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Un estudio publicado en ‘Nature Communications’ calcula el colapso de la Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico (AMOC), una bomba de calor crucial para el hemisferio norte y, en concreto, para Europa
La progresiva inestabilidad de la AMOC está contrastada en diversos estudios, pero hay debate científico sobre el qué momento puede producirse un colapso, ya sea total o parcial
Los últimos años están mostrando cómo se aceleran los efectos del cambio climático. El último son las olas de calor simultáneas en el hemisferio norte. Pero en los próximos años pueden verse consecuencias aún más dramáticas. La Circulación Meridional del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés) puede colapsar alrededor del año 2050 según los cálculos de un equipo de científicos que han publicado sus resultados en Nature Communications.
La AMOC es el sistema de corrientes oceánicas que transportan el agua caliente de los trópicos hacia el Atlántico Norte. Su colapso, ya sea total o parcial, puede tener efectos a gran escala en el clima. Por eso, la dinámica de estas corrientes es objeto de estudio desde hace años. De hecho, los expertos de la ONU reunidos en el IPCC consideraban poco probable el colapso durante el siglo XXI. El nuevo estudio enmienda esa valoración y adelanta el fenómeno global a dentro de sólo 25 años. Y no es el primer aviso. Otros estudios han llegado a conclusiones similares.
“Un solo estudio aporta pruebas limitadas, pero cuando múltiples enfoques conducen a conclusiones similares hay que tomárselo muy en serio. Sobre todo cuando hablamos de un riesgo que realmente queremos descartar con un 99,9 % de certeza. La evidencia científica actual es que ni siquiera podemos descartar que se cruce un punto de inflexión ya en la próxima década o dos”, asegura a Science Media Centre Stefan Rahmstorf, jefe de Análisis del Sistema Terrestre en el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam.
La AMOC ha sido definida como un termostato global o bomba de calor fundamental para el hemisferio norte y singularmente para Europa. Esas corrientes transportan hasta el 25% del calor global hacia esta región del planeta. Además, es uno de los grandes sumideros de carbono del planeta y contribuye a amortiguar los efectos del cambio climático.
Otro investigador ajeno al estudio publicado este martes, Niklas Boers, catedrático de Modelización del Sistema Terrestre en la Universidad Técnica de Múnich, discrepa de las conclusiones, pero da por confirmada la inestabilidad de la AMOC.
“Aunque la afirmación cualitativa de que la AMOC ha ido perdiendo estabilidad en el transcurso del último siglo es cierta y está respaldada por los datos, las incertidumbres son demasiado elevadas para estimar con fiabilidad el momento de la inflexión”, asegura.
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