristas y sus autores. De hecho, la comisión de investigación estadounidense de los atentados exoneró de cualquier sospecha a los saudíes en las conclusiones de su informe en 2004.

Aun así, numerosos familiares de las víctimas mantienen su tesis, por lo que esta semana un centenar de ellos acudió a protestar ante el club de golf del expresidente en cuanto se enteraron de que había organizado un campeonato con el soporte económico de Arabia Saudí. Interpelado por esta movilización, Trump respondió este jueves a los medios que «desafortunadamente, nadie ha llegado al fondo del 11-S, y deberían haberlo hecho debido a que unos maniacos hicieron esa cosa horrible a nuestra ciudad, nuestro país y el mundo. Nadie ha llegado a eso, pero puedo decir que hay grandes personas aquí y vamos a pasarlo bien», manifestó el exinquilino de la Casa Blanca, quien destacó que los empresarios saudiés «han invertido en muchas compañías estadounidenses, poseen grandes porcentajes en muchas empresas estadounidenses».

El líder republicano parece decidido a volverse a postular para la carrera presidencial, aunque sobre él pesa como una losa su comportamiento el 6 de enero de 2021. Ese día, una multitud de extremistas asaltó el Capitolio en Washington tras haber sido jaleados por Trump y sus denuncias sobre un inexistente fraude electoral que, según él, le habría desplazado del Despacho Oval en favor del demócrata Joe Biden. La comisión del Congreso que investiga aquellos hechos ha sacado a la luz el comportamiento errático y furibundo de Trump, incapaz de asumir su derrota electoral.

Pero si únicamente el relato de esos días ya puede valerle una encausación penal de consecuencias imprevisibles, el exmandatario republicano no ha dudado en pisar otro charco, este tremendamente doloroso al hurgar en la peor pesadilla de los estadounidenses, y hacerse blanco de las críticas de los afectados por el 11-S tras animar a los golfistas a abandonar el PGA Tour (el campeonato profesional de Estados Unidos) para incorporarse al LIV, el torneo que celebra en su propio club de Nueva Jersey con financiación saudí. «Lo que están haciendo por el golf y los jugadores es importante», ha dicho el expresidente, quien ya ha asegurado que en ningún caso está dispuesto a cancelar el circuito.

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